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    Gallardón dio ayer un alentador primer paso en defensa de la vida.

    Justicia para el no nacido

    26 ENE 2012 | Editorial

  • Si “dar a cada uno lo suyo” es una de las definiciones más certeras y elementales de la Justicia, desde ayer estamos de enhorabuena en España. Porque se han puesto las bases para corregir la injusticia, perpetrada hace 30 años por los socialistas, que supuso secuestrar a Montesquieu o legitimar la muerte de los más inocentes. Una batería de reformas en materia judicial y una enmienda a la totalidad de la ley Aído corrigen el grave desafuero.

    La revolución que implican las reformas anunciadas por el ministro Ruiz-Gallardón refuerza el Estado de Derecho, seriamente dañado, primero, por la oleada de Felipe González al borrar la división de poderes y después por la arbitrariedad del zapaterismo, que llegó al colmo con la Ley de Salud Reproductiva y Sexual, de 2010, que convierte el aborto en un derecho. Aunque todas las medidas anunciadas tienen gran calado, la reforma de la ley Aído es quizá la que reviste mayor trascendencia. El ministro de Justicia ha explicado que esa reforma se inspirará en la defensa del derecho a la vida, basada a su vez en la doctrina definida por el Tribunal Constitucional. Lo cual implica una enmienda a la totalidad a la ley zapaterista de 2010. Esta última apostaba por el aborto libre hasta la semana 14 de gestación, frente a la ley de 1985 que seguía considerando el aborto un delito, con la excepción de tres supuestos. La ley Aído daba un paso más al convertir la muerte del feto en un derecho, lo cual es un disparate jurídico.

    Tantas contraindicaciones tenía el texto del zapaterismo que el TC admitió un recurso del PP en el que pedía su suspensión cautelar hasta que hubiera sentencia para determinar si la norma se ajustaba a la Carta Magna (“Todos tienen derecho a la vida”, artículo 15) y a la propia sentencia emitida por esa instancia en 1985, en la que admitía la despenalización, pero subrayando que el Estado estaba obligado a proteger al nasciturus.

    La ministra Aído trató de justificar tan grave retroceso en los derechos fundamentales, con la excusa de que había que evitar las malas prácticas de la ley despenalizadora y reducir así el número de abortos. La realidad es que la ley Aído ha disparado la cifra hasta los 113.000, pese al descenso del total de embarazos y de población en España.

    Lo ideal, desde el punto de vista de la ética y del Derecho, sería derogar también la ley despenalizadora de 1985, pero al PP le ha quedado políticamente muy escaso margen después de la sentencia que el Constitucional emitió aquel año. Se ha dado, sin embargo, un decisivo paso al reformar la amenaza totalitaria que implica la ley Aído. El TC fijó claramente la doctrina al señalar que “los derechos de la mujer no pueden tener primacía absoluta sobre la vida del nasciturus”. Esa es la línea roja que un gobernante no debe traspasar. Y esa es la línea roja que el Gobierno de Rajoy quiere respetar. El nasciturus no es ni una borrosa entelequia ni un monstruo, como cabría deducir de la definición de feto que daba Bibiana (“Es un ser vivo pero no hay base científica para llamarlo ser humano”). La ministra feminista demostraba su supina ignorancia científica, su sectarismo ideológico y su desprecio por el Derecho. Porque el nasciturus es un bien jurídico que el Estado debe proteger si no quiere amparar la arbitrariedad.

    En la sentencia de 1985 –ratificada posteriormente en 1996 y 1999–, los magistrados ampararon la ley despenalizadora de los tres supuestos, pero al hacerlo también establecieron los límites de la norma. En esa sentencia se establece que el nasciturus es un bien jurídico que hay que proteger. La reforma zapaterista –en radical contradicción con estos preceptos y con las más elementales normas del Derecho– desampara por completo la vida del no nacido hasta la semana 14 de la gestación. Y conculca, de paso, otros derechos constitucionales, como la libertad de cátedra, el derecho a la educación y también el de objeción de conciencia.

