Madrid.- Gallardón se muestra más que aplicado en no salirse del guión durante toda la entrevista. Hoy, insiste el alcalde, toda su ambición pasa por los madrileños y la victoria de Rajoy; como si repitiera cual mantra en su fuero interno How poor are they that have not patience! (¡Qué pobres gentes las que carecen de paciencia!), una de las citas más célebres de Otelo (W. Shakespeare), obra que destaca en la mesa baja de su majestuoso despacho y que en tantísimas ocasiones habrá revisitado el alcalde.
-La crisis no da tregua. ¿Cómo valora las últimas iniciativas del Ejecutivo?
-El Gobierno es responsable de una parte muy importante de los efectos de la crisis. Estos días he oído una frase que nace dentro de las filas socialistas y que debería hacer reflexionar a Zapatero: que aunque el capitán del barco no sea responsable del temporal, su obligación es saber llevarlo a puerto. Es evidente que no ha sabido hacerlo.
Durante unos años han vivido de la inercia del mejor equipo económico de la historia de la democracia, protagonizado por José María Aznar y Rodrigo Rato, y en el momento en que han tenido dificultades, primero no han querido reconocerlas supeditando el relato de la verdad y la adopción de medidas a intentar ganar unas elecciones. Después, cuando no podían seguir escondiendo la realidad, no han sabido adoptar medidas. El reproche que hacemos los españoles al Gobierno de Zapatero es absolutamente merecido.
-Ahora al PP se le acusa de no arrimar el hombro.-Tenemos que defender los intereses de los españoles y no los del Gobierno. El Ejecutivo perjudica a la mayoría del país con las medidas que ha adoptado. Aunque estemos en la oposición, el PP es un partido de Gobierno y acude a cualquier llamada que se nos haga desde cualquier institución. Y por supuesto que estamos dispuestos al pacto, pero si nos encontramos ante la constatación de que el Gobierno ha equivocado sus medidas, el pacto no puede ser para consolidar el error, sino para rectificarlo.
Si nos convoca a una rectificación, a la adopción de medidas en muchos casos contradictorias con lo que han realizado, se encontrará al PP. No puede pretender que validemos lo que objetivamente se ha demostrado como un error. Es fundamental que los españoles tengan la certeza de que hay otra política económica y que, por lo tanto, la crisis no es inevitable.
-¿A usted también le ha llamado el Rey durante su ronda de contactos?
-No.
-¿El PP se ha quedado con la única carta de la economía?
-No, por supuesto que no. El partido tiene un discurso muy sólido en materia de educación, sanidad, política exterior… y continuamos ejerciendo nuestra labor de oposición en todos y cada uno de los asuntos que interesan a los españoles. Hoy la preocupación más grave es la mala política económica de Zapatero.
-Ya se ha aprobado definitivamente la nueva Ley del Aborto. ¿El PP debería comprometerse a derogarla si llega el Gobierno, además de presentar su anunciado recurso al TC?
-Sí. Hay que recordar que ni era una demanda social ni estaba en el programa del PSOE. Se ha introducido por razones distintas. Creo, con toda sinceridad, que hay aspectos de la nueva ley que, cuando el PP tenga mayoría, no debe consentir, sino que debe modificar. Tenemos que adquirir ese compromiso con los ciudadanos.
-¿Qué le parecen polémicas anunciadas como la retirada de los crucifijos dentro de la próxima Ley de Libertad Religiosa?
-Déjeme que lo ponga en boca de un hombre que precisamente no era de derechas, un antecesor mío, don Enrique Tierno Galván, que cuando un sector de la izquierda de su partido le pidió que retirase el crucifijo que desde hace siglos preside la mesa del alcalde, él contestó que, al margen de la experiencia religiosa, un crucifijo era, por encima de cualquier otra cosa, un signo de paz y reconciliación; y que, por eso, desde su agnosticismo, no iba a retirarlo. Mucha izquierda en la actualidad debería aprender de personas como Tierno Galván.
-¿Maneja la hipótesis de un adelanto electoral?
-Es algo que le corresponde decidir al presidente del Gobierno, ni siquiera a los ministros. No sé cuál puede ser la idea que tenga Zapatero en su cabeza, pero desgraciadamente me temo que la respuesta a esa pregunta no la van a dar los intereses generales de España, sino los intereses electorales del PSOE.
-¿Estamos ante una crisis de Gobierno inminente?
-La crisis está anunciada, y si no se ha producido ya es por la Presidencia europea. Éste es un Gobierno agotado que sabe que su fecha de caducidad es el 1 de julio.
