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Que España haya dejado de estar en primera línea de fuego no significa que esté fuera de peligro ni que se haya mitigado la desconfianza de los mercados en nuestra economía, cuyo pronóstico a corto y medio plazo sigue siendo desastroso, como acaban de poner de manifiesto el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de España. Mariano Rajoy es plenamente consciente, y de ahí la celeridad que ha imprimido tanto a las tres reformas –que inversores y organismos internacionales consideran cruciales para enderezar el rumbo de la agonizante economía española– como a la consecución del apoyo de Francia y Alemania como socios esenciales. Así, si hace unos días recabó el respaldo del presidente galo, Nicolas Sarkozy, al programa de ajustes y reformas que ha diseñado el Gobierno para cumplir con los compromisos europeos y reducir el elevado déficit público, ayer hizo lo propio con la canciller alemana, Angela Merkel.
Rajoy, como era de esperar, informó a Merkel sobre la Ley de Estabilidad Presupuestaria que, salvo imprevistos, el Ejecutivo aprobará hoy, y que será esencial para acabar con la incontinencia de gasto de municipios y autonomías, y también sobre los avances en la reconversión y saneamiento del sistema financiero y sobre la reforma estructural que requiere el mercado de trabajo para que el paro deje de ser la herida por la que se desangra la economía española y que, como confirmó ayer el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya alcanza a 5,4 millones de personas. El apoyo de Alemania será crucial para la Cumbre Europea del día 30, donde España volverá a ser el centro de los focos, y más cuando ha dejado de ser un secreto la intención del Gobierno de negociar en el seno de la UE una revisión de los requerimientos del programa de estabilidad para adaptarlos al nuevo escenario de recesión al que se enfrenta la economía española.
La comparecencia de ambos mandatarios tras la reunión resultó algo desconcertante, ya que la cuestión del déficit fue soslayada, quedando reducida a un lacónico “es importante que el lunes en el Consejo negociemos el Pacto Fiscal, pero también es importante que negociemos crecimiento y empleo”. No obstante, la canciller alemana respaldó abiertamente la reforma laboral que prepara el Gobierno y se mostró convencida de que contribuirá a reducir el paro juvenil, generará empleo y reducirá el déficit, como ocurrió en Alemania cuando adoptó medidas similares en la pasada década, y mostró su apoyo expreso a la propuesta española de utilizar lo que sobre de los fondos estructurales, sobre todo en medidas de creación de empleo.
Si bien es razonable pensar que, de una u otra forma, Rajoy trasladaría a Merkel la necesidad de una revisión de los requerimientos de déficit ante el nuevo escenario recesivo, fue Montoro quien escenificó en Madrid la petición de revisión de las previsiones económicas. Y es que, aunque es indispensable una política de austeridad y mucha disciplina para embridar el déficit público, también hay que reconocer que, como decían Soros y Roubini el pasado miércoles en Davos, los ajustes sin crecimiento pueden conducir a un círculo vicioso y el remedio acabaría resultando a la postre peor que la enfermedad. España necesita esa tregua, pero sería imprescindible, para evitar equívocos en los mercados, que España no camine sola en la consecución del objetivo. Por desgracia, la incógnita no se despejará hasta la próxima Cumbre.
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2 Comentarios
Que se hagan una serie de ajustes, no solo en la economía sino en casi todos los ámbitos para recuperar una democracia que se estaba descomponiendo,es totalmente necesario. Y que hayamos llegado a esta situación por culpa de un personaje desestabilizador como ha sido Zapatero donde se le haya premiado su labor, incluso con una remuneración de por vida, el doble de lo que venía percibiendo, dejando millones de familias en la calle, cerrando miles de empresas y endeudándose con unas cifras mareantes, donde todavía no sabemos si podremos hacer frente y por supuesto con una serie de sacrificios incluso para posteriores generaciones, algo falla cuando no ha sido juzgado y condenado de por vida. Porque su culpabilidad es equiparable a un genocida, aunque no haya matado a nadie, pero que seguramente haya enfermado a mucha gente incluso siendo responsable de tragedias familiares como consecuencia de su actuación.
Déficit, "El silencio de los corderos".
Uséae de los expañolitos de a pié, chivos expiatorios del desmadre de los políticos, que siguen tan campantes diciendo las mismas sandeces de siempre, como si aquí no hubiera pasado nada .... caguntal!
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