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Gestiones telefónicas forzaron el desenlace. El ex tesorero estaba decidido a mantener su estatus hasta ayer a primera hora.
El vicesecretario general de Política Autonómica y Local y responsable de los populares andaluces, Javier Arenas, ha sido determinante en la decisión del senador por Cantabria y ya definitivamente ex tesorero nacional del PP, Luis Bárcenas, de renunciar definitivamente a su regreso como tesorero y dar de baja temporalmente su militancia, tal y como relatan a LA GACETA diferentes fuentes de la dirección de los populares. Oficialmente “nadie sabe nada” de la gestión de esta crisis, relatan en el PP, “sólo conocen lo que ha pasado el presidente y Bárcenas”, insistían.
El iPhone de Mariano Rajoy echó humo entre la tarde-noche del miércoles y la mañana de ayer. Se sucedían las presiones para que, como mínimo, Bárcenas abandonara las dependencias de Génova 13 ante su implicación en las derivadas políticas y mediáticas de la publicación de gran parte del Sumario de la instrucción del caso Gürtel.
“Nada nuevo”
Todo pese a que, oficiosamente, los populares trasladaron que en la instrucción “no había nada nuevo”. Tampoco en el caso de Bárcenas, algo que también subrayó en un comunicado su abogado, el penalista Miguel Bajo.
Por su parte, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha capitaneado las tesis de los detractores de la defensa numantina que Bárcenas ha hecho de su estatus hasta el último minuto (la misma mañana de ayer). De hecho, ella se enfrentó directamente con el ex tesorero “en una situación más que desagradable” cuando estalló el caso, en plena precampaña de las europeas, y ante unas insinuaciones que los consultados califican de “amenazas en toda regla”. No se entendía que no abandonara voluntariamente el PP ante el daño de imagen que estaba causando.
Entonces Cospedal, como hoy, al margen de la presunción de inocencia de Bárcenas, mantenía que lo mejor para el PP pasaba por su salida. Tesis compartida por el responsable de Comunicación, Esteban González Pons, y la mayoría del Grupo Popular y los barones del partido.
Desde el miércoles se sucedieron llamadas entre Bárcenas, Arenas y Rajoy. Hasta el desenlace final, cuando a mediodía de ayer el ex tesorero llamó al presidente del PP para comunicarle su decisión final de tirar la toalla. En ese momento Rajoy se encontraba embarcado en un AVE camino de Sevilla.
Previamente, Arenas y Bárcenas habían hablado por teléfono. El responsable de los populares andaluces, “siguiendo en todo momento instrucciones de Rajoy”, convenció al ex tesorero. “Ha pesado su familia, expuesta a la presión mediática, los consejos de su abogado para una mejor defensa y el hecho de que no quisiera hacer daño al partido”, explican.
El vicesecretario del PP mantiene una relación fluida con Bárcenas desde su paso por la secretaria general del PP. De hecho, fue el único dirigente que el martes dio la cara en público por su trayectoria. Él, junto al también ex secretario general Francisco Álvarez Cascos, y la vicesecretaria de Organización, Ana Mato –salpicada mediáticamente en el caso por la implicación de su ex marido, Jesús Sepúlveda–, han sido los principales valedores de Bárcenas.
La vinculación del ex tesorero con el caso Gürtel podría llevarle a su imputación definitiva en el Tribunal Supremo. Los informes del sumario apuntan que cobró más de 1,3 millones de la trama, algo que ha negado en todo momento. Desde el comienzo defiende su envidiable aumento patrimonial explicando operaciones diversas, como la venta de acciones en Endesa (que le habrían generado plusvalías por un valor de 600.000 euros).
Bárcenas aún permanecerá en el Grupo Popular en el Senado, “aunque nadie puede sorprenderse por lo que pase a partir de este momento”, informan en el PP. El tesorero que propondrá Rajoy al Comité Ejecutivo, el ex ministro de Sanidad José Manuel Romay Beccaría, decidirá si el partido sigue pagando su defensa y manteniendo su despacho. ¿Caso cerrado?
El PP, en un comunicado posterior al de Bárcenas, destacó su “magnifica gestión” agradeciéndole “la lealtad que ha demostrado”. Asimismo, aseguran que están “convencidos” de su inocencia “frente a las falsas imputaciones”.
A última hora de la tarde, el otro diputado implicado en la trama por un presunto cohecho impropio de 50.000 euros, Jesús Merino, hacía lo propio “porque no puede mantenerse otra postura tras lo de Bárcenas, aunque sean situaciones diferentes”, destacan fuentes del PP en el Congreso. Tras reunirse con Soraya Sáenz de Santamaría, pedía la baja temporal de su militancia para no perjudicar al partido y ejercer “mejor mi derecho de defensa”. Merino también se mantiene en el Grupo Popular en la Cámara baja. Desde su dirección destacaron en un comunicado posterior al suyo su “colaboración y disposición”, incidiendo en que se dio “desde que se inició el procedimiento abierto ante el Tribunal Supremo”.
Así fue.C uando se conocieron los primeros datos que le relacionaban con el caso Gürtel “él mismo fue a hablar con Soraya para ponerse a su disposición y hacer lo que mejor viniera al partido”. Sin embargo, como su caso se encuentra en el Tribunal Supremo, la misma sede que la de Bárcenas, “se ha visto ligado a realizar los mismos movimientos que fuera haciendo” el ex tesorero. Lo contrario expondría un agravio.
El también ex presidente del Consejo de Estado y ex vicepresidente de la Xunta, Romay Beccaría, todo un histórico en el PP, deberá decidir si el PP continua pagando la defensa de Bárcenas y manteniendo su despacho. El próximo tesorero del PP recientemente fue nombrado “auditor de prácticas internas” para defender el nuevo código ético que se dieron.
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