PUBLICIDAD
Estas disposiciones siembran ruptura y fomentan la desigualdad entre los españoles.
En un lugar de España de cuyo nombre sí tengo memoria, no ha mucho tiempo que en su flamante hospital entró un chiquillo con el brazo derecho roto y salió con el izquierdo enyesado. Lo recuerdo porque días después ingresé en ese mismo centro para ser operado; no sin que a mi mujer, acordándose del singular evento, le fuesen y le viniesen tremendos sofocos, temerosa de que el bisturí cortase, sajase o rebanase lo que no debía… No hubo problemas: el joven volvió sobre sus pasos y explicó cual era su extremidad dañada, y yo constaté con el galeno de turno que lo mío era una simple operación de apendicitis y no otra cosa. Ya conocen ustedes aquello de Moratín: “admiróse un portugués/de ver que en su tierna infancia/ todos los niños en Francia/supiesen hablar francés”; pues bien, resulta que hasta el momento, en todo aquello llamado España se habla el español o el castellano, que nos sirve para entendernos no sólo con los naturales sino también con cuatrocientos millones más de hispano parlantes. De ahí que, a pesar de mis dislocaciones idiomáticas sobrevenidas por occidental cuna, me entendiese con el docto cirujano, cuya nacencia situé en Valladolid por su buen hablar y pronunciación.
¿Lo dicho fue anteayer? Quizás, porque ahora parece que las cosas van a cambiar en algunas partes, pues creo que el Gobierno catalán, la Generalitat, insta en un protocolo sanitario a los profesionales a expresarse en catalán frente el interlocutor –el paciente en términos médicos– y que si este no les entiende “pueden utilizar recursos no verbales y material gráfico de apoyo”; todo ello no olvidándose de meter en la charla palabras catalanas, para que esta lengua “se vaya introduciendo en el universo del recién llegado”. Algo así como decía el fabulista Iriarte en una epístola a Cadalso “…que si él hablaba lengua castellana, yo hablo la lengua que me dé la gana”. Aunque aquí el “que me dé la gana” no es otro que el catalán por imposición dictatorial de la Generalitat; caiga quien caiga y saltándose a la torera el artículo 3.1 de la Constitución: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”.
Un ejemplo: usted, cacereño o palentino de nacimiento, se encuentra en Cataluña y, estando allí, siente un repentino malestar. Acobardado acude de inmediato a un centro hospitalario, donde en la sala de urgencias, mientras el dolor le retuerce, le inquieren:
-Que li fá mal a vosté?
Naturalmente, usted no sabe, no contesta; solo se retuerce y grita, por lo que el doctor, siguiendo las instrucciones oficiales, ahora le palpa el cuerpo para averiguar por donde van sus chillidos; ahora con un puntero va señalándole en un esqueleto próximo el posible lugar donde radica el mal; o, más osado, indaga con un popurrí castellano-catalán para que su universo lingüístico se enriquezca:
-¿Tiene mal la panxa?
Fácil… Tuvo suerte, pues, a pesar del dolor, deducirá que panxa es panza, o tripa, o barriga, o bazo…; todo un cosmos de posibilidades para su cura. En caso contrario, encomiéndese a la Virgen de la Montaña o a la de la Calle, según sea cacereño o palentino.
¿Estamos ante un intento de levantar una barrera lingüística-sanitaria? Si es así, preparémonos con paciencia y firmeza para el trance. La Generalitat, en una utilización torticera del carácter baturro que su origen ilumina (Monzón, siglo XIII), se cerrará en banda y, erre que erre, nos dirá que los médicos hablarán “lo que a ella le de la gana”, que la competencia es suya. Esto me recuerda que allá por el año 1985, al establecerse una barrera sanitaria frente a la varroasis de abejas francesas, mantuve en mi entonces función jurídico-administrativa-estatal horas interminables de debate con mi colega catalán sobre el alcance mayor o menor del vuelo de los laboriosos bichitos… El asunto era de deslinde competencial y acabó en el Tribunal Constitucional. Este resolvió cinco años más tarde. Hay que sentarse para esperar y ver qué cadáver pasa ante nuestros ojos.
