El timo de Carod Rovira
20:45 (20-03-2010) | 3
Cataluña nunca “perdió el Estado” ni puede “recuperarlo” porque nunca lo tuvo. El afán nacionalista por reescribir la Historia, como hace Carod, supone un timo histórico.
Mientras Cataluña estaba a oscuras y sus vías intransitables por un temporal de nieve, el vicepresidente de la Generalitat Carod Rovira destinaba 150.000 euros de los Presupuestos públicos a rememorar episodios de la Guerra de Sucesión de hace tres siglos. Lo hemos leído en LA GACETA. El año pasado destinó la misma cantidad al mismo fin. Sobre este afán memorialista, Carod Rovira declaró: “Se trata de preparar la conmemoración del fin de la Guerra en 2014, y he elegido esta fecha porque hace 300 años que Cataluña perdió el Estado, y ése sería buen momento para que Cataluña decida si lo quiere recuperar”. La afirmación de Carod Rovira es históricamente una patraña, pero, en este político catalán, las patrañas o enmascaramientos comienzan por su propia historia personal.
Josep Lluis Carod Rovira nació como José Luis Pérez Díez, hijo del cabo de Carabineros José Luis Pérez Almecija, que más tarde ingresó en la Guardia Civil, cuando desapareció el Cuerpo de Carabineros en 1940. Al final de la Guerra Civil, Pérez Almecija se movió para conseguir media docena de avales políticos que testificaban su adhesión al alzamiento franquista. El joven Carod Rovira vivió su infancia en el ambiente españolista de las casas-cuarteles de la Benemérita y de muchacho ingresó en el seminario de Tarragona. Su hermano Apel.les Carod Rovira, antes Juan de Dios Pérez Díez, ha sido nombrado por su hermano “embajador” de Cataluña en París.
Y de las patrañas de la historia personal a las patrañas de la Historia con mayúscula. Cataluña nunca “perdió el Estado” ni puede “recuperarlo” porque nunca lo tuvo. Ni hubo guerra alguna entre España y Cataluña, ni en 1701 ni nunca. Ni en el Tratado de Utrecht ni en el posterior de Rastatt se recoge que los territorios del Reino de Aragón, y entre ellos los catalanes, hayan de tener otra legislación que la común.
A la muerte de Carlos II, la Guerra de Sucesión enfrentó en España –y en otros escenarios europeos– a los partidarios de dos pretendientes a la Corona: Felipe de Anjou, al que había elegido como sucesor el rey, según las normas tradicionales en España, y el archiduque austriaco Carlos de Habsburgo. A Felipe le apoyaba la Francia regida por su abuelo, el rey Luis XIV; y a Carlos, su padre, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Leopoldo I, y una coalición de austriacos, ingleses y holandeses, ampliada más tarde a portugueses y saboyanos.
La guerra, iniciada en 1701, se prolongó hasta 1713 y la ganó Felipe de Anjou, que reinaba con el nombre de Felipe V. En 1711 murió el emperador José I de Habsburgo y fue llamado al trono imperial su hermano el archiduque Carlos, por lo que abandonó sus pretensiones sobre España. En 1713 se firmó el Tratado de Utrecht, en el que Barcelona, como integrada en el Reino de Aragón, es parte de la Monarquía de Felipe V. Desde entonces, firmada la paz, no había derecho alguno que amparase el empecinamiento de Barcelona. El último episodio de esa contienda artificialmente prolongada es la toma de la ciudad el 11 de septiembre de 1714.
Otra patraña es el papel que jugó el conseller en cap Rafael Casanova, en cuyo monumento se hace, cada año, una ofrenda floral en la Diada. Casanova se ha convertido en icono del independentismo catalán, pero, poco antes de que Barcelona claudicara ante las tropas de Felipe V, el conseller en cap distribuyó un bando en el que se decía textualmente que, “atendiendo la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España”, confiaba en que los barceloneses, “como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey –se refería al pretendiente archiduque Carlos, que entonces ya había renunciado a su pretensión–, por su honor, por la patria y por la libertad de España”.
