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La agonía que sufre Zapatero va en paralelo con la que estamos padeciendo los españoles.
Como siga resistiéndose, José Luis Rodríguez Zapatero va a empezar a parecerse a un malísimo actor llamado Steven Seagal, que protagonizó una horrible película llamada El último patriota. Según él, no dimite por patriotismo y según todos los demás, debería irse ya por el bien de esa patria a la que dice querer servir. Hasta ahora se lo venía pidiendo todo el mundo, pero el salto cualitativo se ha producido cuando se ha sumado a la manifestación el diario El País, y eso ya son “palabras mayores”.
Durante años se dijo que no estaba muy claro si el Partido Socialista Obrero Español tenía un periódico llamado El País, o si era El País el que tenía a su servicio un partido político llamado PSOE. La sintonía ideológica, coincidencia de estrategias y confluencia de intereses era tal que a nadie se le ocultaba que caminaban por la misma senda.
De hecho, alguien ha reconocido que, durante años, los redactores jefes de cierre de El País esperaban a tener el visto bueno de Rubalcaba antes de imprimir la portada del periódico. Por eso cuando desde el editorial del periódico se dice que “si de verdad Rodríguez Zapatero quiere rendir un último servicio a su país, debe hacerlo abandonando el poder cuanto antes”, es que ya ni los suyos le soportan.
La agonía que intuyo que el presidente del Gobierno debe de estar sufriendo va en paralelo con la que nos está haciendo padecer a todos los españoles, y por más que pretenda arreglar algo del carajal en el que nos ha metido, ya no le queda ni tiempo ni posibilidad de hacer lo que no sabe. La tesis según la cual la última etapa de Rodríguez Zapatero es la mejor de sus dos legislaturas, porque se ha sacrificado políticamente para hacer las reformas que necesita España, no tiene un pase, porque esas reformas las ha hecho tarde, a medias y bajo el control y el veto de los sindicatos.
Él quiere pasar a la historia con más gloria de la que se merece y no lo va a conseguir, porque cuando un político liga su suerte personal a la de un país, está confundiendo lo intrascendente con lo importante, a pesar de que haya gente y medios de comunicación que aún le aplaudan como si los equivocados fuésemos todos los demás.
*Diego Armario es periodista.
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1 Comentario
Anónimo(No registrado)10:41 | 19 de julio, 2011
imaginar-aguantar-respiración hasta-ver-qué sprintada-reacción-voladura-ru·ru resulta-si zp-agota-legislamula-marzo-2012
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