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    Celestino Corbacho, habla para LA GACETA.

    “Si José Blanco es el futuro, yo también lo soy”

    13 MAR 2010 | Berta Fernández.

    Celestino Corbacho, ministro de Trabajo.

  • Madrid.-Armó tal revuelo con su confesión pública de que tiene un plan de pensiones privado y su recomendación de que todo el que pueda contrate uno, que ahora no pierde oportunidad de proclamar a los cuatro vientos su fe ciega en la buena salud del sistema público de pensiones, porque “riesgo, lo que se dice riesgo, no existe hasta 2030”. Nombre fijo en las quinielas para salir del Gobierno, siempre le quedará Cataluña y un lugar en el cartel electoral del PSC.

    -¿Le molesta que le llamen ministro del paro?

    -No, porque el titular del Ministerio de Trabajo no es el culpable del paro. El empleo lo crea y lo destruye la economía.

    -¿Se maquillan las cifras de desempleo?

    -Esa es una leyenda urbana. Yo no he modificado ninguna norma de las que rigen para la contabilidad del paro registrado que, quiero recordar, datan de 1985.

    -El paro subió en febrero hasta los 4.130.625 desempleados. ¿Se atreve a adelantar cuál será la próxima cifra?

    -En números cuantitativos es difícil decir cuál va a ser la cifra exacta de parados. Todo parece indicar que hay una inflexión en la economía y, aunque estamos todavía en un crecimiento negativo, los indicadores ponen de manifiesto que estamos saliendo del túnel de la crisis económica: aumenta el consumo de electricidad, los consumidores muestran mayor confianza en el futuro que hace un año, las exportaciones van francamente bien y, en consecuencia, es presumible que a partir del próximo mes de junio nuestra economía se encuentre ya en crecimiento positivo.

    -Una cosa es que mejore la economía y otra que disminuya el paro.

    -Sí, pero hay una condición sine qua non, Si no se produce la una, no podemos hablar de la otra. Cuando tengamos dos trimestres consecutivos sin crecimiento negativo, los ciudadanos tendrán la confirmación de que hemos dejado atrás la crisis, lo que es muy importante porque contribuirá también a superar la crisis de confianza. Sólo a partir de ese momento, y no antes, podremos empezar a pensar que esa economía en crecimiento, que al principio será débil, podrá incorporar al mercado de trabajo los puestos que destruyó.

    Reforma laboral

    -¿Peca de optimismo cuando dice que habrá acuerdo sobre la reforma laboral antes de que finalice abril?

    -Tengo mucha confianza en que habrá acuerdo por tres motivos: Primero, el documento sobre el que trabajamos tuvo una valoración globalmente positiva por parte de los agentes sociales. Segundo, el proceso de diálogo social transcurre en un ambiente francamente cordial y positivo, y con mucha discreción, que es importante. Todos estamos haciendo un ejercicio de responsabilidad, de negociar mucho y explicar menos. Y, tercero –y quizá el que más peso tiene–, la sociedad reclama que nos pongamos de acuerdo y trabajemos todos juntos para salir de la crisis.

    -En un momento dado la patronal rompió la negociación. ¿Puede volver a pasar?

    -Es una hipótesis que no contemplo. Además, quien rompa ahora las negociaciones tendrá que dar una explicación muy cargada de razón para que se entienda.

    -¿Por qué cree que el presidente de la CEOE propuso un contrato sin cotizaciones sociales y sin indemnización por despido para jóvenes?

    -Hay que tener en cuenta, para no mezclar las cosas y que no interfiera en la negociación, que una cosa es el proceso en marcha, con un orden del día y unas materias que son las que se deben debatir exclusivamente en este momento procesal, y otra que los actores que forman parte de esa discusión no puedan tener opiniones fuera del procedimiento. De la propuesta de la CEOE sólo puedo constatar una cosa: se hizo fuera del marco del diálogo social y me congratulo de que se retirara 24 horas después.

    -¿Puede interferir en la negociación la situación personal de Díaz Ferrán?

    -Como ministro nunca veré a Díaz Ferrán como empresario con más o menos problemas en sus empresas, sino como presidente de la CEOE. El Gobierno no hará otros análisis, simplemente está obligado –y creo que es bueno para el país– a tener una relación lo más estable posible con las organizaciones sociales y con quienes las representan. En el ámbito personal, le deseo toda la suerte del mundo y que resuelva sus problemas cuanto antes.

    Los sindicatos

    -¿Son más proclives al acuerdo los sindicatos, a pesar de las manifestaciones-aviso de las últimas semanas?