Casanova fue perdonado por Felipe V y murió a los 83 años en su ciudad natal Sant Boi de Llobregat. El afán de los nacionalistas por reescribir la Historia, como lo hace Carod Rovira, supone un timo histórico, ya que transforma a un patriota español en una personificación del independentismo catalán. Los nacionalistas tratan de convertir una guerra entre dos pretendientes a la Corona de España en una guerra entre España y Cataluña. No son nuevas estas alteraciones de la realidad histórica por los nacionalismos. Por ejemplo, en Cataluña, la Guerra de la Independencia de 1808 a 1814 se denomina “guerra del francés”, olvidando el protagonismo de tantos guerrilleros y militares catalanes en aquella lucha por la independencia de España. También, parte de la historiografía en Cataluña ignora la heroica participación de los voluntarios catalanes, al mando del general catalán Juan Prim, en la primera “guerra de África”, con acciones tan relevantes como las batallas de Tetuán, Castillejos y Wad Ras. Otra vez, las “patrañas histéricas” desbordan la llamada “Memoria Histórica”.
*Juan Van Halen es académico correspondiente de la Historia y senador.
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3 Comentarios
#1
Anónimo(No registrado)11:14 | 21 de marzo, 2010
el poble no ha fet mai història, ni els pagesos, ni les dones, ni els nens, ni els pobres, ni els treballadors,
els poderosos se l’adapten a les seves conveniències, es fan les víctimes per justificar els seus abusos
i sempre acaben sortint-ne guanyadors, després l’envolten d’ideologia i ens la venen com a veritat absoluta,
exemples: "Los judíos se dedicaban especialmente al comercio y a la usura, y en secreto trataban de propagar
su falsa religión. En varias ocasiones habían martirizado a niños cristianos con horrendos suplicios.
Por esto, el pueblo les odiaba." "Los moros no querían a Nuestro Señor Jesucristo ni a la Virgen. Los moros
creían en un hombre que se llamó Mahoma. Mahoma decía: "Matad a nuestros enemigos donde los encontréis".
Y un rey moro les mandó que devoraran a los cristianos hasta que no quedara uno." “España descubrió el nuevo
continente y allí ofreció su fe y su cultura a los pobres indígenas que se vieron muy reconfortados” “Por Dios,
por la Patria y el Rey murieron nuestros padres, por Dios, por la Patria y el Rey moriremos nosotros también”.
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#2
Anónimo(No registrado)15:40 | 21 de marzo, 2010
Es una pena que junto con tu comentario en catalán no hayas añadido la traducción al español, porque así lo único que consigues es que tu comentario llegue a menos personas. Yo cuando publico en alguna página en inglés tengo la buena manía de escribir mi contestación en español y en inglés para que llegue al mayor número de gente posible. Esa es la principal razón del lenguaje: hacerse entender y llegar al mayor número de interlocutores posibles.
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#3
Anónimo(No registrado)13:01 | 22 de marzo, 2010
El comentario de darvil es la clásica opinión de quien no tiene opinión. Bueno, y después de esa serie de cosas que dice que nada tienen que ver con el artículo de que se trata ¿qué datos históricos contrapone a los que expone el historiador que lo firma? ¿Por Dios, por la Patria, y el Rey? ¿Lo que hacían los moros, los cristianos o los judíos? Un poco de seriedad y rigor, amigo, porque la mayoría de los ciudadanos no somos tontos, y los historiadores sabemos Historia, y hay estupendos historiadores catalanes que también saben Historia y que, en el fondo, se reirán de tanta historia o historieta que se inventan en Cataluña o en el País Vasco. Y lo malo es que los chavales de hoy saldrán idiotizados e históricamente incultos por los planes de estudio de la historia troceada -y falsa- que se les enseña...
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