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    Juan Juan Almeida, entonces con 5 años, al lado de Raúl Castro
    Juan Juan Almeida, frente a los Castro

    "Zapatero tiene afinidad con la dictadura y puede echarme una mano"

    21 AGO 2010 | Juan Pablo Mosteiro

    Este hijo de un legendario de la revolución cubana está en huelga de hambre. El régimen le niega la salida de la isla para tratarse su enfermedad

  • Juan Pablo Mosteiro.

    A diferencia de los disidentes Orlando Zapata o Guillermo Fariñas, Juan Juan Almeida García es alguien muy cercano a la familia que gobierna Cuba desde 1958. Al punto que durante un tiempo vivió en la casa del propio Raúl Castro y llegó a ser amigo íntimo de Alejandro, único hijo varón del actual presidente de Cuba. El hijo del legendario Juan Almeida Bosque, “comandante de la revolución” y miembro del Buró Político del Partido Comunista, lleva 68 días sin comer ni ingerir líquidos, a raíz de la negativa reiterada de las autoridades del régimen –del cual su padre llegó a ser vicepresidente– a concederle un permiso de salida temporal del país para atenderse una enfermedad reumatológica degenerativa congénita, para la cual no existe un tratamiento adecuado en la isla.

    Desesperado, Almeida intentó salir ilegalmente de Cuba en mayo de 2009 por la costa de Marea del Portillo –un centro turístico de la provincia oriental de Granma–, pero el castrismo lo capturó, junto a otras 60 personas que también buscaban huir. Tras un periplo carcelario y burocrático que incluyó el registro de su casa, la incautación de su coche y tortura psicológica, la dictadura intentó recluirlo en un pisquiátrico. Antes, según relata, fue objeto de una investigación por presunto tráfico de personas, cuyo resultado desconoce. No hubo juicio ni sentencia.

    “A mí me encantaría que el Gobierno de Zapatero, que yo sé que tiene bastante afinidad con la dictadura cubana, pudiera intervenir en mi caso y echarme una mano”, dijo Almeida a LA GACETA desde su casa en La Habana, donde lo acompaña, entre otros, su amigo Coco Fariñas.

    -Siendo usted el hijo de un conocido comandante de la revolución y habiendo recibido un trato familiar del propio Raúl Castro, llama la atención que el régimen lo tenga ahora en su lista de enemigos públicos...

    -Sí, tuve una muy buena relación con Raúl Castro. Pero han sucedido cosas que fueron haciendo una montaña de problemas.

    -¿Por ejemplo?

    -El libro que publiqué en España –Memorias de un guerrillero cubano desconocido, Editorial Espuela de Plata, Sevilla, 2009– le molestó bastante. Y a eso se le suma un montón de problemas muy desagradables y muy personales que de comentarlos afectaría un poco la figura de Raúl y también la de mi familia. Entonces prefiero no hablar de eso.

    -¿Pero cómo quedaron las relaciones entre Raúl Castro y su padre?

    -Lo que puedo decir y tengo pruebas es que mi padre en vida le pidió al menos en dos ocasiones mi salida del país a Raúl Castro, y en una de éstas tuvieron una pelea... una discusión. No quiero ponerle adjetivos porque son temas muy personales. Que eso quede en la conciencia de Raúl Castro.

    -El régimen cree que usted esconde móviles políticos para salir de Cuba. ¿Qué dice a eso?

    -Me siento mal –hace una pausa por mareos–. Llevo desde el 15 de julio en huelga de hambre y sed. Sólo pido un permiso de salida temporal para tratar la enfermedad que padezco, abrazar a mi familia y regresar. Nada más. Estados Unidos me dio una visa, varios hospitales de la Florida se ofrecieron para atenderme, pero por no politizar el tema opté por una institución médica de Los Ángeles.

    -¿No existe tratamiento para su enfermedad en su país?

    -No, no lo hay. El tratamiento que tiene Cuba, o al menos el que me han ofrecido, es un fármaco demasiado agresivo. Es como si yo le pidiera a usted una aspirina y usted me regalara una pistola.

    -Por eso intentó huir.

    -Sí, intenté montarme en una lancha para irme del país. Después de seis años de cartas sin respuesta, se me cerraron todas las puertas y me vi empujado a una salida ilegal.

    -Y lo capturaron.

    -Me metieron preso en casas secretas, con capuchones en la cabeza. Sufrí tortura psicológica. Fueron poco gentiles. Caramba, si hasta me avergüenza decir que sólo espero un trato humano. Pero el Gobierno me ha dado totalmente la espalda y el culpable es Raúl Castro.

    -¿Y qué atención médica recibe ahora?

    -Ninguna. El día 11 fui al hospital porque ya llevaba unos días de huelga de hambre y mi amigo Coco Fariñas me dijo que fuera. Me recibieron en una sala de psiquiatría. Me querían hacer un tratamiento forzado. Yo, por supuesto, no acepté y ahora estoy acá en casa sin ningún tipo de atención médica.

    -Castro también lo acusó de un oscuro caso de corrupción y tráfico de influencias por el cual nunca fue procesado. ¿Cómo puede explicar esta situación?

    -Sus respuestas siempre han sido las persecuciones, la tortura... Me han metido preso ni sé cuántas veces. Castro me acusó hasta de ser un agente de los servicios secretos españoles. No sé de dónde habrán sacado aquello... Me sometieron a un proceso de investigación por tráfico de personas, de drogas, de cuadros; de tráfico de todo lo que se puede traficar...

    -¿Sin juicio ni nada?

    -Yo hasta cierto punto entiendo esta reacción de Raúl Castro, si queremos verlo así, porque después de hacer tamaño papelón, de haber gastado tantos recursos militares y no encontrar nada, no tiene cómo explicarse. Porque resulta que no soy ni traficante ni nada. Nada.

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