-Su sintonía con el grupo mediático de Jaume Roures es evidente a la luz de los últimos acontecimientos…
-El Gobierno se equivoca si piensa que lo importante es el mensajero. No es que las noticias se vendan mal, sino que son objetivamente malas.
-¿Cómo es su relación hoy con Mariano Rajoy?
-Muy buena, de mucha colaboración en el comité de dirección, y recibiendo su ayuda siempre que la solicito para la tarea de Gobierno de Madrid.
-¿Y su relación con Esperanza Aguirre?
-Trabajando los dos a favor de los madrileños.
-Usted nunca ha ocultado su pasión por la política y sus aspiraciones a llegar a las más altas responsabilidades. ¿Sigue acariciando la idea de llegar algún día a La Moncloa (aunque hoy su tarea sea ayudar a Rajoy)?
-Mi objetivo político en la gestión que tengo desde la alcaldía es trabajar todo lo que dé de sí mi capacidad y tiempo en favor de los madrileños; mi objetivo político interno en el partido es que Rajoy sea el próximo presidente. Lo que en un momento determinado era bueno para los españoles, que Mariano asumiera la presidencia, en estos momentos además de bueno es necesario y empieza a ser urgente. Todos los compañeros del partido, y yo el primero, no debemos tener en la cabeza ningún otro objetivo que no sea ayudar con todas nuestras fuerzas a que Rajoy sea el próximo presidente.
-¿Pero en su intimidad ha abandonado esa legítima aspiración a llegar un día a la presidencia del Gobierno?
-Le vuelvo a decir que en mi intimidad no hay más objetivo político que Mariano Rajoy sea presidente del Gobierno.
-¿Se ve en un futuro Gobierno de Rajoy? ¿Ha hablado con él sobre el tema?
-No y, además, es algo que siempre he pedido para mí y lo pido para los demás: que cuando a un compañero se le da una responsabilidad de Gobierno, yo la he tenido en la alcaldía y en la comunidad, tiene que tener plena y absoluta libertad para formar su equipo. Entre otras cosas porque la clave de un buen Gobierno, por encima de lo que pueda hacer quien lo presida, está en la conformación de un equipo. A mí siempre se me ha dado esa libertad y pido y trabajo para que Rajoy la tenga.
-¿Pero a usted le gustaría o no estar en ese Gobierno?
-Lo último que haría sería hacer ningún tipo de planteamiento que condicione su libertad antes de que Rajoy sea presidente del Gobierno.
-No creo que le condicione que usted diga si le gustaría o no…
-Le puedo asegurar que, de todas las cosas que he hecho en política –y he hecho muchas–, la que más me gusta es ser alcalde de mi ciudad.
-¿Y está abierta la posibilidad de que vaya en las listas al Congreso?
-Mire, en las anteriores elecciones generales yo pedí únicamente ir en las listas, y le puedo asegurar que para las elecciones de 2012 no lo voy a pedir.
-¿Por qué?
-Porque creo que en política uno tiene que aprender de su propio error, y una petición de esta naturaleza puede tener una mala interpretación. Hoy pienso que la mejor aportación que puedo hacer a mi partido es seguir gestionando bien la ciudad de Madrid.
-Sin embargo, los rumores sobre su persona son insistentes. Por ejemplo, en el PP tampoco faltan quienes le sitúan en la Secretaría General en 2011 si Cospedal gana en Castilla-La Mancha.
-Ésa es de las pocas cosas que le aseguro que son absolutamente imposibles. Yo ya he sido secretario general de mi partido y pienso que segundas partes nunca fueron buenas.
-Usted es amigo del presidente de la Xunta de Galicia. ¿Se ve compitiendo con Feijóo en el futuro por un cargo interno del PP?
-No, Alberto Núñez Feijóo y yo coincidimos en muchísimas cosas, y me consta que coincidimos claramente en nuestro apoyo a Mariano Rajoy.
-¿Y qué futuro político le augura a su vicealcalde?
-Mucho, es uno de los grandes activos que tenemos no sólo en el PP de Madrid, sino en el de toda España; es un magnífico gestor y es una persona que se ha caracterizado siempre por su lealtad al partido y muy especialmente por su lealtad a Mariano Rajoy.
-¿Entonces cree que sería un activo para las próximas generales?
-Manolo Cobo será un activo esté donde esté.
-El “vómito”, “cloacas” y “la gestapillo” se encuentran en el Comité de Derecho y Garantías del PP. ¿Cómo cree que acabará este episodio?
-Espero que acabe pronto y bien.
-¿Qué le dicen las encuestas que maneja?
-Que los madrileños valoran el trabajo que estamos haciendo.
-El PSOE aún no ha designado a su rival. ¿Qué perfil de contrincante espera? ¿Podría ser un ministro?