Nada es anecdótico y trivial. La instrucción catalana despierta preocupación y tristeza. Surge el ciceroniano quosque tandem... ante el caos social, económico y cultural que tales disposiciones –aunque menores– siembran en España; en lo que significa de ruptura de su unidad, en lo que fomentan la desigualdad entre los españoles. Y, llegados aquí, no estamos ante el alcance del vuelo de la melífera, sino ante la existencia de esta Nación.
*José Juan del Solar Ordóñez es abogado y escritor.
TEMAS RELACIONADOS: Opinión
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
6 Comentarios
He leido en un periódico catalán la siguiente memez:
Unos niños catalanes van al Port Aventura y se quejan de que como todo está rotulado en castellano, no entienden lo que dice y que lo pongan en catalán.
ESte es el resultado que queria conseguir Ciu y aledaños.
Pena de niños analfabetos totales.
La culpa también es de los padres.
Solo les falta a estos niños llevar un calçot colgado del cuello, una barretina y bailando la sardana.
Buen espectáculo para Port Aventura.
Así se hace país y se defiende al ciudadano.
Estos niños están encadenados a los nazzionalistas.
Sin ellos no son nada. Pobres.
Saludos.
Mea2. ¿Hablar la lengua materna es muestra de analfabetismo? Lastimosamente los informes PISA certifican que los escolares españoles se hallan en el pozo de la barbarie por ausencia de juicio y criterio para blandir el bolígrafo y comentar un texto. Sus barbilampiños, los que se hallan allende las fronteras catalanas, son igual de incapaces de asimilar lo que su vista aprehende de la lectura correspondiente, motivo por el cual no sólo son inhábiles para armar una oración simple - sujeto, verbo y predicado -, sino que forjan el lenguaje a martillazos, saltándose a la torera la correción ortográfica.
Las lenguas no entienden de banderas. Dejemos a la libertad de uno hablar la lengua que considere oportuno. Y aquí habla un catalán que se expresa en castellano y afirma, sin discusión, que el castellano no sólo no está perseguido sino que en las instituciones publicas se halla con preferencia sobre el catalán.
"- Què li fa mal a vosté". Desde luego, y ya me disculpará, señor del Solar, hallo su artículo de opinión ya no falto de rigor sino ignominioso. Recórrase los centros de atención médica, la mayoría con numerosa presencia de inmigrantes, procedentes sobre todo de América latina y marruecos, para observar que los sanitarios se dirigen inmediatamente en castellano, a no ser que el bienvenido y bien hallado disponga del don de lenguas.
Desconozco la intención y finalidad del artículo a no ser que sea generar disputa donde no la hay.
Gracias.
http://opusprima.wordpress.com
Señor Joan:
En Cataluña sé, que en la calle no hay ningún problema de entendimiento entre los ciudadanos, los problemas los buscan los políticos. Claro que hay que saber el catalán, pero también el castellano y si puede ser el inglés y estaremos haciendo un gran favor a los jóvenes de hoy en día. Otra cosa es que de forma voluntaria no deseen aprender nada mas que el catalán, todos mis respetos. Pero lo que considero inmoral, es privar en la enseñanza a los jóvenes de hablar el castellano. Las imposiciones nunca fueron buenas y si se trata también en la sanidad, apaga y vámonos.
Creo que cualquier médico que se precie, procurará hablar si lo sabe, en el idioma del paciente, eso aparte de ser correcto y educado, es de cajón.
A que viene la política a decir que solo se le explique en catalán? No lo entiendo. Los impuestos los pagamos todos. Los políticos hablan en Catalán y en Castellano a la hora de las elecciones y a la hora de cobrar. Seamos justos.
No es por generar disputa, es que a veces los políticos nos sacan de quicio. Gracias. Creo que Cataluña y los catalanes, son mas preciados que los políticos, aunque siempre hay excepciones, lo siento si me extralimité. Nunca suelo confundir a los catanales y a cataluña con la política, pues los primeros que lo padecen son los ciudadanos.
