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    Jaime Mayor Oreja

    “El chivatazo confirma que el proyecto de Zapatero y de ETA han sido aliados”

    06 FEB 2010

    Jaime Mayor Oreja, portavoz del Grupo Popular en el Parlamento europeo.

  • Madrid.- “España está viviendo una etapa de decadencia tras el arranque de nuestra Democracia”, sentencia Mayor Oreja. El ex ministro, hoy en el Parlamento europeo, considera que pese a que “Zapatero y su proyecto están siendo una catástrofe para España”, la raíz de la crisis proviene de otra más profunda, de la de valores.

    -¿Cómo valora la presidencia europea de turno de Zapatero?

    -Es absurdo valorar técnicamente una presidencia cuando políticamente está sucediendo lo que está sucediendo en España. En esta Presidencia se está avanzando en la conciencia de la gravísima situación de la crisis. Nos hace parecer optimistas a los que fuimos considerados pesimistas respecto de la evolución de España hace unos años. Esa es la novedad. Cuando uno se instala en el escaparate europeo aparece el escaparate real de la crisis.

    -De un día para otro, el Gobierno anuncia el retraso en la edad de jubilación y un plan de austeridad.

    -Todo eso va en la buena dirección, pero le falta un programa. La improvisación no puede ser quien marque la agenda de Zapatero. España está viviendo una etapa de decadencia tras el arranque de nuestra Democracia. Estamos en una situación especialmente difícil en el ámbito económico, político, y moral. Tiene sus manifestación en los datos económicos, pero la crisis es más profunda.

    -En el PSOE se escuchan voces, en privado, muy críticas con la deriva del Gobierno. Algunos sectores comienzan a lanzar nombres de sucesores, y desde el guerrismo se aboga por un gobierno de coalición.

    -La gravedad de la crisis es de tal magnitud que la solución no está en un nombre y un apellido. Tampoco está en la fecha electoral o en moción de censura sí o no. Esos son los instrumentos tradicionales, y se necesita un planteamiento y un cambio de actitud muy profundo; un proyecto de regeneración y rectificación muy poderoso. Los instrumentos que pueden servir para salir de esta situación no son instrumentos al uso.

    -¿Y cómo podría llevarse a cabo esa regeneración?

    -Hace falta adquirir conciencia de la gravedad del momento histórico que estamos viviendo en España y de la gravedad de las medidas necesarias. Significa, por ejemplo, que no son posibles ni instrumentos ni comportamientos al uso. La oposición tiene que estar sobre todo pensando en algo más que en sustituir al Gobierno o a unas siglas. Hace falta el coraje de adoptar un proyecto de gran envergadura. Se necesitan agentes dispuestos a que esa decadencia no degenere en nada más en nuestra Democracia. La Constitución de 1977 y todo lo que representa, con sus valores, ha entrado en decadencia. Hace falta un planteamiento regenerador muy profundo, si no el conjunto del sistema entrará en la crisis.

    -Usted vivió el ambiente político de la Transición. ¿La situación requiere algo similar a los Pactos de la Moncloa? ¿Cómo se materializa esa regeneración?

    -La situación actual es más difícil, porque entonces existía un proyecto donde lo único necesario era el coraje de llevarlo adelante. Esto es una rectificación. En el fondo aquello consistió en seguir el impulso que estaba socialmente extendido. Ahora tenemos que saber en qué hay que rectificar. No se trata de la sustitución de las siglas PSOE. Evidentemente, Zapatero y su proyecto están siendo una catástrofe para España, pero lo que hay que hacer es algo más que sustituir y reemplazar a Zapatero. España durante estos treinta y cinco años, sobre todo en los últimos, ha vivido claramente por encima de sus posibilidades.

    -¿Donde identifica los problemas más graves de esa otra crisis, la política?

    -Lo he dicho muchas veces, pero la crisis de valores es la más profunda y es la causa de todas las crisis. Se ha dado una crisis económica porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Se ha perdido el concepto de austeridad, al igual que el significado del ahorro, y el consumismo ha llegado a extremos absurdos. Se trata de encontrarnos con nuestra economía real y no con la ficción que estamos viviendo -¿Y qué es lo que usted propone para que el Gobierno vuelva a la realidad? -Hace falta un cambio de actitud personal de los españoles, pero para eso se requiere que los políticos se coloquen a la cabeza y expliquen la gravedad de la crisis en toda su dimensión. Ese cambio, insisto, es algo más que la sustitución de una sigla por otra. Es una tarea en la que seguro que nos tendremos que emplear, salvo que entendamos que todo esto ya nos aproxime a la confrontación o a la tragedia. Vamos a tener que tomar medidas para que el actual sistema funcione.

