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Desde las terapias grupales tras lo de Levante y Santander, y a salvo de algún pellizquito de monja como el de la BBC que ya tuvo su correspondiente quite del perdón en la web del club, va ya para cuatro meses que Mourinho sigue esa sana costumbre del perfil bajo en sus apariciones públicas que tanto bien le hace a la imagen del Madrid. Ahora amaga, pero no da. La ironía fina arbitral de ayer fue esa del purqué el Madrid se quedó en semifinales de Champions, peccata minuta de un Hyde felizmente absorbido (de momento) por Jekyll.
Mou se enfrenta por tercera vez a Pellegrini, su antecesor en el banquillo blanco y el elegido por el jeque que le ha devuelto la ilusión al histórico club andaluz con una inversión de ¡135! millones de euros. El balance es abrumador para el portugués, 11-0: goleada en el Bernabéu (7-0) y otra en la Rosaleda (0-4). El chileno es un buen entrenador y lo acreditó en el Villarreal, pero no supo dar con la tecla en un Madrid que sufrió el alcorconazo y que volvió a chocar con la frustrante barrera de octavos en Champions. Eso lo arregló Mou ganando la Copa, algo más que un chupito porque el rival fue el Barça, y acabando con la maldición europea. A mí las encuestas en asuntos de imagen o que jalean las broncas de Mou me dan igual, así que me gustaría que siga siendo Jekyll en 2012 porque eso será bueno para el Madrid.
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