    -Todos tenemos que ser conscientes de que en este país, con el ajuste de plantillas tan profundo que se ha tenido que hacer como consecuencia de la crisis, ha predominado la concertación y el diálogo sobre la confrontación. Los sindicatos han dado pruebas sobradas de negociar hasta la saciedad expedientes de regulación de empleo y ajustes duros, lo que no significa que si en un momento determinado el Gobierno adopta una medida con la que no estén de acuerdo, expresen su desacuerdo como consideren oportuno. Y han decido hacerlo manifestándose en la calle.

    -Contra el retraso de la edad de jubilación a los 67 años. ¿Sigue defendiendo que es una medida necesaria?

    -Sigo pensando que debemos hacer reformas para que en 2030 la salud de las pensiones sea la misma que hoy, y sigo pensando que la mejor reforma es la que acordemos todos en el Pacto de Toledo.

    -Usted se cierra en banda cuando se trata de poner una cifra al periodo de cómputo de las pensiones. ¿Seguirá en 15 años? ¿Se ampliará a 20 o 30?

    -Como ministro de Trabajo me tengo que remitir a lo que dice el documento del Ministerio de Trabajo, pero no tengo por qué decir más. Y lo que dice es que hay que discutir el tiempo de cómputo. Le pondré un ejemplo de por qué creo que el cómputo de 15 años es injusto: la persona que en este país pierde el trabajo a los 55 años, si tiene la desgracia de no encontrar empleo, se jubilará con la pensión mínima aunque haya estado cotizando desde los 15 años, porque le caerá en picado el cálculo para su pensión. Desde mi punto de vista no es equitativo. Habría que buscar alguna fórmula para que no fuera así. Lo único que dice el Gobierno es: “Oiga, esto hay que discutirlo”, pero no prejuzga. Después de la discusión habrá que decir qué hacer.

    -Otro ejemplo: una persona que hoy tenga 55 años, ¿cobrará la pensión?

    -No sólo va a cobrar pensión, sino que no tiene que preocuparse. A quien hay que garantizar la pensión es a la que hoy tiene 20 años.

    -Ya. ¿Y una de 40?

    -También, también... Insisto, el problema es de quienes entran hoy en el mercado laboral. Estamos hablando de la salud de las pensiones en 2030-2035.

    -Largo me lo fiáis, tal como están las cosas.

    -Sí, pero los cambios en demografía y de los sistemas suelen ser lentos. Mal iremos si tenemos que esperar a que falten tres años para hacer cambios, porque entonces ya será tarde. Los cambios tienen que ser prudentes, moderados y de largo recorrido. No hay que tener una prisa excesiva. Hasta 2030, riesgo, riesgo no existe. Además, algún trabajo tendrá que hacer quien gobierne en el futuro, no se lo vamos a dejar todo hecho. Por tanto, empecemos a discutirlo.

    -Usted ha reconocido que tiene un fondo de pensiones privado y le han llovido las críticas: sí el ministro de Trabajo recomienda hacerse un plan de pensiones, ¡cómo estarán las cosas!

    -Me preguntaron sobre los fondos privados como pensiones complementarias. Yo lo que digo es que la pensión importante es la pública, y lo tiene que seguir siendo. Ahora bien, desde mi punto de vista es bueno que quien pueda, y sobre todo en los convenios colectivos que se negocien en grandes sectores y empresas, vayan incorporando cada vez más planes de pensiones complementarios. ¿Para qué? Por una razón muy sencilla: cuando una persona se jubila, se produce una pérdida entre el salario y la jubilación que le va a afectar según el salario de cada uno. La pensión máxima en España son 2.400 euros y cada cual tiene que ver si quiere o no complementarla. Hace muchísimos años yo decidí tomar un plan de pensiones que, por un lado, me desgrava fiscalmente y, por otro, tanto mi mujer como yo, lo hemos ido haciendo de una manera normal que no nos va a permitir vivir de él, pero esperamos que sea un complemento.

    -El gobernador del Banco de España pide una reforma laboral “ambiciosa”. Desde la Fundación de Cajas de Ahorros se pide “poner patas arriba” el Estatuto de los Trabajadores. ¿Con qué nos vamos a encontrar los ciudadanos cuando la reforma esté encarrilada?