    -¿Ve viable el pacto de estado educativo? ¿Qué le parecen las medidas que han propuesto sobre Educación para la Ciudadanía?

    -Si el proyecto de Zapatero consiste en relativizarlo todo, en que no es importante el esfuerzo, el mérito, el trabajo personal, en que se banaliza la familia… ¿a qué pacto educativo vamos a llegar con Zapatero? Lo digo desde la distancia, al estar fuera de España. Para él la educación ha sido esencial en su proyecto de relativizarlo todo. Cuando dice que la nación es un concepto discutido y discutible, cuando tiene el concepto familiar que todos conocemos… ¡Si más bien son contravalores los que alimentan su proyecto! No es que sean socialistas, Zapatero es la expresión de la socialización de la nada. Y cuando socializas la nada y te dices socialista, la pregunta es ¿a qué acuerdo voy a llegar en Educación? Otra cosa es que me parece muy bien que el partido trate de dar la impresión de que está… porque claro que el concepto del pacto por la Educación es fundamental, pero… ¿sobre qué valores? El proyecto de Zapatero está asentado en la nada y en no creer en nada.

    -¿Qué le parece la polémica por el almacén de residuos nucleares entre alcaldes, direcciones regionales y nacionales de los partidos y el Gobierno?

    -Primero, soy favorable a que los españoles hagamos un gran esfuerzo en el ámbito energético. En términos políticos significa entender que la energía nuclear es esencial para el futuro de España. También las renovables. Ese es el esfuerzo que tenemos por delante los políticos. Por eso hablo de cambio de actitudes personales. Hay que defender la energía nuclear sabiendo que esa medida puede ser impopular, pero es esencial para nuestro futuro. Desde esa posición no deja de ser absurdo el debate que se ha producido.

    -En su diagnóstico de emergencia nacional, tanto la moción de censura como la petición de elecciones anticipadas se quedan cortas.

    -Ambas son lógicas, pero ese no es el cogollo.

    -¿Cómo debería materializar su partido la oposición en este escenario?

    -Hoy no estoy en la política cotidiana y ellos son los que tienen que instrumentarlo. Lo que digo es que lo importante no es la elección de la moción de censura o la petición de elecciones. Habrá que hacerlo, y lo harán los portavoces de mi partido, pero la dificultad está en definir un proyecto regenerador y rectificador urgente. Esa es la dificultad, lo demás son juegos políticos.

    -Habrá quien aconseje a la dirección del PP que es mejor no moverse...

    -Esta circunstancia que vamos a vivir es inédita. Hay que atreverse a decir la verdad a los españoles antes, durante y después de las elecciones. Hay que atreverse a decir lo que hay que hacer, el esfuerzo y los valores que van a ser indispensables.

    -¿Teme sorpresas desagradables para el partido cuando se levante definitivamente el secreto de sumario sobre el ‘Caso Gürtel’?

    -Lo desconozco. Los dirigentes del partido creen que el daño que ha podido causar está amortizado. Es un tema en que lo desconozco todo o casi todo.

    - El Estatuto de Cataluña avanza con los hechos

    -Todo esto es la expresión de una crisis de valores. La nación es un valor, el fruto de la fortaleza moral de unas personas que han sido capaces de unirse. Es lógico que el debate del aborto sea simultáneo al de la nación del Estatuto de Cataluña, es la misma crisis.

    -Las próximas elecciones, las catalanas, donde CiU ya no no anatemiza un posible pacto con el PP...

    -Sigo viendo una profundidad en la crisis de tal magnitud, que CiU me servirá en la medida en que comparta el diagnóstico de la crisis que hago. Alcanzar el poder por alcanzar el poder para luego no poder hacer nada es un disparate. Si creen que hay que afrontar la crisis de valores en toda su intensidad, fenomenal, pero si es pura táctica (simplemente un momento en el que debemos sumar aritméticamente), nos equivocamos.