    A estas alturas resulta aburrido recordar lo obvio: la defensa de la vida no es una cuestión ideológica ni un mantra de derechas, por más que determinada izquierda se empeñe en disfrazar el aborto como una conquista progre. Un escritor tan poco sospechoso como el premio Pulitzer Norman Mailer, conocido por sus simpatías comunistas, señalaba: “Si una mujer no desea tener un hijo, creo que está en su derecho a decir no, pero no pretendamos decir que no es una forma de matar”. Y en España, un filósofo materialista como Gustavo Bueno negaba que un Parlamento pueda convertir el aborto en un derecho. No existe el derecho a matar, y sobre todo a matar inocentes... al contrario, el derecho a la vida es la base de todos los demás.

    Y eso es exactamente lo que el Ejecutivo de Rajoy ha venido a recordar: no existe el derecho a matar inocentes. Consecuente con este ideario –que por lo demás es el que debería tener todo Gobierno que se considere democrático y no totalitario– el PP llevaba en su programa la reforma de la ley Aído y se comprometieron expresamente a ello dos de los actuales ministros, Ana Pastor –en declaraciones a Intereconomía TV– y Alberto Ruiz-Gallardón –en una entrevista a LA GACETA–. Bien está que el PP articule medidas para garantizar el derecho de los españoles al trabajo, mediante la reforma laboral y el achicamiento del enorme gasto público; pero no menos perentorio resulta que garanticen el derecho a la vida. Es razonable pensar que para salir de la crisis no bastan con reformas económicas sino que también es necesaria una regeneración ética de la sociedad española. Ayer, Gallardón dio un alentador primer paso.

    La regeneración se completa con el cambio del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial; la nueva regulación en la Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor y la posible instauración de la pena de prisión permanente revisable. El Gobierno va a subsanar otra grave injusticia al restablecer el derecho de las Víctimas del Terrorismo a estar informadas de la situación procesal del autor del delito y de su paradero hasta el final de su condena. Respecto a los proetarras y sus cómplices pidiendo amnistía, Gallardón recordó que tal cosa no cabe en la Constitución. Un recetario muy completo para dar la necesaria vuelta a la Justicia en defensa del Estado de Derecho.

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    8 Comentarios

    • franciscoescarmentadofranciscoescarm...09:03 | 26 de enero, 2012

      Más que "disparate jurídico" es un genocidio.
      Según la R.A.E.:
      Genocidio.(Del gr. γένος, estirpe, y -cidio).
      1. m. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.
      Sistemático: 1. adj. Que sigue o se ajusta a un sistema.
      Sistema.(Del lat. systēma, y este del gr. σύστημα).
      1. m. Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí.
      2. m. Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto.
      Política. 7. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

      La política ha sistematizado la muerte de seres humanos pertenecientes al grupo social de menores de 14 semanas de gestación. Si estorban se les puede matar. Esto es una norma de actuación reglada tan demente como pueda serlo la eugenesia nazi.

      http://www.youtube.com/watch?v=-Xz7AbvEcbQ

    • CervantinoCervantino10:03 | 26 de enero, 2012

      El delito de genocidio sería más correcto denominarlo "genticidio" según los estudiosos del tema.
      .
      Por lo demás, estoy en desacuerdo con el editorial pues maneja con superficialidad conceptos que bajo su aparente restauración de los principios del derecho, encierran a su vez otras carencias y, como bien dice, no es cuestión de izquieda-derecha, sino de derecho.
      .
      Quizás, el sistema anterior a 1985 (Ley Orgánica del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, no entrada en vigor de la ley de despenalización del aborto) era mejor que el actual, pero no necesariamente. Ha sido la involución del PSOE, partido sin principios democráticos, lo que ha provocado el desequilibrio y corrupción del sistema. A ello debemos añadir el nuevo Estatuto del Ministerio Fiscal, más vinculado al gobierno.
      .
      En España tenemos una asignatura pendiente: distinguir entre gobierno y administración, entre instituciones y políticos, y de ahí la politización e instrumentalización de forma sectaria de las instituciones, y la razón del fracaso del sistema de 1985.
      .
      A ver si es verdad que el Estado de Derecho es el Estado de Derecho, y no "el que está arriba, está arriba". Derecho significa garantías.

