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    Caricaturo de Tomás Gómez
    Sala Vip

    Los 'cadáveres' de Tomás Gómez

    26 FEB 2011 | Sala Vip

    Gómez ha hecho suya la frase evangélica “Quien no está conmigo está contra mí”.

  • Manuel Herrera

    La política ha tenido como telón de fondo estos últimos días el cáncer de mama de Esperanza Aguirre y su rápida recuperación. Sin embargo, hay otro hecho destacable que también se produjo en Madrid y que ha dejado en el ambiente cierta dosis de polémica: el Partido Socialista de Madrid hacía públicas sus listas de candidatos a la comunidad y a las alcaldías de los municipios madrileños.

    Una vez más, la siempre díscola Federación Socialista Madrileña, hoy Partido Socialista de Madrid, se convertía en una batalla campal con vencedores y vencidos. El refrendo del Comité Regional o los supuestos “nuevos, mejores y renovados equipos” a los que aludía Tomás Gómez no han conseguido ocultar una división que, a la larga, pero también a la corta, ha dejado ya muchos cadáveres en el camino. ¿Qué pasará, amigo Tomás, si a esos cadáveres les da un día por resucitar? Quizá se cumpla el viejo refrán que en breves palabras resume toda una sabiduría popular: “Quien siembra tormentas recoge tempestades”.

    Luchando contra viento y marea, como Ulises en su regreso a Ítaca, Gómez reclamó unas primarias. Bienvenidas sean todas las muestras de democracia interna. Un poco de oxígeno en las anquilosadas estructuras de los partidos políticos españoles siempre ayuda a limpiar el ambiente espeso. Y las ganó. Pero su victoria no fue a la búlgara. Un escaso 4% le separaba de Trinidad Jiménez.

    Gómez ha tenido la oportunidad de tender la mano a ese 48% de votantes de las primarias que no le apoyaron. Lo podría haber hecho si en las listas de candidatos a la comunidad y a las alcaldías de los municipios madrileños no se hubiesen excluido o ubicado como teloneros a un buen número de los que en su momento apoyaron a Trinidad Jiménez. Hay quien piensa, y yo soy uno de ellos, que tras los “nuevos, mejores y renovados equipos” de Tomás Gómez se esconde una purga que guarda cierta similitud con el más rancio estalinismo, y no una renovación en la que tenga cabida quien en su día dijo no a Gómez, como él también dijo no a Zapatero. Se ve que en este país decir no pasa factura.

    ¿Tender la mano para qué? Quizás para dar sensación de unidad y proyecto ante el tándem Aguirre/Gallardón que parece arrollar en todas las encuestas. Quizá para hacer real la pluralidad de un partido que ya desde las disputas entre Prieto y Largo Caballero huía de la visión única propia de los partidos políticos españoles. Quizás para aprovechar la experiencia y buen hacer de aquellos que, gracias al bisturí de Gómez, han quedado reducidos a posiciones de trinchera.

    Gómez ha hecho suya la frase evangélica que luego algunos atribuyeron a Lenin: “Quien no está conmigo está contra mí”. Y estas listas son una buena muestra, a pesar de los quebraderos de cabeza de Jaime Lissavetzky. Fieles, leales, palmeros y monaguillos rodean al líder de los socialistas madrileños. Son los que le hablan al oído, los que reparten incienso y alabanzas… Los críticos, los díscolos, los que tienen otra visión de la jugada, han sido sepultados bajo siete cerrojos. Pobre Madrid y pobre España, que a quien piensa de forma diferente lo condenan al ostracismo. Pobre Partido Socialista Madrileño, que sólo da cabida en sus listas a quien piensa como Tomás Gómez, el en otros tiempos alcalde más votado de España.

    ¿Ha acertado Gómez al hacer esta elección de tintes primarios? Ciertamente, y más allá de la generosidad, le ha faltado la sutileza política de un Maquiavelo que hubiera preferido tener cerca a los “supuestamente contrincantes internos”. Dicho en román paladino, “ha cortado por lo sano”, o mejor, lo que Gómez considera sano, que no es otra cosa que lo que considera suyo y muy suyo. Todo parece indicar que la Villa y Corte, así como sus alrededores, seguirán siendo un feudo inexpugnable del PP y Gómez se ha preparado para ello. El sector crítico ha sido apartado de todo protagonismo o reducido a pavesas. La trinchera está preparada para la derrota electoral. Y a pesar de ella, Gómez seguirá ahí. ¿Quién o quiénes se atreverán a cruzar el Rubicón? Siempre habrá alguien que queme las naves.

    Los socialistas madrileños deberían ir pensando qué viene después de Gómez, o mejor, ya que estamos en una época post –postmoderna, postindustrial...–, qué nos deparará la etapa post-Gómez. Espero que la lección esté aprendida, y esta, a tenor de lo acontecido, no puede ser otra que la siguiente: más vale un mal acuerdo que una ruptura. Sí, candidato Gómez, has dejado muchos cadáveres y no has trazado puentes. El oxígeno de las primarias se ha enrarecido en poco tiempo, tanto como la atmósfera de Madrid cuando el cielo nos castiga sin su lluvia.

    *Manuel Herrera es profesor titular de Sociología. Autor del libro ‘Elementos para el análisis de la cultura postmoderna’.

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