• Imprimir
    Enviar
    16 COMENTAR
  •  
     
    Explíquese, sr. Rodríguez

    Explíquese, sr. Rodríguez

    09 FEB 2010

    Ayer emplazábamos al PP a explicitar su alternativa de Gobierno, el programa de mano para que el ciudadano pueda seguir el trascendental concierto que la oposición debe interpretar.

  •  Pero no podrá hacerlo hasta darle una oportunidad a quien todavía se sienta en La Moncloa, es decir, al responsable de la situación de emergencia nacional, para que explique su plan... si es que lo tiene.

    Pues bien, Zapatero lo va a hacer, si bien a regañadientes, forzado por el propio PP y los demás grupos de la oposición. No le quedaba otra. No estamos como estamos, en “la crisis más fuerte que se ha vivido desde la Transición”, según dicen los expertos a LA GACETA, ni por una “conjunción planetaria” negativa ni por un capricho de los mercados, que se la tienen jurada a España, según el análisis simplista del PSOE y de sus medios afines (como Prisa). Tampoco tienen la culpa esos antipatriotas que, para la retórica zaparetil, son los populares. El único responsable de los cuatro millones y pico de parados, del déficit del 11,4%, y de la falta de confianza que esto genera en los mercados y en los ciudadanos, tiene nombre y apellidos.

    El enfermo ha negado su estado con excusas surrealistas como las del chiste: “Pues yo tengo buen color, doctor”. Hasta que, al borde de la metástasis, no ha tenido otro remedio que anunciar in extremis una serie de medidas (plan de austeridad, reforma laboral, pensionazo y jubilazo). El problema es que se contradice (expertos laboralistas cuestionan hoy en LA GACETA la reforma del mercado de trabajo) y, sobre todo, que carece de credibilidad. Así que lo adecuado es que comparezca en sede parlamentaria y ofrezca explicaciones.

    Zapatero debe dejar de esconderse, yéndose por los cerros de Washington, y de utilizar la Cámara con fines partidistas.  El problema es claramente económico, pero la solución pasa ineludiblemente por la política. Y el escenario donde ha de dirimirse en una democracia es el Parlamento, que históricamente nació para fiscalizar la cuentas de los poderosos que, a la postre, sólo son administradores de nuestros dineros. Los actuales gobernantes los han dilapidado, dejando la economía hecha unos zorros, y han hipotecado gravemente el futuro de España (paro, pensiones, educación, prestigio internacional).

    Obviamente, un pleno no tiene las consecuencias de un Debate sobre el Estado de la Nación, por muy extraordinario que sea. Es un paso previo para que, a la luz de las explicaciones del presidente, la oposición mueva ficha. Todas las opciones están abiertas (moción de censura, petición de elecciones anticipadas, Gobierno de concentración) y todas tienen inconvenientes. Ocurra lo que ocurra, parece generalizada la impresión de que si el optimista antropológico sigue, confiando bobamente en un happy-end, el barco se hunde sin remedio. González Pons lo razona con lógica implacable: “Quien ha creado el problema no puede ser quien participe en la solución”. El problema es Zapatero. Lo dicen las encuestas, los mercados financieros, los foros mundiales y hasta suena en la trastienda del propio PSOE. Y lo acaban de decir, implícitamente, todos los grupos al apoyar el debate en el hemiciclo. 

    Quizá estemos a cinco minutos del remake de la famosa frase de Aznar en las postrimerías del felipismo: “Váyase, señor González”. Pero no adelantemos acontecimientos. Aunque nos tememos lo peor, veamos primero sus explicaciones.  Su turno, sr. Zapatero.

  • TEMAS RELACIONADOS: Opinión

  • Imprimir
    Enviar
    16 COMENTAR
  • PUBLICIDAD


    PUBLICIDAD

    PUBLICIDAD





    Para comentar debes registrarte

    Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.


    Si ya lo estás, debes iniciar sesión.


    Si aún no lo estás, regístrate aquí.


    Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.


    Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.


    Sepa más sobre nuestra política.