    -No deja de ser curioso, e incluso sorprendente, que una crisis que se ha producido por el sistema financiero, éste sólo la quiera arreglar con reformas laborales. Hombre, puestos a hacer reformas, la primera que tenemos que poner en el orden del día es la del sistema financiero. La pregunta que les haría es: ¿está haciendo el sistema financiero todos los esfuerzos que debería para dar créditos a las pequeñas empresas, a las microempresas, a los autónomos y a las familias? A partir de ahí, me parece razonable que si se autoimponen esos deberes, luego nos impongan deberes a los demás. Lo que no me parece de recibo es que quienes no son ajenos a la crisis nos estén poniendo permanentemente deberes a los demás y ellos se vayan de fin de semana.

    -Hablando de créditos, la UE ha acordado crear un fondo para microcréditos a pymes y parados que quieran montar un negocio. ¿Qué recorrido cree que tendrá esta medida? 25.000 euros máximo no es mucho dinero.

    -No es mucho, pero pongamos el ejemplo de un electricista que trabaja en una empresa y que de pronto pierde su empleo. Esa persona considera que tiene conocimientos, que puede captar clientes, pero necesita un mínimo de inversión. Creo que está francamente bien porque hay que dar oportunidad a la gente con iniciativas e ideas pequeñas que se puedan poner en marcha. No hay que olvidar que a veces las grandes ideas algún día fueron pequeñas.

    Funcionarios

    -Hay un sector, el de los funcionarios, que está siempre en el pim, pam, pum de la discusión política en tiempos de crisis. Se habla de congelar los salarios y también de lo que ya se conoce como “cheque electoral” de 500 euros. Además, el acuerdo firmado por De la Vega con los sindicatos ha generado roces en el Gobierno...

    -No hay ningún problema. El Gobierno firmó un acuerdo con los sindicatos, la vicepresidenta primera ha puesto de manifiesto que esos acuerdos tienen plena vigencia y lo que hará el Ejecutivo es cumplirlos y que se desarrollen tal como están firmados. El Gobierno cumplirá sus acuerdos.

    -Acuerdo laboral, acuerdo en el Pacto de Toledo, acuerdo para salir de la crisis. Desde el PP sospechan que el Gobierno no busca soluciones con estos pactos sino salvarse y salvar la cara ante los ciudadanos.

    -Nosotros buscamos soluciones y el PP permanentemente busca boicotearlos. Son dos formas de actuar en política. Espero que el tiempo nos dé la razón y se la quite a ellos.

    -Dice el presidente que la subida del IVA permitirá pagar el paro de 500.000 personas entre julio y diciembre.

    -Cada Gobierno tiene una ideología detrás, unos compromisos con una parte de la sociedad, unos compromisos electorales o tiene los compromisos que va adquiriendo. Este Gobierno ha adquirido el compromiso de que la crisis no se llevaría por delante las políticas sociales, con lo que se necesitan más recursos de los Presupuestos Generales del Estado en un momento, además, en el que los ingresos bajan. Había que tomar dos decisiones, que es lo que ha estado en la reflexión del Gobierno: o tocábamos al alza moderadamente algún impuesto o bajábamos las políticas sociales. Ante esta tesitura, el Gobierno ha apostado por hacer una subida moderada del IVA.

    -Dice también que el Gobierno ha tomado 137 medidas contra la crisis. Han debido de explicarse muy mal porque no parece que estén en la mente de la mayoría de los ciudadanos que, sin embargo, tenemos bastante claro las numerosos contradicciones en las cae continuamente el Ejecutivo.

    -Esta es la primera crisis que vivimos en directo, radiada y televisada, veinticuatro horas sobre veinticuatro horas, y no puede haber una medida potente todos los días. Entonces lo que prevalece es la percepción de la crisis con una fuerza y un debilitamiento de las medidas, pero eso pasa en España y está pasando en EE UU, Francia, Reino Unido... Es la sociedad que tenemos y la que nos toca vivir. Por otra parte, es normal que los medios de comunicación, y no los culpo, intenten subrayar las diferencias o matizaciones entre lo que dice un ministro y otro.

    -¿Falló la discreción en las reuniones de la comisión anticrisis o ha sido una imagen buscada por el Gobierno? Reuniones de las que, por cierto, usted fue excluido.

    -No estuve porque no pintaría nada en un sitio en el que no se iba hablar de empleo ni de pensiones. Sería como un jarrón chino. Le recuerdo que en este país, durante 15 días, mediáticamente hablando, daba la sensación de que o había un pacto político contra la crisis o se hundía el mundo.

    -En algún momento, incluso, algunos compañeros suyos , plantearon la necesidad de un Gobierno de concentración.

