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Sinde era entrevistada en una librería donde un ex director general del felipismo sembró la polémica años atrás. El colaborador de ‘El Plural’ se reía de los ‘trolls’ y enviaba un mensaje sobre cómo le trataba en sus artículos el director.
El asesinato de los dos guardias civiles y el intérprete caídos en Afganistán acaparaba las primeras planas de todos los diarios. En los de la izquierdona lo más interesante, en cuanto a opinión, podía encontrarse en ‘El País’, donde Jesús A. Núñez Villaverde recordaba que “las señales que emite Afganistán refuerzan diariamente la percepción de que el país sigue adentrándose en un túnel en el que no se adivina la salida”. Desde ‘Público’ Marco Schwartz sólo daba dos opciones a la presencia de tropas y personal español. Dos que en realidad eran una sola: “Con independencia del debate sobre si esta operación era o no legítima en su origen, en las actuales circunstancias sólo hay dos opciones: retirada de inmediato o exigir un replanteamiento radical, siempre con la retirada en perspectiva”. Cosa que se averigua un poco difícil: José Luis Rodríguez Zapatero ya agotó su cuota de retiradas con Irak. No está el horno para el bollo de volver a despreciar a un inquilino de la Casa Blanca. Además tiene carta blanca para aferrarse a la bendición internacional en el despliegue en territorio afgano. Y, por supuesto, no hay ruido de fondo de los del ‘No a la guerra’. Que no es cuestión de tocar los perendengues a los que dan las subvenciones, oigan.
Hablando de ese personal, la última de ‘El País’ nos deparaba a la ministra Ángeles González-Sinde, que está encantada de haberse conocido. De ahí, quizá, sus respuestas, en las que iba sobrada, y eso que el propio entrevistador ya señalaba que la ley de marras que había promovido, y por la que fue bautizada como ‘Sindescargas’, fue llevada a cabo “con nocturnidad y alevosía”. Pese a ello, la dama aseguraba que “tiene algo de lo que me siento orgullosa”. Tanto, que la palabra “orgullosa” rubricaba el titular. Por eso se comparaba con Javier Moscoso, el ministro de los dos días libres. Con la diferencia de que a Moscoso le siguen poniendo velas y a ella la ponen verde. Que es parecido pero no lo mismo. Lo mejor de todo era al entrar en otros terrenos, como el corporativismo y la conspiranoia (“Hay unos intereses ajenos al mundo cinematográfico que tratan de socavar los valores de la izquierda ligados a la cultura y el pensamiento crítico”) o el de la afirmación de estulticia supina: “Los intelectuales son la voz crítica”. Sí, seguro. Por eso se les escucha tanto. ¿Les he dicho que los “intelectuales”, para ella, son los de su cuerda? ¿Y que la entrevista tenía lugar en la librería Fuentaja? Si es que todo queda en casa... ¿Sigue mandando en ese local Pedro Pablo Mansilla, promotor inmobiliario siempre tan bien arrimado a la sombra del PSOE gracias al que fue director general de Administración Penitenciaria en el felipismo, cargo del que tuvo que salir a toda mecha, según parece, tras ciertas acusaciones sobre reclusos, muebles y un chalet, y al que los trabajadores de la librería le montaron una huelga? ¿En qué quedó aquella designación a dedo por parte de Luis Fernández, presidente de CRTVE y uno de los mayores goles mediáticos colados al PP en los últimos años, para lo de los terrenos del ente público?
Eso sí, para los de otro pelaje las cañas se tornan lanzas. Ahí estaba, en ‘Público’, el ejemplo de Daniel Vázquez Sallés, ilustre hijísimo de escritor, que le reprochaba a la Defensora del Pueblo en funciones María Luisa Cava de Llano una pertenencia a la “facción dura del PP”. Que, para conocimiento de todos, es “aquella que está formada por los que habían militado en AP (Alianza Popular) desde los tiempos de la amnistía general, y que, tras un ‘tuneado’ democrático, pactaron con las nuevas generaciones y los tránsfugas de UCD y el CDS rebautizar el partido con las siglas PP”. Echando un vistazo a las páginas de ese diario, por cierto, no dejaba de sorprendernos ver a la otrora ‘roja’ de postín del PSOE, Matilde Fernández, como máxima defensora de la reforma laboral ‘neoliberal’ del Gobierno, según aparecía en una de las crónicas. ¡Las vueltas que da la vida!
De nuevo en ‘El País’, aprovechaban para promocionar a Michael Robinson –“estrella mediática”, “fenómeno, casi seguro, sin precedentes–, reciente ‘descubrimiento’ deportivo de Prisa pese a llevar la tira de años vinculado al grupo, y del que han echado mano como colaborador para ‘Carrusel deportivo’ después de que en la redacción de Deportes de la SER se haya quedado más sola que los de Tudela. Lugar de nacimiento, a todo esto y para los cazadores de datos con miopía, del director de LA GACETA.
Llevaba mucho tiempo sin menear las diferencias que le empujaron, meses atrás, a atizarle unas cuantas collejas a Enric Sopena. Pero se ve que Carlos Carnicero ha vuelto guerrero al tajo. Ayer jueves, en ‘El Plural’, el de la barba volvía a sacar el tema a costa de los comentarios a sus artículos, donde suele haber unos cuantos ‘trolls’ que le ponen de vuelta y media, según su versión. “El director de este digital se equivoca al dejar sin filtro los insultos, las descalificaciones, los juicios de intenciones, pero he llegado a la conclusión de que no es una equivocación sino una decisión calculada y que algunos encargados, por quien sea, tienen una dedicación a la destrucción del debate que da una pereza agotadora”, aseguraba Carnicero. Y luego mandaba un recadito al tildado por él de ejercer la censura –esto es, de censor– de esta forma: “El director me sigue castigando al final de las colaboraciones pero soy de los que más entradas tengo en mi foro, sobre todo gracias a vosotros que me insultáis cada día”. “No desfallezcáis que falta mucho hasta las próximas generales y entonces no se sabe si quien paga tendrá dinero para manteneros este subempleo”, lanzaba a los ‘trolls’. Ya ven cómo está el patio.
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