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El cierre de Spanair deja a 2.000 trabajadores en la calle.
Igual que Ícaro cometió la imprudencia de acercarse en su vuelo al sol, lo que derritió la cera de sus alas, Spanair firmó su sentencia al querer convertirse en manos de la Generalitat en la compañía de bandera de Cataluña. El delirio identitario ha resultado ser el lastre que ha terminado de hundir a la aerolínea, previamente golpeada por la crisis.
Nacida en la bonanza de mediados de los años ochenta, como chárter especializada en traer turistas a las costas españolas, Spanair sobrevivió a casi todas sus competidoras y se convirtió en la segunda compañía después de Iberia. Pero 25 años después ha sucumbido debido a una serie de factores. Uno es el mercado. Las empresas del sector son extremadamente sensibles a los precios del petróleo y necesitan invertir grandes cantidades en la compra y mantenimiento de las flotas. La crisis le golpeó con severidad en un momento en el que sus finanzas se encontraban en un estado muy delicado. Otro factor es la tragedia del vuelo 5022, que se estrelló en Barajas en 2008. 154 personas perdieron la vida dejando a Spanair al borde de la bancarrota y con la imagen pública muy dañada. La propietaria de la aerolínea, la escandinava SAS, anunció que quería venderla y se la colocó a un grupo de empresarios catalanes bajo el patrocinio de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Feria de la Ciudad Condal.
Y este es el tercer y definitivo factor que explica su caída. Los nuevos dueños trasladaron, por puro capricho, la sede central de Palma a Barcelona, cambiaron la imagen corporativa y “catalanizaron” la empresa con la pretensión de convertirla en algo parecido a la compañía de bandera de esa región con veleidades de nación. Primero el tripartito y luego Artur Mas han enterrado una cantidad ingente de millones en mantener con respiración asistida a Spanair. Si seguía volando se debía a las inyecciones económicas de las Administraciones Públicas catalanas, anómala situación que Vueling, otra línea aérea con sede en Barcelona, había denunciado.
Tal era así que la propia Generalitat no ha tenido más remedio que cerrar el grifo. Una suspensión desordenada que ha dejado a cerca de 25.000 pasajeros en tierra sólo este fin de semana y a unos 2.000 trabajadores engrosando la interminable cola de desempleados de España. El proyecto de la nueva Spanair ha naufragado no tanto por falta de financiación, como por el empecinamiento de sus directivos en convertir la compañía en un apéndice empresarial del proyecto soberanista que ayer encarnaban el tripartito, de Montilla –otro gobernante socialista que se va de rositas–. La estructura de costes de la compañía la convertían en una aerolínea inviable. Pero los dueños de Spanair no parece que aspirasen a la rentabilidad, sino a cumplimentar un objetivo político trazado de antemano. Los experimentos con gaseosa nacionalistas siempre terminan como el rosario de la aurora. Y cuestan un riñón. La Generalitat debería aprovechar para echar el cierre a otros muchos caprichos tan absurdos y onerosos como el doblaje de películas al catalán o la red de embajadas que tiene por todo el mundo.
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7 Comentarios
cuando hablamos del charnego, ya nos hacemos una primera idea de lo que puede hacer.
alguien que llega a lo mas alto del pesebre fenicio, sin oficio ni beneficio, es porque ha aprovechado todos los resquicios para apoderarse de los recursos financieros de los contribuyentes y desviarlos para mantener una legión de apesebrados que viven a cuenta del pagano, empezando por él mismo, o su santa, que tenía diecisiete "puestos de trabajo".
con spanair, se ha hecho justo al revés de lo que puede dictar la lógica empresarial: invertir dinero, en algo cuyos propietarios, que saben de ese negocio, lo ven inviable, y lo quieren liquidar.
pero hete aqui, que se les presenta con ello, una oportunidad de "crear" un montón de puestos directivos y de consejo de administración, donde se cobran sabrosos millones de euros, y ahí, van y meten a sus amiguetes, pagados con nuestro dinero.
y me refiero, por ejemplo a señor clos, de la pesoe fenicia, ex-alcalde de barcelona y ex-menistro de expaña, ni mas ni menos que de un area tecnológica de la que no tenía ni condenada idea, pues es anestesista. Nunca entendí qué hacia este tipo por esos lares.
El resultado: 150 millones de euros confesados, a la basura, pero unos cuantos golfos, con la tripa bien llena.
Por supuesto que ha fallado la compañía por el plomazo nazionalista. Pero no sólo ha fallado una empresa privada con capital público. Ha fallado la Generalidad en sus planes, que ha sido un fracaso. Han fallado los partidos políticos, los que tienen plomo nazionalista y los que son un plomazo. Han fallado las instituciones de control, y ahí salimos ya de Cataluña: la Comisión Nacional de la Competencia, pues esta compañía jugaba con ventaja y deslealtad frente a otras a las que ocasionaba perjuicio. Y ha fallado la legislación que permite que las administraciones públicas puedan emprender este tipo de aventuras con el resultado lesivo para todos, empresas de la competencia, trabajadores, terceros relacionados como los del ramo del turismo y la hostelería, contribuyentes y por supuesto los usuarios que por sorpresa se han encontrado con el fin de esta historia.
los delirios de grandeza se van desmoronando, igual que los inexistentes "paisos catalanes".seguir así.
es que la generalitat vuela con un pie metido.
bajo en nombre de spanair se escondía el monstruo de catalanair.
¿qué otra cosa entonces se podía esperar sino la quiebra?
¿quiebra culpable? ¿quiebra fraudulenta?
esto no son res trajes: ¿aquí los fiscales no actúan de oficio?
Estos en vez de independizarse, al final se agarraran como garrapatas a la España salvadora, chupándole sangre, leche y euros.
Cuando le falte la pela, y si no al tiempo.
Interesante artículo de opinión. ¿El nacionalismo español es el causante, por seguir el sentido lógico del autor, del desempleo y la pobreza en España?
Es interesante también cuando dice "La Generalitat debería aprovechar para echar el cierre a otros muchos caprichos tan absurdos y onerosos como el doblaje de películas al catalán". ¿Por qué no hacemos lo mismo con el cine español que nadie ve y que todos pagamos?, ¿por qué no vemos cine en VO? ¿O es que hay mucho cazurro en España y en Cataluña que no entiende el inglés (ya que la mayoría de películas que vemos son americanas)?
Por otro lado las "embajadas" catalanas reportan mayor utilidad que las españolas (pregunten a los empresarios), evidentemente mucho más costosas. Busquen cuanto cuesta mantener una embajada española y alucinen por el servicio que presta.
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