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El problema con el que se encuentran es la potencia del castellano.
Llegará un día (espero) en que lo que hoy escribo sea superfluo. Que se imponga ese sentido poco común que es el de la convivencia superadora de traumas existencialistas.
Me refiero a la tan opresiva como hipócrita “reconstrucción nacional” imperante en las “nacionalidades históricas”. Lo que fue objetivo democrático, un espacio de libertad, es hoy resurrección de la ortodoxia de la dictadura mediante una continua operación de empujar el castellano fuera del ámbito de lo público, para residenciarlo primero en lo privado y convertirlo en lo que el gallego, el catalán y el euskera eran en el franquismo, lengua doméstica. Aunque el problema con el que se encuentran estos neofranquistas es la extraordinaria potencia social e internacional del castellano. Son medidas –ridículas unas, ofensivas otras, despreciables todas– que determinan como idioma oficial el llamado “propio”, permitiendo la utilización del otro, el impropio castellano, como concesión inevitable. Aunque la lengua sea patrimonio de la ciudadanía, no tributo a la mitología.
En Cataluña se multa por la rotulación pública en idioma castellano si no va unido al catalán –pero no por la rotulación única en catalán–. Por lógica, quien tiene un negocio no va a dividir su letrero por la mitad: “Alimentación Robles” – “Queviures ¿Roures?”. Se presenta la inmersión lingüística como motor de integración –en catalán– como evitación de escuela segregada… si no fuera porque nadie reclama escuelas diferenciadas sino una única en la que el idioma sea el social: asignaturas en catalán, otras en castellano… y otras en inglés. Exactamente el modelo que disfrutan los hijos del actual y convergente presidente de la Generalidad y los del anterior socialista. El Parlamento de Cataluña es monocorde en Cataluña… aunque sus próceres, cuando llegan las elecciones, nos cuentan sus cuentos mayoritariamente en castellano. Para captar votos, el “impropio” castellano se purifica convirtiéndose en propio.
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4 Comentarios
La segunda lengua mas hablada en el mundo y aquí nos avergonzamos hasta de llamarla por su propio nombre "español".
Anónimo(No registrado)16:16 | 16 de agosto, 2011
¡Castigados de rodillas contra la pared y brazos en cruz, en cada mano un pesado ejemplar del Don Quijote en esperanto!
tu lo has dicho querido amigo la segunda lengua del mundo, y contra eso no se puede luchar, es como tirar tiros a la luna del todo ridiculo
Viendo el estado actual del problema, es facil explicarse el por que de la prohibición en las escuelas y en lo público de estas lenguas periféricas, simplemente les daban de su propia medicina ya que durante la república, el comportamiento de catalanistas, vasquistas o galleguistas era el mismo que ahora.
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