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    Vista del interior de la celda individual –con su portátil– del presunto cerebro del ‘caso Malaya’. / LA GACETA

    El cerebro de 'Malaya' goza de inauditos privilegios en la cárcel de Alhaurín de la Torre

    06 FEB 2011

    José Antonio Roca disfruta las 24 horas del día de un ordenador portátil, ‘pen drive’ y disco duro externo en su celda. Dispone de una “insólita” autorización judicial. Fuentes de Interior denuncian que “es un escándalo”. El director de la cárcel llegó pocos meses antes que Roca. Un ex alto cargo de Interior: “Es un tipo con mucho poder”.

  • Miguel Gil. Corresponsal político

    El ex gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Marbella, Juan Antonio Roca, protagonista y principal imputado en la trama de corrupción más importante de la historia de España, el caso Malaya, tiene a su disposición un ordenador portátil durante las 24 horas del día, tal y como se aprecia en la imagen exclusiva de su celda, que hoy publica LA GACETA. Roca dispone de ese ordenador tanto en la cárcel de Alhaurín de la Torre como fuera de ella, cuando acude a personarse a las diligencias judiciales. “Es un escándalo mayúsculo y esto no se ha visto nunca, jamás, en las cárceles españolas”, tal y como denuncian a LA GACETA fuentes del Ministerio del Interior, que añaden con reproche que “el juez sabrá los motivos que le han llevado a autorizar semejante privilegio”.

    El presunto cerebro de la trama Malaya no sólo dispone de ordenador en su celda para uso individual en una cárcel masificada –aunque ha reducido notablemente sus internos–, algo ya de por sí excepcional, sino que tal y como demuestran las mismas fuentes apelando a una nota de la Subdirección de Seguridad, también disfruta de material informático inimaginable hasta para los propios funcionarios y policías que operan en prisiones: un pen drive, cuatro CD, nueve CD dentro de un porta-CD y hasta un disco duro externo.

    “¡Si a un policía o funcionario se le ocurre ir a currar al talego con un simple mp3 para escuchar música, le cae una que le dejan tiritando! Aquí está pasando algo muy raro, porque aunque se alegue que todo es para su defensa, lo mismo podrían decir cientos de presos ante sumarios interminables”, sentencian las mismas fuentes.

    “Papel y boli”

    Algo que corroboran conocidos abogados personados en otros casos de corrupción de una repercusión mediática similar o mayor a la del saqueo de Marbella. No dan crédito a la posibilidad de que un recluso tenga a su disposición un portátil en su celda: “¿Un preso con ordenador? ¡Ja! ¡Las comunicaciones siempre por escrito: papel, boli y gracias!”. Roca dispone del ordenador gracias a una autorización judicial. Como recluso, no llama la atención en prisión, “es un preso discreto, popular entre el resto de internos por el dinero que se le supone y que se adapta perfectamente al medio (...) No va de rico, sino que mantiene un trato cordial con el resto de reclusos. Está muy bien visto. Igual que Julián Muñoz, que también fue discreto; se adaptaron rápido a las circunstancias”, informan.

    El común de los reclusos, que no cuenta con una “inaudita” autorización judicial como la de Roca, sólo puede disponer de ordenadores personales “por razones de carácter educativo y cultural, previa autorización del Consejo de Dirección” del centro y con las máximas restricciones. Estas figuran en la Instrucción de Seguridad 3/2010 que desarrolla el reglamento penitenciario, a la que ha tenido acceso este diario.

    Entre otras muchas condiciones, se establece que “no se autorizarán pen drives o cualquier otro soporte que pueda ser utilizado para introducir o extraer información de los ordenadores (DVD, Compact Disc o disquetes vírgenes)”. Asimismo, el ordenador deberá situarse “en la sala informática o en los locales habilitados al efecto”, que deberá disponer de un armario “con llave”.

    Ahora bien, en la misma instrucción se hace referencia a quienes “tengan autorizado el ordenador por resolución judicial”, precisando que deberán ser objeto de un seguimiento “relativo a la persistencia o no de las circunstancias” que motivaron su licencia. Asimismo, se incluye un punto ambiguo respecto a los internos con resolución judicial para portar el ordenador en sus celdas que, según las mismas fuentes, “entendemos que establece que el ordenador del interno deberá trasladarse por la noche a la sala de informática”.

