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Si hay un campo en el que su legado destaca singularmente, ese es el de la comunicación.
“Lo que cuenta es ver claro el futuro”. Así respondía Alfonso Nieto a un buen amigo y colega brasileño, hace unos días, cuando este le preguntaba por su estado de salud, ya muy deteriorado. La respuesta se refería seguramente a la certeza sobre el desenlace final de su enfermedad, su muerte, que se produjo el 2 de febrero, en la clínica de la Universidad de Navarra. Por supuesto, en sentido mucho más profundo, esa frase hacía referencia a la seguridad de ver cumplido el sueño de todo buen cristiano, su encuentro cara a cara con Dios. Pero también, vista en perspectiva, esa frase de Alfonso Nieto sirve para entender su enorme legado académico e intelectual, derivado de su especial capacidad para anticiparse a los tiempos, para actuar como un “emprendedor de la inteligencia”.
Desde su licenciatura en Derecho en la Universidad de Oviedo, en 1954, Alfonso Nieto dedicó su vida completamente al mundo universitario. Y lo hizo con intensidad en todas sus vertientes: docente, investigadora y de gobierno. Se le recordará como primer decano de la recién constituida, en 1972, Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra; como rector de la Universidad de Navarra (1979-1991); como primer catedrático de Empresa Informativa de España, y director de la primera tesis doctoral en Ciencias de la Información; como autor de obras tan emblemáticas y pioneras en el mundo de la comunicación como La prensa periodística en España (1973), La prensa gratuita (1984) o Empresa Informativa (1993); en fin, como doctor honoris causa por varias universidades y como receptor de honores de muy diverso tipo, desde el máximo reconocimiento académico internacional en su campo (Premio de Honor del Journal of Media Economics) hasta una de las máximas condecoraciones de Navarra (Cruz de Carlos III el Noble). No hay duda de que centenares de alumnos y colegas recordarán también sus dotes de docente extraordinario, su inolvidable carisma personal y su innata capacidad para ilusionar e implicar a quienes le rodeaban en proyectos apasionantes.
En todos los campos citados, Alfonso Nieto se esforzó por ver claro el futuro, por mirar siempre hacia delante, por anticipar cambios trascendentales y poner en marcha proyectos que los hiciesen realidad. Pero si hay un campo en el que su legado como “emprendedor de la inteligencia” es singularmente destacado, ese es el de la comunicación.
Alfonso Nieto vio con claridad y antelación la enorme trascendencia que la información y la comunicación iban a tener en nuestra sociedad, y por ello dedicó su vida a estudiar, dignificar y profesionalizar estas actividades. A él le correspondió en buena medida hacer realidad el sueño de San Josemaría Escrivá de elevar al rango universitario los estudios de Periodismo en nuestro país, contribuyendo como pocos a la definitiva creación de Facultades de Ciencias de la Información. Suyo fue también, muchos años más tarde, el impulso principal para iniciar en Roma una facultad pionera de Comunicación Institucional de la Iglesia. Esa misma clarividencia le llevó a comenzar en España un nuevo campo de investigación, el de la empresa informativa y la economía de la comunicación, en el que lograría gran reconocimiento internacional. O, por citar aspectos más concretos de su obra, su peculiar intuición, apoyada en miles de horas de trabajo, le permitió anticipar fenómenos tan relevantes para el funcionamiento actual de los mercados de la comunicación como la gratuidad de la información, la comprensión de los mercados de contenidos como mercados del tiempo, o sus más recientes reflexiones sobre la importancia de la gestión del valor de los intangibles en las industrias creativas.
No cabe duda de que Alfonso Nieto ve ahora el futuro más claro que nunca, más que cuando con su enorme intuición y capacidad de trabajo era capaz de vivir y hacernos vivir la aventura de la inteligencia –como él denominaba a nuestras labores universitarias–. Él disfrutó de esa aventura plenamente, y sólo podemos agradecerle que de ella se hayan derivado tan buenos frutos, para la universidad y para el mundo de la comunicación.
*Ángel Arrese es profesor de Marketing y Periodismo Económico en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.
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1 Comentario
me encantaria conocer las ideologias de todas las especies tengo una duda si todos los cromosomas humanos se encuentran en todas las especies incluidas las marinas terrrestres y voladoras porque no buscar la creacion en las moleculas y atomos de la luz se asegura que antes del universo no habia nada pero yo creo que puedo asegurar y que nadie me puede contradecir que la inexistencia de un mas alla esta condicionada a nuestra comprension al entendimiento de las materias . Por lo tanto la dignidad y evasion de nuestros cerebros a evoluciones mas comprometidas siempre sera legado a la verdadera imcomprension que ello nos dara posicionamiento en ambos campos direccionales (en el si y en el no ) creer o n0 creer he ahi el dilema pero como formula para encarar este enigma despues de someter a la magia cerebral al punto maximo de exigencias me encantaria haber llegado a la solucion si mi cuerpo es universo mi adn es sangre de mi sangre mi carne es agua y mi alma es luz el verdadero centro del cosmos siempre sera la ecuacion de sus antidotos sometidos a los enigmas neuronales experimentales a los cuales les proclamemos como veridicos .
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