PUBLICIDAD
  • Imprimir
    Enviar
    6 COMENTAR
  •  
  •  
     
    La familia, centro de la vida social

    Daños colaterales

    20 DIC 2009 | Óscar Molina

    La familia, centro de la vida social.

  • La Agenda Mundos de Yupi de ZP no sólo está plagada de aberraciones, sino que tiene además devastadores efectos colaterales. La Nueva Ética nos anula, acaba con la libertad, porque la conciencia, placenteramente dormida en ese limbo personal que se nos oferta como pasaporte a la felicidad, deja de ser referencia para decidir. Todo este montaje tardo progre se disfraza de panoplia de derechos, pero lo que realmente ofrece es ausencia de compromiso donde había débito, irrelevancia donde existía asunción de los propios actos y dejadez donde habitaba el esfuerzo.

    El aborto, por citar proyectos estrella del nuevo ideal de orden moral, es un crimen en sí mismo, pero su maldad no llega sola. Su efecto asesino alcanza a una cierta muerte civil de la persona. La nueva regulación viene a barrer la responsabilidad que generan las acciones que uno toma en el ejercicio de sus antojos. Supone un inhumano descuento de una realidad natural según la cual los actos de cada uno generan consecuencias, y el ejercicio responsable de la libertad de esos actos implica asumirlas. Tratar de eliminar las secuelas de aquello que uno hace voluntariamente equivale a matar la libertad, apuesta inútil cuando se juega con fichas. A la timba de la libertad se va con la hijuela, lo demás son los Juegos Reunidos Geyper.

    Hay más. La nueva dictadura permite a los jóvenes olvidarse de dar lo mejor de sí mismos. La vieja concepción de la formación y la educación como “sacar lo mejor de cada uno” es sustituida por el “¡Viva lo peor!” de no perturbar a quien desee hacer lo que le pete. Se pasa de curso sin dar ni palo. ¿Y casarse? Deshacer lo hecho es cuestión de un par de días… En definitiva, una incansable maquinaria de inventar mecanismos que nos absuelvan de la responsabilidad que contraemos por nuestros actos.

    Ese mismo individuo rebajado de sanciones al erróneo o doloso ejercicio de su albedrío, ignora que sólo su esfera privada queda eximida del canon de la aldea feliz. Nada que caiga en el ámbito de lo que los sacerdotes del mundo regalado gestionan escapa al peso terrible de sus designios. La máquina del tiempo estatal remeda errores, los de la vida privada, pero lo hace a cambio de la inflexibilidad en lo tocante a aquello que afecte a cualquier mantra comunal lo suficientemente bueno como para descoyuntar la grandeza de la persona. Aquello de “Sólo la Verdad os hará libres” se invierte de manera perversa: “Sólo la Libertad os hará verdaderos”. El nuevo “padrecito” quiere infantes eternos. Nos empujan a un paraíso en el que los errores o actuaciones dolosas privadas no se pagan. A cambio, un sanedrín de iluminados con su particular escala de valores, decide en qué hay que educarse, qué ideas son buenas, cuáles merecen etiquetas y nos secuestra hasta el lenguaje, para poder arrojárselo a quien se le ocurra salirse de los cauces que ellos mismos, con nuestro dinero, establecen.

    *Óscar Molina es piloto de Líneas Aéreas y licenciado en Derecho.

  • TEMAS RELACIONADOS: Opinión

  • Imprimir
    Enviar
    6 COMENTAR
  • PUBLICIDAD





    Para comentar debes registrarte

    Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.


    Si ya lo estás, debes iniciar sesión.


    Si aún no lo estás, regístrate aquí.


    Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.


    Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.


    Sepa más sobre nuestra política.