    • Anónimo(No registrado)10:18 | 26 de enero, 2012

      Para el nasciturus, para el no socialista, para todos.

    • AUGeAUGe12:12 | 26 de enero, 2012

      Habría que recordar el debate constitucional sobre el artículo 15. La indefinición del término "todos tienen derecho a la vida", hacía presagiar que se abría una puerta a la legalización del aborto. Pocos quisieron verlo en aquél momento, incluidos la mayoría de los obispos españoles. ¿Ignorancia?, ¿injenuidad?, ¿cálculo político?..., el hecho es que los pocos que lo denunciamos nos llamaron de todo, incluidos el Cardenal Primado, D. Marcelo y el Obispo de Cuenca, D. José. Todavía no he oido a nadie decir, "qué error, qué error".
      El PSOE en 1985, despenalizó el aborto en 3 supuestos, uno de ellos ha sido un "coladero" y ha permitido el "asesinato" de miles de seres indefensos y la sociedad, salvo raras excepciones, ha callado.
      Luego con el PP en el poder y sin tocar una coma de la mencionada Ley de Felipe González, se legitimó socialmente el aborto.
      El gobierno socialista de Zapatero, desbordó todos los límites y aprobó el crimen del aborto como un derecho.
      Ahora el gran logro del PP, se plantea en términos de eliminar esta última ley, pero mantener la de la despenalización de los 3 supuestos, para entendernos la Ley de Felipe González y bajo cuyo amparo se ha exterminado miles de vidas en gestación.
      Ahora se alega que la sentencia del Constitucional dificulta la penalización del aborto. No entiendo la razón, nombrese un Tribunal Constitucional acorde con la nueva mayoría configurada en España y legislese conforme a la defensa del derecho a la vida, sin trampas.
      Otra cosa es que en la nueva mayoría del PP haya cuajado una postura favorable a la despenalización del aborto, pero esa es otra cosa. Si el PP decide incorporar a su programa una postura despenalizadora del aborto y renuncia a la defensa de la vida, está en su derecho, pero entonces no trate de engañar a su electorado diciendo que va a abolir la ley de aborto.

    • chispitachispita21:06 | 26 de enero, 2012

      Una medida de un DIEZ, para el PP, ya era hora que se reconozca la vida para el ser inocente que va a nacer

    • TunnusTunnus21:14 | 26 de enero, 2012

      El editorial de La Gaceta es un disparate porque el PP no ha hecho más que consolidar el aborto en España. ¿Supone justicia para al nasciturus el ser abortado por la menor con el consentimiento de sus padres? ¡Esto sí que es renovar la justicia! Con la ley de 1985, casi había aborto libre (tercer supuesto). Esta ley ni la tocó el PP durante sus ocho años en el poder. Aído convirtió la despenalización en derecho, pero no hubo un cambio sustancial en cuanto al número de abortos. Ahora Gallardón maquilla levemente la ley Aído para que todo siga igual y de paso engañar a los tontos de siempre (pues se dejan engañar) con la inestimable ayuda de la prensa adicta al progresismo derechil. ¿De qué sirve poner a caer de un burro al PSOE si después se va a hacer lo mismo? El PP no es alternativa al PSOE porque no tiene un ideario alternativo. Quien defiende la vida tiene que estar contra el PPSOE.

    • DiableDiable18:55 | 29 de enero, 2012

      Todo seguirá igual. Palabras , palabras, pero muchos seres inocentes acabarán siendo asesinados y vertidos a la basura.
      Las cámaras abortistas deberian ser eliminadas y sus responsables encarcelados por genocido, infanticio, genticidio o simplemente crimen de la humanidad. Ellos no pueden defenderse, al menos defendamoslos con la palabra, para que influya en mentes atrofiadas.

    • Mac ArioMac Ario03:53 | 06 de febrero, 2012

      Ya veremos, si a rajoy ya le llaman "el ambiguo", menos aún pueden fiarse de "el ambigüísimo" gayardón.

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