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La ‘Gioconda’ del Prado, ¿es la buena?
Morand en el Rastro
Ocurrió hace pocas lunas, uno de esos domingos tan ilustres de Madrid. Eran dos escritores –gente fina, reconocida, sabia, diríamos incluso, ay, que famosa– que estaban dándose al placer de huronear por los puestos del Rastro. Ambos sienten esa pasión cervantina por leer cuantos papeles llegan a sus manos. Y, claro, a veces llegan papeles buenos, como para compensar de esos domingos de sabañones. En este caso, uno de los dos escritores vio un rimero de papeles y de ahí, oh magia, surgió una abarquillada carta dormida en el tiempo desde los años treinta… exactamente desde que la escribió Paul Morand. Los dos escritores, claro, eran todo sonrisas: ambos han escrito sobre su admirado Morand. Pero, claro, algo faltaba, y la justicia poética hizo que a los cinco minutos, el escritor que no había tenido botín encontrara otra carta. Las dos, por cierto, dirigidas al suegro de Gabriel Miró. Sí, el viejo Morand nunca defrauda.
‘Gioconda’
A cada uno lo suyo: el gran Víctor López-Rúa, uno de los mejores pintores jóvenes del país, nos remite un artículo del crítico Marcos-Ricardo Barnatán… del año 2005: “Es un secreto a voces que la Gioconda que veneran los japoneses en el Louvre es una mera copia del cuadro pintado por Leonardo, y que la verdadera tabla está colgada en permanente soledad en una silenciosa sala del Museo del Prado que casi nadie visita. Los japoneses se ocupan de pagar las cuentas millonarias de la triunfadora de París (…) mientras la verdadera Gioconda, la que vive su exilio en el Prado, está desamparada”.
Marina
Y quién lo iba a decir, tan severa y tan sufriente y tan señora viuda como es. Quién lo iba a decir de Marina Castaño, que incluso tuvo sus pujos de escritora, animada por ese don Camilo a quien endulzó sus años postreros. Quizá fuera para consolarse de pleitos y de fundaciones, pero quién iba a decir que Marina Castaño pasara las noches con inmejorable compañía en las coctelerías de Madrid.
Libro chaconita
Siempre ha estado en ese séquito de gentes que han rodeado a Chacón con el propósito de que nuestra pijoprogre favorita rigiera los destinos de las Españas. Sus expertos en comunicación son de un nivel técnico impresionante. Como fuere, Luis Arroyo, uno de los que susurran al oído de Chacón en materia de comunicación, tiene en prensa nuevo libro, revelando los secretos para que un político comunique eficazmente.
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