-No soy quien para juzgar quien debe ser el candidato y, por supuesto, no me resultará indiferente. El candidato identifica un proyecto político, pero nunca he hecho una campaña basándome en la confrontación personal, sino en una confrontación de ideas con un proyecto alternativo. Tendrá mi respeto personal absoluto, sea quien sea, además de mi debate dialéctico sobre las medidas que piense tomar.
-¿Cree que tanta zanja podría causarle algún tropiezo?
-Antes al contrario, no voy a decir que no he hecho otra cosa que zanjas, porque he hecho muchas otras cosas, pero probablemente nadie ha hecho más zanjas de las que hemos hecho en Madrid. Todo el mundo me dijo que no me iban a perdonar las obras cuando abordé la mayor ampliación de metro de la historia de Europa en Madrid. Los madrileños opinaron de una forma distinta y me dieron más apoyo para gobernar en la comunidad. Y cuando en la primera legislatura en el ayuntamiento hicimos la obra más importante que se ha hecho jamás en el tejido urbano de Madrid (el soterramiento de la M-30), el pronóstico fue exactamente el mismo y la respuesta de los madrileños fue incrementar su apoyo electoral hasta una cota sin precedentes. A todo el mundo le incomodan las obras, pero si terminan en el plazo prometido y el ciudadano aprecia su utilidad, no sólo no son un factor negativo sino que es extraordinariamente positivo. Los políticos no estamos para estar, estamos para hacer. Yo he entendido siempre la política como un ejercicio de transformación de la realidad. Sería un pésimo servidor de los ciudadanos si un día me asomara a la ventana de este despacho y dijera que qué bien está todo y que no hay nada más que hacer.
-¿Ana Botella sería una buena alcaldesa de Madrid?
-Sin duda, es una mujer que a lo largo de estos años no sólo ha demostrado capacidad de gestión, también una intuición política y una cercanía con la gente que la hace idónea para cualquier cargo que se le quiera encomendar; y entre ellos, por supuesto que incluyo la convicción de que Ana sería una magnífica alcaldesa.
-Se comenta que Samaranch le alertó desde un principio de que la rotación hacía imposible la malograda candidatura de Madrid. ¿Es cierto?
-Al contrario, nadie ha apoyado con más entusiasmo la candidatura que Juan Antonio Samaranch, que se ha volcado completamente y que ha participado como uno de los miembros más destacados del equipo. Tomé la decisión de presentar la candidatura en buena parte por los ánimos para hacerlo de Juan Antonio Samaranch, tanto padre como hijo.
-Uno de los principales puntos de fricción entre Rajoy y Zapatero se debe a los impuestos, la deuda y el déficit. No faltan en su partido quienes le reprochan que sus políticas deslegitiman el discurso nacional del PP. ¿A cuánto asciende la deuda del ayuntamiento?
-Antes al contrario, los Ayuntamientos de España en general y el Ayuntamiento de Madrid en particular somos las Administraciones más baratas para el ciudadano. Ocupamos el puesto 24 en el ranking de presión fiscal de las cuarenta primeras ciudades españolas. Es decir, estamos por debajo de la media. Por cada euro que los madrileños dan a su ayuntamiento, otorgan cinco a la comunidad autónoma y ocho al Gobierno. Somos una Administración cinco veces más barata que la autonómica y ocho veces más barata que la Administración General del Estado. Y los madrileños saben perfectamente qué servicios reciben de una y otra Administración.
-¿Y qué hay de la deuda?
-Mire, toda la deuda que históricamente tiene el Ayuntamiento de Madrid (la que he contraído yo y la que hay desde la alcaldía de Enrique Tierno Galván) es aproximadamente la misma que ha contraído Zapatero en los últimos 30 días. Y en cuanto al peso de la deuda para los madrileños, es verdad que cada madrileño debe 2.160 euros por la deuda, pero no es menos cierto que cada madrileño debe 8.400 euros por la deuda del Gobierno de Zapatero. Ésta es una Administración barata: cobra menos impuestos que la autonómica, que la del Estado y que la media de los ayuntamientos; y el consistorio ha generado una deuda tres veces inferior a la que soporta el madrileño por la política de Zapatero.
-También se le reprocha, dentro y fuera del PP, nuevas cargas impositivas como la tasa de basuras…
-Cuando se cobra cinco veces menos que las comunidades y ocho veces menos que el Gobierno, los ciudadanos se sienten muy satisfechos de saber que ésta es una Administración muy barata aunque tienen que pagar el IBI y la tasa de basuras.
-¿Piensa reducir el número de altos cargos de confianza? En el PSOE los cifran en 1.500.