    -Como ex ministro de Interior, ¿qué le parecen todos los datos que estamos conociendo sobre el ‘chivatazo’ a ETA? ¿Estamos ante uno de los mayores escándalos de la Democracia?

    -La conclusión es que cuando hay una negociación política siempre se vulnera el Estado de Derecho. El proyecto de zapatero y ETA arrancaron su primera legislatura no como adversarios, sino como aliados potenciales. El caso Faisán es una clara manifestación de esa aberración. Los aliados potenciales se ayudan.

    -¿Qué consecuencias y responsabilidades deben derivarse del caso?

    -Lo más importante de todo es que no se vuelvan a repetir las circunstancias que confirmasen que ETA y Zapatero son aliados potenciales. Y la máxima determinación a la hora de exigir responsabilidades respecto a los hechos en sí mismos. Todo lo que se ha producido recientemente en nuestro país confirma que el proyecto de ETA y de Zapatero, sin ser iguales, son aliados potenciales. Lo han sido, y lo importante es que no se vuelva a manifestar esa condición.

    “ETA va a presentar una segunda parte de la negociación”

    -Usted y Nicolás Redondo se quedaron a las puertas del cambio que hoy capitalizan Patxi López y Antonio Basagoiti. ¿Cómo valora el nuevo Gobierno vasco?

    -El arranque, positivamente. Una de las cosas más importantes era la necesidad de una alternativa al PNV, y ha sido una realidad. Pero el proyecto de López va de la mano del de Zapatero y por tanto la evaluación que haya que hacer de López será la misma que la de Zapatero. Me reservo mi opinión. Zapatero va a tener una tentación fuerte: ETA va a presentar una segunda parte de la negociación. Vamos a ver cuál es la respuesta del presidente.

    -¿Ese momento puede llegar en las próximas municipales?

    -Hace tiempo que he diagnosticado que habrá una segunda parte distinta a la primera. ETA ya ha decidido seguir el modelo catalán, porque hemos pasado de Estella a Perpiñán (de donde ahora viene el reflujo al País Vasco). ETA en las elecciones autonómicas, a diferencia de lo que pasó en 2001, quiso ayudar a la expulsión del PNV (con su inhibición). La banda, si eso es así y viendo el papel protagonista de ERC hoy en Cataluña -su socio en Perpiñán-, va a intentar decididamente estar en las elecciones vascas. Están trabajando y diseñando la fórmula, pero todo apunta a ese ‘polo soberanista’, como ellos lo denominan. Lo revestirán de otra forma. Ahí se va a ver la actitud del Gobierno. Es verdad que va a ser bastante inatacable desde el punto de vista democrático, pero todos vamos a saber quienes son. La actitud del Gobierno será definitiva y por eso digo que vamos a ver cuál es, pero es evidente que eso está en marcha.

    -¿Qué indicios tiene?

    -El lenguaje del comunicado del otro día de ETA es propio de otros, inmersos en procesos de resolución de conflictos. Las tres o cuatro expresiones que eran inéditas en ETA y se introducían estaban pactadas. Forma parte de un guión y es el de una resolución tradicional de conflictos. Lo que quiere está muy claro, está por ver lo que haga el Gobierno. El proyecto de López tendrá mi juicio en función del proyecto de Zapatero

    - ¿Y qué hay de el otro gran cambio en el País Vasco, el de la Iglesia en la diócesis de San Sebastián?

    -La crisis del País Vasco es una crisis moral y el terrorismo es un problema de dimensión moral. No sólo es una organización, sino la consecuencia de una crisis moral de las conciencias. Cuando hay una obsesión nacionalista que lo expulsa todo de sus cabezas, también expulsa la dignidad de la personas, y por eso el fin justifica los medios y se puede matar. El problema vasco no sólo se resuelve desarticulando una organización terrorista, sino que se resuelve desde una dimensión moral, enalteciendo la dignidad de la persona y haciendo que la Iglesia sea un elemento esencial en esa aproximación a la dignidad de la persona. El cambio de obispo tiene una enorme importancia, pero va a sufrir un calvario. No lo miremos con ojos políticos, no se trata de que haya un obispo que sea español o nacionalista español, sino de que sea profundamente obispo, radicalmente obispo, y que sobre todo sepa entender la dimensión moral de la crisis. Es la esperanza. Es un error medir al obispo Munilla y a lo que representa en dos, tres o cuatro o cinco años. Esto un proceso mucho más largo.

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