Hugo Chávez

Arde Venezuela

22:03 (12-11-2009) | 3

El indigenismo de Chávez es la parodia de la ideología cuya derrota celebramos.

  • Share
  • Menéame

Cuando miles de millones de personas en todo el mundo están celebrando el vigésimo aniversario del derrumbe de la ideología más sofocante de la historia y la liberación de decenas de pueblos de la inmensa cárcel del comunismo, asistimos en directo al desarrollo de la última mutación del virus marxista en Iberoamérica. El caudillismo suramericano de toda la vida, el que cubrió de sangre y represión medio continente en tiempos no lejanos, ha vuelto con sus vergüenzas mal cubiertas con los harapos del indigenismo, del que Hugo Chávez es capo di tutti capi.     Incomprensiblemente, el ciclo vuelve a empezar ante nuestros propios ojos y, lo que es más asombroso, con el aplauso del puñado de añosos intelectuales que en su día predijeron el irresistible futuro del marxismo. Y el primer paso de ese ciclo, pasada la euforia populista de la llegada al poder del líder visionario, es la represión, el silencio de los disidentes, la arbitrariedad de un poder que se sitúa al margen de la ley y la pobreza.

Ya han aparecido en la Venezuela de Chávez esos dos inseparables amigos de todo socialismo real que se precie: la carestía y el voto con los pies, la huida de quienes pueden y aspiran a una vida normal. Mientras el Gorila Rojo entra cada día en los hogares venezolanos desde el programa televisivo en el que hace una chocarrera parodia de los interminables discursos de su ídolo Fidel Castro, los venezolanos empiezan acostumbrarse a cortes de agua y luz cada vez más frecuentes. Aún no han llegado al nivel cubano, donde en vez de hablar de apagones se alegran con los alumbrones, porque es mucho más frecuente carecer de electricidad que disfrutar de ella, pero hacia eso se va. La olla cotidiana se vacía de ingredientes imprescindibles y la dieta del venezolano medio está a dos dedos de la desnutrición.

Esto, en un país que ha sido de los más ricos del área, que nada literalmente en un mar subterráneo de petróleo y que se permite, mientras condena a sus conciudadanos a la miseria, financiar con generosidad de rajá a los regímenes amigos, empezando por Cuba, con la que ya hace el papel que antaño correspondía a la Unión Soviética de mantener en respiración asistida la tiranía de los Castro.

Ante un cuadro tan desolador no debe extrañarnos que el régimen bolivariano sea uno de los más favorecidos y jaleados por la desastrosa diplomacia del tándem Zapatero-Moratinos, que no hay régimen represor que no les guste ni tiranuelo al que no le bailen el agua. Al tiempo que el crédito internacional de España, tan alto hace poco más de un lustro, cae al nivel de un estadillo tercermundista, nuestra política internacional hace feos a nuestros aliados históricos y se complace en halagar regímenes que, a más de ser políticamente infumables y diplomáticamente casi irrelevantes, corresponden a las zalemas de Zapatero atentando contra los intereses de España en sus países y complaciéndose en injuriar nuestro pasado y nuestro presente.

Decía Marx —en algo tenía que acertar, el hombre— que la historia, sí, se repite, primero como tragedia y luego como parodia. El indigenismo chulesco y chillón de Chávez, como el de su aliado boliviano Evo Morales, es la parodia de la ideología cuya derrota celebramos estos días. Se han apuntado al bando equivocado, al esquema que la historia ya ha arrojado definitivamente al cubo de la basura, y apenas consiguen esconder con su retórica que no son otra cosa que el nefasto caudillo iberoamericano de siempre que creíamos felizmente superado.



Para comentar debes registrarte

Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad. Si aún no lo estás, regístrate aquí.


Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.


Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.


Sepa más sobre nuestra política.