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     Los 100.000 soldados internacionales desplegados en Afganistán recibirán pronto un gran refuerzo. / AFP

    Zapatero cede ante Obama y estudiará el envío de más tropas a Afganistán

    01 DIC 2009 | C. B. M.

    El presidente de Estados Unidos anuncia el despliegue de unos 30.000 soldados más y una estrategia de salida. El líder norteamericano pretende acabar la guerra en el plazo de tres años. La Casa Blanca llama a sus aliados para reclamarles que le ayuden con 5.000 hombres adicionales

  • Madrid. Barack Obama anunció ayer que pone sobre la mesa 30.000 soldados más para Afganistán. Pero, ¿y sus aliados? El teléfono de la Casa Blanca echa humo, con el presidente llamando a todos sus socios de la OTAN para reclamarles 5.000 soldados más, según algunas fuentes, y hasta 10.000 según otras.

    El de La Moncloa también sonó, o eso al menos es lo que aseguró que iba a ocurrir ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En concreto, esperaba al vicepresidente Joe Biden y estaba muy receptivo. Tanto, que después de repetir su gabinete que no se enviarían más tropas a Afganistán, el mandatario entreabrió la puerta a un posible nuevo contingente. Zapatero aseguró que escucharía el plan de Obama y, después, dialogaría con los demás grupos políticos.

    Así, dijo que en el caso de aceptar la petición lo hará “en tiempo y forma” en España, ya que el Parlamento “tiene mucho que decir”, en alusión a la necesaria autorización tanto del Congreso como del Senado para ese incremento. Ayer, pocas horas antes de la supuesta llamada, desde el Ministerio de Defensa español insistieron en que no había cambios en la posición defendida por la ministra Carmen Chacón. En la rueda de prensa que el mandatario español concedió al finalizar la XIX Cumbre Iberoamericana, le preguntaron si mantendría una conversación con Barack Obama, como hicieron otros líderes europeos antes del discurso de ayer.

    El presidente del Gobierno dijo inicialmente, por error, que sí hablaría con Obama. Pero al terminar la rueda de prensa, alertado por miembros de su equipo, corrigió esa información y dijo que la conversación iba a ser con el vicepresidente Biden. España tiene actualmente un contingente de unos 1.000 soldados en Afganistán.

    El pasado 23 de septiembre, el Congreso aprobó un incremento de 220 efectivos que se han desplegado en la provincia de Badghis, tras el retorno del batallón enviado para garantizar la seguridad del proceso electoral afgano. Fuentes consultadas sitúan un posible nuevo envío de militares entre 150 y 200 hombres más. El objetivo de Obama es que sumando el contingente americano y el de la Alianza se alcancen los 40.000 que ha pedido el general sobre el terreno, Stanley McChrystal.

    El lunes, Obama telefoneó al primer ministro británico, Gordon Brown, al presidente francés, Nicolas Sarkozy, al primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen y al ruso Dimitri Medvédev, y se reunió en la Casa Blanca con el primer ministro australiano, Kevin Rudd. Además, presentó su nueva estrategia al afgano Hamid Karzai y al indio Manmohan Singh, antes de comparecer en prime time ante el país y el mundo. El doble que con Bush Los en torno a 30.000 efectivos norteamericanos adicionales se sumarán a los 68.000 militares desplegados –contando con los 21.000 que ya decidió enviar en marzo–, con lo que casi se duplicará el volumen de tropas en Afganistán heredado de George W. Bush.

    Con el contingente de la ISAF, la cifra supera los 100.000. Y eso sin contar con los ejércitos privados. De momento, sólo Brown ha confirmado que enviará 500 soldados más, lo que elevará las fuerzas del Reino Unido sobre el terreno a más de 10.000. En cuanto a Sarkozy, Obama le ha pedido 1.500 hombres más, según Le Monde. En este momento, tiene 3.750 militares en el conflicto afgano y 150 gendarmes.

    El ocupante del Elíseo es uno de los que más tajantemente se ha opuesto a enviar más soldados al frente por el creciente descontento de la opinión pública. “Francia considera que ha hecho un esfuerzo extremadamente grande y no hay ninguna posibilidad por ahora de aumentar los números”, señaló el ministro de Defensa galo, Herve Morin. Ese “por ahora” ya supone un tono más suave, y es que algunas fuentes indican que quizá sí envíe más soldados, con la excusa de que ayuden a formar al Ejército afgano.

    En Alemania, el portavoz de Angela Merkel ha indicado que prolongarán el mandato de sus 4.500 soldados hasta la conferencia que se celebrará en Londres el 28 de enero, a la que también acudirá el Gobierno de Karzai, y que después ya verán. Y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, confirmó hace unos días que “apoyará” a Obama para reforzar el dispositivo en Afganistán, aunque no precisó con cuántos hombres. Actualmente, tiene 3.250. Lo que quedó claro ayer es que hay prisa para entrar y para salir. Quiere acabar en tres años. De hecho, en su esperado discurso de anoche en West Point, Obama iba a anunciar que los nuevos quedarán desplegados a lo largo de seis meses, un plazo sorprendentemente rápido. Es decir, que estarán plenamente operativos para el próximo verano.

    El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, afirmo que “irán mucho más rápido que lo previsto en el plan original”. El objetivo: adiestrar a las fuerzas afganas lo más velozmente posible para que puedan hacerse cargo de la seguridad de su país y el resto pueda comenzar la vuelta a casa. “Nuestro compromiso no es de duración indefinida”, aseguró Gibbs antes de que hablase su jefe. Y es que para tratar de convencer a una opinión pública cada vez más contraria a esta guerra, también tenía previsto hablar de poner límites a la intervención. El presidente vendió las nuevas cifras afirmando que no es un paso sin más hacia el abismo, sino una completa estrategia en todos los frentes que no se refiere sólo a Afganistán, sino también a Pakistán.

    El presidente ha marcado unos hitos, tanto políticos como militares como de lucha contra la corrupción, que deberá ir alcanzando el Gobierno de Hamid Karzai, el presidente que ha renovado en su cargo con más sombras que luces. El próximo año, el Ejército afgano debería pasar de 90.000 a 134.000 soldados, y 10.000 de ellos deberían ir a la provincia de Helmand, donde los marines y los soldados británicos cargan con el principal peso del combate contra los talibanes. Además, en seis meses, la coalición tiene previsto concluir un plan para una reforma de la policía afgana. La nueva y esperada estrategia de Obama echa a andar. Habrá que ver sus resultados.

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