-Nunca había oído una barbaridad semejante. Somos una Administración muy contenida para el presupuesto que tenemos, y hay que recordar lo que es la ciudad de Madrid. Nuestra aportación al PIB sólo es superada por las comunidades de Cataluña y Andalucía. Gestionamos a 3.200.000 habitantes, más de la mitad que en muchísimas comunidades, y la realidad de la ciudad debe compararse con Administraciones de nuestra magnitud. Si, encima, todo eso le cuesta al contribuyente cinco veces menos que la autonomía y ocho menos que el Gobierno de Zapatero, creo que el madrileño está muy satisfecho.
-¿Cómo definiría a Zapatero?
-Un hombre cuya creencia en sus propios deseos es superior a su capacidad de análisis de la realidad.
-¿Por qué cree que tiene tanto predicamento fuera del PP y tan mala prensa interna?
-Mis compañeros de partido me ayudan y me quieren mucho. Y, además, me votan.
-El CIS le da una alta valoración, más entre los votantes de izquierda. ¿Cómo lo valora?
-Eso no es así. Agradezco tener una valoración muy alta entre votantes de otras formaciones políticas, pero de lo que estoy más orgulloso es de la valoración que tengo entre los votantes del PP. No voy a decir el puesto que ocupaba en la última valoración que se publicó porque resultaría inmodesto.
-Otro asunto que sorprende sobremanera son sus buenas relaciones con el Grupo Prisa.
-¿Cuál es la pregunta?
-¿Entiende que sorprenda entre el electorado del PP que se lleve tan bien con Prisa?
-La obligación de un político es tener la mejor relación posible con cualquier medio de comunicación. Y desde luego puedo coincidir o discrepar con la línea editorial de un medio de comunicación, pero no espere nunca de mí que tan sólo me relacione con quienes coincido y que rompa la relación con aquéllos con quienes discrepo.
-Si el PP perdiera las próximas generales, ¿Rajoy podría seguir al frente del partido? ¿Usted se postularía para ocupar esa ‘silla vacía’?
-El PP va a tener la responsabilidad de Gobierno tras las próximas generales. Si tal cosa no ocurriera, lo menos importante serían los problemas del propio PP, porque quien tendría un verdadero problema sería España, que no puede seguir teniendo un Gobierno que nos ha conducido a esta situación. Tenemos que trabajar en beneficio de todos los españoles para que esa hipótesis no se produzca.
-¿Cómo ve el cambio en el País Vasco?
-Como una de las mejores noticias que se han producido en la historia reciente de España. La alternancia es en sí misma enriquecedora para cualquier institución y, afortunadamente, ya son muy pocas las instituciones de la democracia española que no hayan cambiado de partido en su gobierno. Por eso tengo una profunda esperanza en el cambio en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. Concretamente en el País Vasco, además del valor intrínseco de la alternancia, se ha demostrado que desde la normalidad y, sobre todo, desde una clara voluntad de formar parte de un proyecto compartido que es España, se puede gestionar sin tensión. Es algo que todos tenemos que agradecer. Cada vez que me encuentro con mis compañeros del País Vasco, concretamente con Antonio Basagoiti, le doy las gracias por el fabuloso ejercicio de responsabilidad que está realizando.
-¿Qué trato tiene con Aznar? ¿Cuándo fue la última vez que habló con él?
-La última ayer por la mañana, porque hoy está en Estados Unidos; si no, también hubiera hablado hoy con él. Tengo muy buena relación con Aznar, hablo con él con bastante frecuencia y creo, con toda sinceridad, que conforme va pasando el tiempo va creciendo la valoración que se hace de su gestión de gobierno.
-¿Cómo ve las elecciones catalanas? ¿Vería lógico un pacto poselectoral con CiU?
-El PP va a tener un magnífico resultado en Cataluña. Tiene un discurso propio y sólido cada día con más adhesiones en la sociedad catalana, que ha acabado harta de la experiencia del tripartito y que desconfía de determinados excesos programáticos que Convergència ha introducido en su discurso durante los últimos tiempos. Hay un espacio claro para el crecimiento del PP. Lo que vaya a hacer al día siguiente dependerá del resultado de las elecciones. Ése es un debate que no debemos abrir los compañeros del PP de Madrid, lo tiene que proponer el PP de Cataluña.
-Mientras el Parlamento catalán debate sobre la prohibición de los toros, la Comunidad de Madrid ha anunciado la propuesta de tratar la Fiesta como Bien de Interés Cultural.
-El debate que se ha abierto sobre los toros en Cataluña es estéril, y no puedo ser partidario de un régimen de prohibiciones.
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