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Choques entre manifestantes y Fuerzas de Seguridad en El Cairo. “Es un plan para azuzar la contrarrevolución”, asegura a LA GACETA un periodista.
En Egipto, el fútbol no es fútbol. Es política. Los disturbios tras el partido del miércoles se extendieron ayer a El Cairo. Miles de jóvenes se enfrentaron a la Policía en las inmediaciones de la sede del Ministerio del Interior, escenario en los últimos meses de asaltos y sangrientos choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
En el país africano, la rivalidad entre los dos equipos que se enfrentaron el miércoles en Port Said no es baladí. Tradicionalmente, el Al Ahli (que cuenta con 35 títulos de Liga y otros tantos de Copa) fue apoyado por las clases populares, mientras que Al Masry se consideró cercano al Régimen del ex presidente Hosni Mubarak. Una escuadra que, ni por asomo, atesora tantos títulos como la proletaria Al Ahli.
La afición egipcia es capaz de llenar estadios cada semana con la intención de apoyar a los grandes equipos del país. Con el “pan y circo” del que se ha alimentado la población desde la caída del rais, es habitual ver los estadios a rebosar de ultras dispuestos a reventar cualquier tipo de evento deportivo. De hecho, los hinchas radicales del Al Ahli suelen ser las cabezas visibles en las sucesivas manifestaciones que se han sucedido antes y después de la caída de Mubarak en la cairota plaza Tahrir.
Ambas aficiones retratan ese Egipto posfaraónico. Con una transición endeble que, semana tras semana, suma tragedias y manifestaciones por igual. Una matanza que dejó, al menos, 74 muertos y 1.000 heridos. Un hecho por el que la Junta Militar de Egipto declaró ayer tres días de luto y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas anunció la formación de un comité de investigación para identificar a los responsables de la que ha pasado a ser la mayor tragedia del fútbol egipcio.
Del campo a Tahrir
Con la tónica protestona arraigada en la sociedad desde hace un año, los hinchas del equipo de fútbol egipcio Al Ahli convocaron ayer multitudinarias marchas por el centro de El Cairo para pedir “justicia” por la masacre. La manifestación se inició frente a la sede del club, para dirigirse a continuación a la plaza Tahrir, donde a una acampada contra la Junta Militar se unieron miles de manifestantes iracundos por los sucesos de anoche.
Toda la cúpula militar y, por ende, su jefe, el mariscal Husein Tantaui, fueron objeto de las soflamas que corearon los manifestantes, pidiendo su dimisión inmediata; además de depurar responsabilidades de la matanza, de la que acusan directamente a las fuerzas de seguridad. “Se trata de un plan para azuzar la contrarrevolución. Son resquicios del antiguo Régimen y de la cúpula militar”, aseguró a LA GACETA el periodista egipcio Hashim Abdelhamid.
“La Policía es la responsable de la masacre. Hay que llevar a la cárcel a los responsables”, dijo el joven Mustafa, de 27 años, en declaraciones recogidas por la agencia EFE. Mustafa, aficionado al otro gran club egipcio, Al Masry, hizo hincapié en que en esta jornada no tiene cabida la rivalidad entre equipos. Entre los miles de asistentes a las marchas figuran muchos hinchas de este equipo, así como activistas de varios movimientos juveniles.
Por su parte, los Hermanos Musulmanes, cuyo partido Libertad y Justicia se hizo con la victoria en las elecciones parlamentarias, culpó a “una mano invisible”. “Esto confirma que hay un plan invisible detrás de esta masacre injustificada. Las autoridades han sido negligentes”, expresó el movimiento en un comunicado.
Además, aseguró que encontrará a las personas que están detrás de los enfrentamientos. “Este tipo de sucesos pueden pasar en cualquier parte del mundo, pero no permitiremos que los que están detrás escapen”, señaló.
Los ‘matones’
Un hincha del Al Ahli, que se identificó con el nombre de Mohamed y es policía, expresó su convencimiento de que “había baltaguiyas (matones del antiguo régimen del presidente Hosni Mubarak) infiltrados entre los hinchas del Al Masry”, que iniciaron la batalla campal con los seguidores del equipo rival.
Según testigos en el encuentro, los hinchas de Al Masry saltaron al terreno de juego al final del partido para atacar a los jugadores y aficionados de Al Ahli ante la pasividad de las fuerzas del orden. Para el agente Mohamed, “el problema en la Policía son los oficiales, porque pertenecen al antiguo régimen y se creen reyes que pueden hacer lo que quieren”.
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