Saludos Mea2. Entiendo su posición, pero uno que vive en Cataluña y que libremente se expresa en sendas lenguas, el catalán y el castellano, puede corroborar por experiencia que no existe ningún problema porque una persona se exprese con una lengua u otra. El conflicto, como bien dice, es una construcción política motivada por intereses, forjada desde Cataluña y desde fuera de Cataluña. Y los medios de comunicación contribuyen no pocas veces a ello. Este mismo artículo, por ejemplo, no se ciñe para nada a la realidad. Le invito a que venga a Cataluña y lo compruebe por usted mismo o misma - disculpe pero ignoro si me remito a un caballero o a una señora -. Muchas gracias.
Saludos Joan: Soy catalán, pero no soy catalán, me explico, soy catalán porque vivo en Cataluña. He vivido en otras varias comunidades autónomas, creo que tengo experiencia en el trato. En todas partes hay gente buena, malos pocos g.a.D.
Yo tengo suerte, mis hijos han aprendido perfectamente el Castellano, el Catalán y el Inglés como mínimo,procuré que lo aprendieran y alguno de ellos además el Italiano y el Chino. El problema no es que una persona se exprese en una lengua u otra, el problema deriva de la imposición y el fanatismo.
El artículo de marras es noticia de hace poco tiempo, espero no se lleve a cabo.
Yo no tengo problemas en entendimiento del catalán, pero otros sí y creo debemos respetarlos. Eso es democracia.Lo agradable es que Cataluña no son solo unos cuantos políticos, que bajo mi opinión, le hacen flaco favor a Cataluña. Los políticos deberian estar mas preparados. Creo que exigimos para oposiciones a barrendero que sepan algo de la Constitución u otros temas y ellos (los políticos)acceden a la política sin ningún requisito. Así pasa lo que pasa.
Perdone, soy caballero sin caballo.
Gracias por compartir este asunto.
Salu2.
Estuve hace unos días en Barcelona, soy bilingüe castellano-catalán gracias a todos los años que pasé estudiando y trabajando en esa estupenda comunidad, y pude corroborar una vez más, que para los dirigentes políticos catalanes, lo único que realmente debe ser Catalunya es Barcelona. Cuando llegas allí, esperas encontrarte con camareros en los bares que te pregunten en catalán, pero es imposible, los emigrantes aun no lo han aprendido, y los catalanes descendientes de españoles de otras zonas, no tienen costumbre de usarlo aunque lo entiendan, vamos, que en Barcelona es difícil hablar en catalán, y de ahí supongo que viene la desesperación que sufren esos políticos.
Cuando uno se aleja un poco de la zona de influencia de Barcelona, comprueba que el catalán es la lengua vehicular habitual, hasta el punto de llegar a conocer gente que vivió toda la dictadura, que no saben prácticamente hablar correctamente en castellano por qué nunca tuvieron que hacerlo (¿represión lingüística, donde?), pero que, al contrario de lo que piden desde las instituciones, cuando alguien no les entiende bien por no conocer el idioma catalán, se esfuerzan por comunicarse lo mejor posible con sus interlocutores, por qué son ante todo, gente normal, que lo que pretende es vivir en una sociedad en paz, sin divisiones, que se preocupan de sus quehaceres diarios sin pensar como está rotulado un comercio por qué les tiene sin cuidado, gente normal como la puede haber en cualquier parte de cualquier otra comunidad. El verdadero problema de todo ésto, como se demuestra en cada convocatoria de elecciones, es que la gente normal, la gran mayoría de catalanes se sienten tan españoles como cualquiera, y además o antes catalanes, pero no hacen ruido, son eso, gente corriente, mientras que el exiguo 15% de radicales nacionalistas, no para de hacer ruido para ensordecer el silencio de la gran mayoría.
Es penoso que desde sus propias instituciones pretendan privar a sus ciudadanos del privilegio que poseen, que les permite nacer bilingües por derecho, algo de lo que en muchas otras zonas carecen, lo que además, como está demostrado, agudiza la capacidad innata de aprendizaje de nuevos idiomas gracias a la diversidad, dicho de otra forma, le cuesta menos a un niño catalán aprender nuevos idiomas que a uno de Toledo o Burgos, y éso es lo que se les quiere quitar por una estúpida razón política, o de odio radical de unos cuantos
Para comentar debes registrarte
Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.
Si ya lo estás, debes iniciar sesión.
Si aún no lo estás, regístrate aquí.
Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.
Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.
Sepa más sobre nuestra política.