    -A la única persona que he escuchado decir eso ha sido a Esperanza Aguirre. Los Gobiernos de concentración sólo tienen sentido cuando la situación es catastrófica. En este sentido, Gobierno y PSOE valoran muy positivamente que el PP haga un esfuerzo, no para hacerse la foto, sino para ponerse de acuerdo en aquellos puntos coincidentes.

    -¿Se siente descalificado por compañeros del Consejo de Ministros?

    -En absoluto. El refranero español es muy sabio y, aunque no sé por qué me lo pregunta, le diré que hay un refrán que dice “el tiempo quita y da la razón”.

    -Porque Zapatero y Salgado le dejaron en evidencia cuando impusieron el retraso en la edad de jubilación o cuando dijo que la economía sumergida roza el 20% del PIB...

    -Le recuerdo que el penúltimo Consejo de Ministros aprobó un plan para combatir el fraude fiscal.

    -¿Hay un problema de comunicación por parte del Ejecutivo?

    -No sé si me atrevería a decir tanto, pero hay fallos. Por ejemplo: si el Gobierno decide que el ministro de Trabajo –y lo hablé personalmente con el presidente– no forme parte de la comisión anticrisis, teníamos que haber reaccionado con más rapidez para poner de manifiesto que no había ningún problema en esa cuestión.

    -¿Fomenta el paro el racismo, como asevera un informe de su ministerio?

    -A veces la percepción y la realidad van muy unidas y otras se alejan bastante. No creo que haya racismo o xenofobia en la sociedad española. Ahora bien, como en otros muchos países, la inmigración ha supuesto cambios en barrios, en ciudades que en ocasiones generan temores, pero con el paso del tiempo, cuando se asienta la diversidad, la convivencia prevalece.

    -¿Se va a endurecer la Ley de Extranjería?

    -No es necesario. La Ley de Extranjería se ha modificado recientemente y creo que es homologable a cualquier legislación de la UE. Lo que tenemos es que actuar sobre dos líneas fundamentales: apoyar la política de integración y de la convivencia –que es el gran reto de cara al futuro– a través de los ayuntamientos y de las comunidades autónomas, y tener un liderazgo en la política europea. Ese es nuestro reto de futuro.

    -¿Su destino político es Cataluña?

    -He dicho muchas veces que tengo un origen y un destino. Volveré a Cataluña y espero ser un activo desde el punto de vista político.

    -¿Estará en el cartel electoral del PSC como ‘número uno’ o como ‘número dos’ en las autonómicas?

    -De número uno ya le anticipo que de ninguna de las maneras. No formalmente, pero está decidido que el mejor número uno que tiene el PSC para las elecciones es José Montilla. Además, creo que es el mejor presidente que tiene Cataluña y al que puede aspirar Cataluña. Eso está fuera de discusión. Yo soy ministro en España y miembro del PSC, por tanto, lo que sé seguro es que no seré candidato a unas elecciones fuera del marco del PSC. Ahora, no hay absolutamente nada decidido y no forma parte de mi agenda cuando serán las elecciones en las que vaya como miembro del PSC en ese cartel electoral.

    -¿Le gustaría ser presidente de la Generalitat de Cataluña?

    -Es una opción que no he contemplado, no contemplo ni contemplaré.

    -Se presenta un panorama electoral curioso en Cataluña, entre otras cosas por la anunciada incursión de Laporta.

    -Es verdad que en Cataluña el espectro político es más diverso que en el resto de España, pero no creo que afecte al Partido Socialista de Cataluña porque nuestro terreno de juego no es el soberanismo. El espacio del PSC es el de la centralidad, es el partido que defiende la gobernación de Cataluña a través del Estatuto y en el marco de la Constitución española y de una España federal. El proyecto de Laporta es una Cataluña independiente.

    -Si gana CiU, lo que parece probable, ¿Rajoy hablará catalán en la intimidad?

    -Vamos a hacer todo lo posible para que no gane, pero es evidente que existe esa posibilidad. En cuanto a Rajoy, si considera, como hizo Aznar, que con eso puede ser presidente del Gobierno de España no tendría ningún reparo. Creo que es capaz de recurrir el Estatuto y a la vez, si es para tener una mayoría, pactar con partidos nacionalistas.

    -Estatuto que, por un lado, se está desarrollando y, por otro, está en el limbo a la espera de la decisión del Tribunal Constitucional.

    - Nosotros partimos de la base de que el Estatuto es plenamente constitucional, por tanto, no hay ningún motivo para que no se desarrolle.

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