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Ese odio hacia el catolicismo se acompaña de banderas republicanas y enseñas de orgullo gay.
Javier Domenech
Hay fotografías que merecen un premio especial por reflejar, en una fracción de segundo, aspectos sórdidos del mundo. Todos recordamos aquella del buitre aproximándose a un niño a punto de morir de hambre. O la del vietnamita ejecutado con un tiro en la sien en plena calle. O la del soldado republicano abatido en un frente olvidado, que inmortalizara Robert Capa.
Hace unos días, un oportuno reportero ha mostrado una instantánea atroz por su significado: un individuo disfrazado de transexual, tras una bandera gay, amenaza a varias chicas arrodilladas, mientras estas se recogen en oración ignorando los insultos y procacidades del desecho humano que vocifera, babeando sus amenazas. La fotografía fue tomada en la Puerta del Sol, durante la reciente visita papal a Madrid. El momento congelado invita a pensar qué hubiera ocurrido si el encuentro hubiese ocurrido sin testigos, si el odio reflejado en el rostro del miserable hubiera podido materializarse en lo que pensaba.
La escena no es nueva. Ocurrió en muchas ocasiones en tiempos pasados. Hace casi 2.000 años, en la antigua Roma, se desencadenaron sangrientas persecuciones hacia la Cristiandad primitiva. Miles fueron martirizados por defender su fe y no compartir las creencias de un mundo pagano. E imaginé una escena similar, donde el verdugo amenaza a sus víctimas, mientras estas oran, esperando el martirio. Exactamente lo que, de seguro, hubiese deseado revivir el energúmeno protagonista de la foto, símbolo de la intolerancia atea y de la estupidez asesina.
Para muchos, el ateísmo se entiende como militancia agresiva contra todo lo que implique espiritualidad, especialmente si esta es católica, y frente a cualquier muestra de religiosidad se alza la intolerancia. Sorprendentemente, ese odio hacia el catolicismo se acompaña de banderas republicanas y enseñas de orgullo gay. Se identifican algunas posiciones políticas con el rechazo religioso y se utilizan como señas de identidad disfraces de enfermiza homosexualidad. Ya no se limita a prohibir la expresión pública de la fe, sino a organizar manifestaciones paralelas de escarnio. No hace mucho se mofaron de los actos de Semana Santa con esperpénticas procesiones que remedaban el credo de los fieles, y las capillas universitarias eran asaltadas por grupos de jóvenes cuyas alternativas se mostraban en pintadas soeces y stripteases mamarios.
El siglo XIX y buena parte del XX unieron el anticlericalismo con la ideología política, empecinados en creer que la religión suponía un freno para el mundo moderno. Esos movimientos acabaron en nuestro país con miles de personas asesinadas por sus creencias durante la Guerra Civil, donde tuvo lugar la mayor persecución religiosa desde la época de Diocleciano. Pero también ocurrió durante las décadas estalinistas, bajo el nazismo, en la China de Mao, en Camboya y en olvidadas matanzas del continente africano. Nunca hubo nada similar en países democráticos, republicanos o monárquicos, y sólo estalló en sangrientas represalias bajo la insignia de hoces, martillos o esvásticas infames que jamás reconocieron sus crímenes. Ahora, aquí, reaparecen los odios centenarios.
Aunque una cosa es proclamarse ateos y otra distinta convertir esa creencia en una cruzada destructora, amparada en la procacidad del lenguaje o la indumentaria de sus protagonistas, hoy día aún se espera una condena de esos comportamientos por los miembros de la moderna militancia atea, por los colectivos feministas tan celosos defensores del respeto hacia las mujeres o por los homosexuales que han visto su bandera formar parte de la ignominiosa escena.
La fotografía que ha ocupado portadas es una buena muestra de lo que se busca: la destrucción física de cualquier creencia o modo de vivir que no comparta la anarquía de la moderna militancia atea. En este caso, el energúmeno que amenazaba a las jóvenes peregrinas, es el símbolo evidente de la alternativa que algunos nos proponen. Frente al orden y la alegría, el enfrentamiento y el odio. Frente los mensajes de amor y paz, la agresión y la intolerancia. Frente a la oración, el insulto. Para muchos desdichados, dos modos de entender la vida y ofrecernos un futuro. ¿Alguien tiene dudas sobre la elección?
*Javier Domenech es médico y escritor.
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64 Comentarios
Enserio, dónde veis la amenaza en esta foto?? Dónde está la cara de odio?? Deberíais plantearos sin los enfermos sois vosotros. Tenéis una necesidad de manipular absolutamente todo y buscar la provocación gratuita ahí donde no la hay.
