PUBLICIDAD

En el programa de Cuatro se retrató, en clave humillante, a una niña paraguaya. Es nefasto que en una democracia sea la Administración la que impone sanciones.
A nadie se le ocurre hacer chistes con la pobreza, la enfermedad, y la niñez; a nadie se le ocurre escarnecer a un país entero aprovechando para reírse de él donde más injusto es y donde más dolor puede causar. A nadie se le ocurre, claro, porque nadie suele llegar a tales extremos de malignidad, salvo que uno sea un progresista de salón y, por tanto, con esa cobertura ideológica, se crea en posesión de un salvoconducto para hacer lo que le dé la gana y reírse de todo, a la espera de que le rían las gracias los demás.
Esto es, exactamente, lo que ha pasado con la emisión, en la muy progresista cadena Cuatro, de la muy progresista empresa Prisa, de un vídeo en el que uno de los colaboradores del espacio del sedicente humorista Santi Millán retrata, en clave humillante, a una niña paraguaya. El tenor literal del vídeo es escalofriante, y hace pensar en qué tipo de persona puede ser tan insensible como para no apreciar una ofensa de marca mayor en la representación de esa niña paraguaya diciendo cosas como: “Tengo seis años y llevo ya cinco trabajando. Recojo motores de lavadora en un vertedero. Estoy contenta porque nuestra selección ha llegado a los cuartos de final. Es lo mejor que nos ha dado Paraguay desde que cogí la gripe, el tifus, el sarampión y la malaria”. Es, ciertamente, para quedarse mudos de espanto, pero ni la cadena Cuatro ni Santi Millán han pedido disculpas a los espectadores ni a la práctica totalidad de paraguayos y españoles a los que ofendió el vídeo. Quien sí ha tenido que pedir disculpas es el embajador español en Asunción, pues la gracieta de Millán ha causado la lógica indignación en Paraguay, contribuyendo así a alimentar un sentimiento de animadversión hacia España y los españoles en un país hermano. Santi Millán, por supuesto, escenificó su gracia en la previa del partido España-Paraguay, donde los paraguayos, por cierto, dejaron muy en alto el estandarte de su nación.
Los incidentes de algo peor que el mal gusto se acumulan en la cadena de Prisa. En el reciente episodio, tan lamentable, en que el periodista Manolo Lama aparecía degradando en directo a un mendigo en Alemania, Cuatro reaccionó con unas disculpas que más bien constituían un ataque a todos los demás por atreverse a señalar la inmoralidad del incidente. Y es que la aludida acumulación de incidentes cabe pensar que no es casual, sino que es sintomática de una moral del desprecio, avalada por la seguridad que les da el respaldo gubernamental de que gozan, y que les permite no tener que rectificar.
A no dudar, el Ministerio de Industria de Miguel Sebastián ha de tomar cartas en el asunto. No se explica que Intereconomía reciba una multa por una publicidad en la que, sin causar ofensa, defendía los mismos valores que apoyan la mayoría de los españoles, y que Cuatro salga libre de episodios que sólo se significan por su voluntad de agravio. Por supuesto, es nefasto que en una democracia sea la Administración, y no los tribunales, la que decida imponer sanciones interpretando según su intencionalidad política los derechos fundamentales de no discriminación. Eso, con perdón, es más propio de un régimen dictatorial que de una democracia garantista. Pero es que, al comparar la multa inmotivada a Intereconomía con la inacción administrativa que ha merecido Cuatro por algo objetivamente grave, la única lectura que se puede hacer es que el Gobierno se ha entregado a una persecución marcada por la parcialidad con que se apoya a la ideología del progresismo obediente y se quiere erradicar toda manifestación de pensamiento crítico.
TEMAS RELACIONADOS: Opinión
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.
Si ya lo estás, debes iniciar sesión.
Si aún no lo estás, regístrate aquí.
Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.
Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.