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En algunas oficinas, los parados tardan hasta tres horas en llegar a la ventanilla.
“Sentimos sinceramente que su experiencia con nuestra Administración no haya sido de su agrado y rogamos acepte nuestras disculpas por ello”. El primer párrafo de la carta que la Dirección Provincial del Inem en Madrid ha enviado a un parado que lleva seis meses esperando a cobrar la prestación a la que tiene derecho, constituye per se un escándalo. La frialdad del texto resulta indignante, pues se asemeja en exceso a la misiva que cualquier empresa enviaría a un cliente insatisfecho con el producto o servicio dispensado. Pero continuamos leyendo, y nos topamos con la constatación de una realidad tremenda, aunque se viera venir dado el interés de Zapatero y el PSOE entero por convertir en una suerte de mantra aquello de “nosotros no dejamos a nadie tirado en la cuneta”.
El grave deterioro de la economía española ha convertido el gasto social en el gran protagonista de los Presupuestos Generales del Estado. Como reconoció la propia vicepresidenta Salgado el día que llevó al Parlamento ese Frankenstein (Jordi Sevilla dixit) que son las cuentas públicas para 2010, los subsidios, las pensiones y la dependencia se llevan “uno de cada dos euros del gasto consolidado”. Hasta el 31 de octubre, sólo las prestaciones por desempleo superaban los 15.700 millones de euros, frente a los 11.300 con los que contaba Pedro Solbes para el conjunto del ejercicio. El año que viene, con la subida de impuestos que se nos echa encima, al Gobierno a lo mejor le terminan cuadrando los 30.600 millones presupuestados para pagar a los sufridos parados pero, ahora mismo, ¿nos puede garantizar alguien que el Inem tiene suficiente dinero?
Por eso nos ha preocupado tanto la carta que la directora del Instituto Nacional de Empleo en Madrid ha mandado a un ex directivo de ONO, que salió de la compañía de telecomunicaciones al albur del ERE que se puso en marcha en enero y que ya no sabe adónde acudir para que le den el paro de una maldita vez. ¡A saber la de cartas iguales que estarán recibiendo desempleados de toda España! ¿Y los de los 420 euros? El día que nos cuenten su odisea, será para echarse a temblar.
“La Dirección Provincial de este Organismo lamenta las molestias ocasionadas tanto a usted como a otros usuarios, por las circunstancias que están aconteciendo desde hace algunos meses a causa de un excesivo flujo de demandantes de nuestros servicios que han superado las previsiones que teníamos confiadas para que el servicio se mantuviese en una línea de calidad y efectividad”. ¿No adelantó Corbacho un incremento del número de funcionarios del Inem? ¿No habían instaurado nuevos turnos de tarde para evitar el colapso de las oficinas? Sucede que el paro golpea dos veces a los españoles. El primer palo nos deja sin trabajo; el segundo, completamente frustrados por las colas interminables y los trámites infinitos –y absurdos, buena parte de las veces– antes de cobrar la prestación. El resultado: ciudadanos en la calle cabreados y funcionarios agredidos en las Oficinas de Empleo. (No exageramos; en una de las siete que hay en Castellón llegaban hace poco a las manos).
El sector privado debería gestionar la intermediación laboral para mejorar su eficacia. Lo piden los empresarios, que no entienden por qué no se hace un mejor uso de las elevadas cotizaciones sociales que pagan por todos y cada uno de sus trabajadores. Es un clamor en la España que se encamina irremediablemente hacia los cinco millones de parados.
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