    Roca regresó de nuevo a la prisión de Alhaurín de la Torre en septiembre de 2010 con un nuevo director en la cárcel. El guardián de cientos de inconfesables secretos que ha puesto en jaque a políticos, artistas, destacados miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y hasta algún que otro juez se encuentra hoy bajo la custodia inmediata de un nombre con leyenda propia en el Ministerio del Interior: Juan Antonio Marín Ríos.

    “No cuadra”

    Casualidad o no, entre marzo y abril de 2010 –poco antes de que Roca regresara a la prisión malagueña–, Marín Ríos abandonó su puesto en la dirección de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior para volver a su orígenes y dirigir de nuevo una cárcel: Alhaurín de la Torre. “Tiene un perfil que no cuadra para nada en una prisión. Con su prestigio en el ministerio, salvo que haya ido a controlar algo de cerca y personalmente... Es muy, muy sospechoso”, recalcan.

    Antes de trasladarse a Málaga, Marín Ríos ocupaba el puesto de director de Seguridad y Gestión penitenciaria (instancia que él mismo creó), en la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias junto a su responsable, Mercedes Gallizo. De hecho, se le atribuye buena parte de la redacción de la Instrucción de Seguridad antes aludida. Ahora bien, si por algo es conocido Marín Ríos en el mundo de Interior, es por ser “el de la vida de los otros de las cárceles en España (en alusión a la película con el mismo título”.

    “Juan Antonio Marín ha sido el responsable del área de colectivos especiales en prisiones: ETA, Grapo, Al Qaeda, narco y crimen organizado entre otros”, añaden. “Es quien monitorizaba toda la información sensible que puede circular por las cárceles del país, un tipo con mucho poder y ascendencia en el ministerio”, explican.

    Sospechas

    De esta forma, no entienden por qué ha vuelto a dirigir una prisión desde su anterior estatus. Tal y como han reconocido públicamente quienes ensalzan su figura, el actual director de Alhaurín de la Torre ha tenido una “participación relevante –discreta pero siempre presente– en el desarrollo de un gran número de instrucciones y órdenes de servicio” de Instituciones Penitenciarias.

    Roca goza de sus privilegios en prisión desde que regresó a Alhaurín de la Torre procedente de Albolote (Granada). El subdirector de Seguridad del centro indicó en una misiva del 28 de septiembre que “se le autoriza la permanencia en celdas con las condiciones establecidas” en un escrito que se adjuntaba y, en esa misma misiva, se apuntaba que “en relación al ordenador personal, se encuentra a la espera de recibir aclaración de la Audiencia Provincial”.

    Dos días más tarde, “en una extraña nota” fechada el 30 de septiembre de 2010, la Subdirección de la cárcel (“no el director”) firmó una circular indicando que permitía a Roca el uso del portátil, el pen drive, los CD, el disco duro externo, etc. En la misma nota se afirmaba que “por conversación telefónica mantenida entre el Sr. Director y el Sr. Presidente de la Audiencia Provincial le será entregado” el material informático “en tanto se pronuncia la Audiencia Provincial”. Es decir, “que aún entonces no existía la resolución judicial que se requiere, como el propio Marín Torres debe conocer perfectamente. Con todo, se le autorizó apelando a una presunta conversación. Impresionante”, concluyen.

    Las mismas fuentes precisan que el presidente de la Audiencia Provincial goza de un gran prestigio profesional y les “choca” la conversación a la que alude el director de la cárcel.

    Hasta más de un mes después, el 8 de noviembre de aquel año, no se citó expresamente la autorización judicial sobre algunas de sus privilegiadas condiciones (otras, como la permanencia constante del ordenador en la celda, “son una incógnita”). Entonces, aquella vez sí, el director envió otra circular a los jefes de servicio de la cárcel en la que “en cumplimiento de lo acordado por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Málaga”, Roca quedaría autorizado a llevar su ordenador personal y podría consultar “los documentos que se le han facilitado en soporte digital” cuando acuda a diligencias judiciales.

    Lagunas

    Sin embargo, según las fuentes de Interior, la nota a la que ha tenido acceso LA GACETA “no demuestra nada del disco duro externo, etc. Tampoco que pueda quedarse con el material las 24 horas del día...”.

    Pese a ello, añaden, “un juez puede pedir lo que quiera, pero que se consienta desde la dirección de una cárcel es increíble. Esto va contra cualquier tipo de control y seguridad elemental. Se puede aplicar el mismo derecho de otra forma”, relatan. Así, por ejemplo, inciden en que “lo del pen drive está expresamente prohibido por el catálogo de la prisión”.

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