Comparar esta foto con las de Robert Capa, Vietnam o la del niño con el buitre es una falta de rigor periodístico como no había visto en mi vida. Comparar cualquiera de estas situaciones con el nazismo, Mao o la dictadura Camboya, más que una falta de respeto a un amplio sector de la sociedad, es faltar a la memoria de toda la gente que murió en dictaduras inmundas y que luchaban por su libertad.
No seamos demagogos por favor, que tenéis unas ganas de que pase algo gordo que da verdadero miedo.
ese es el mari.... llamado changay
la sociedad española hay que regenerarla a "todo gas".
#1
08:27 | 25 de agosto, 2011
El único que no ve la amenaza ni la burla eres tu y tu entorno, como tenéis una mente depravada y retorcida solo veis enemigos en quien no piensa como tu, sabéis que lo vuestro es una degeneración De la conducta del ser humano y queréis justificarlo de alguna manera, envidiáis aquello que no tenéis y criticáis lo que no conocéis, la hipocresía y el cinismo son vuestro credo y la mentira y la falsedad vuestra ideología
Realmente sois gente que da lastima predicáis la libertad y cuando tenéis que ponerla en practica actuáis como tiranos y totalitarios, en cuanto a la comparación es totalmente valida y los únicos manipuladores sois vosotros. en cuanto dictaduras inmundas te olvidas de las comunistas ,marxistas y socialistas sois vosotros los que utilizáis la demagogia
Anónimo(No registrado)09:30 | 25 de agosto, 2011
soy católico y estoy de acuerdo en que los gays no miren con buenos ojos a la iglesia católica. Los gays nunca han sido una amenza para la iglesia, es más, los gays si han sufrido muertes y torturas por parte de aquélla, aún ahora son perseguidos y muy malvistos; cuando en la propia iglesia militan muchos gays, pederastas y otros especímenes de muy dudosa moral. hipocresía se llama eso.
En cuanto a las banderas gays y republicanas, me sorprende con que facilidad sacan banderas republicanas y todo el mundo callado volvemos a lo dicho libertad y democracia para los socialistas, pero si a mí se me ocurre sacar una bandera preconstitucional se arma el órdago , o sea que yo no tengo derecho a sacar una bandera que me gusta , pero los maricones y los republicanos si aunque no halla una republica?
los gays, lo unico que hacen con estos actos es publicitar el verdadero odio, que es el del ultracatolicismo hacia ellos (que por cierto es anticonstitucional).
los ultras no paran de insultarlos constantemente, no hay mas que leer los comentarios de esta web..
en lugar de aportar fondos publicos para las charangas de esta secta, el gobierno deberia emplear ese mismo dinero a curar la homofobia de estos fanaticos, seria mucho mejor para la convivencia.
lo que nunca entendere, es como se puede tener la cara tan dura como para estar hablando del amor al projimo y mientras tanto lanzar mensajes de odio cada dia a diestro y siniestro y encima cobrandonos por ello.
#6
oteador09:30 | 25 de agosto, 2011
Si fueses realmente cristiano y católico no podrías estar de acuerdo con ellos y ya me estas mezclando las cosas, la homosxualidad esta condenada por la iglesia , si leyeras la Biblia escucharías las palabras de Jesús que dicen todo árbol que no da frutos mejor seria arrancarlo de raíz y te equivocas cuando dices que los gays militan en la iglesia , militar en la iglesia significa estar libre de pecado ,poder comulgar y comprometerse con ella , pueden ser hermanos separados pero no militantes , en cuanto a la persecución , pero si hay manifestaciones donde ellos hacen ostentación de su condición , adonde esta la persecución? La única persecución que yo veo es entre ellos mismos
Anónimo(No registrado)09:50 | 25 de agosto, 2011
menos mal que la mayoria de los católicos que conozco no piensan como vosotros, se caracterizan por intentar ser cada día mejores y respetuosos con todo el mundo, la mayoría de los pandilleros que escriben aquí, son un insulto para la sociedad. "la Gaceta" es culpable de todo esto por permitir tales sendeces en sus páginas.
panfleto decadente!!!! Comparar esta foto con las fotografías tomadas en una guerra... No tienen perdon de Dios por sus continuas manipulaciones...
Primero de todo el circo montado por el papa es de una arrogancia tremenda y de una poca sensibilidad enorme. Cuando hay millones de personas que pasan hambre él se monta estos numeritos que a saber cuánto dinero le ha costado al catolicismo en general. Predican pobreza y solo hacen que enseñar riquezas.
Segundo. Hubo también insultos de los católicos a los laicos, además algunos cortaron a sabiendas los tramos por donde tenían que pasar los manifestantes. Esto es así aunque este panfleto no lo haya dicho.
Tercero. Hay homosexuales y republicanos católicos así que esa manía de generalizar que tienen en este panfletillo es bochornosa para esa gente con esas ideas políticas y las ideas católicas.
Penosos artículo, uno más.
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