• Imprimir
    Enviar
    4 COMENTAR
  •  
     
    El presidente de Venezuela, Hugo Chávez
    ÉPOCA

    España ante el ‘Eje del Mal’

    08 MAR 2010 | Oscar Elía

    Con escasa visión histórica, entretenidos en sus asuntos diarios y preocupados por múltiples pequeñeces, los europeos olvidan hoy el hecho fundamental al que se enfrentan en nuestros días.

  • Ante sus fronteras se acumulan los enemigos de las democracias parlamentarias y del sistema de libre mercado. Enemigos que las sociedades occidentales no han elegido, pero que las han señalado como objetivo. Los restos criminales del totalitarismo socialista, los autoritarismos de nuevo cuño, el socialismo del siglo xxi, o el islamismo en sus distintas variables están embarcados en una lucha contra occidente que éste se resiste a reconocer, pero ante la que aún puede reaccionar. Lo peor no es el número de actores antidemocráticos que proliferan por el mundo: lo peor es que en la época de la globalización unen fuerzas a lo largo y ancho del globo.

    Es verdad que la relación entre determinados regímenes y grupos terroristas ha sido evidente a lo largo de la historia, y en el mercado negro de armas, drogas y personas, terroristas y revolucionarios de Hamás, de ETA, de las FARC, del ELN o del IRA hacen negocios con el patrocinio de Irán, Siria, Arabia, Venezuela, Rusia o Cuba. Pero lo característico hoy es la coordinación de éstos últimos en una estrategia política a largo plazo dirigida contra las democracias liberales. Si Bush se equivocó respecto al eje del mal no fue por su formulación, sino por haberlo definido demasiado pronto: es ahora cuando crece una amalgama internacional que une a la creciente autocracia rusa con el Irán nuclear, a éste con el chavismo, a su vez unido al narcotráfico, a las FARC, a la penetración islamista en Iberoamérica y a los restos bolcheviques del mundo, empezando por China y Corea del Norte.

    En las instituciones internacionales, las alianzas de las dictaduras contra democracias son cada vez más corrientes; y estratégicamente, las relaciones entre terroristas, despotismos y radicalismos crecen en términos de financiación y soporte humano e ideológico. El eje del mal, heterogéneo y variable, es hoy más real que nunca, y gracias a la falta de escrúpulos de sus integrantes, funciona.

    Chávez ha convertido a Venezuela en pieza fundamental de este Eje totalitario. Más vale no engañarse respecto al sombrío panorama que se presenta para el país: se vislumbra ya un proceso que adelanta las dos características de un régimen totalitario: hacia el interior, represión y violencia. Hacia el exterior, agresión, inestabilidad. Durante mucho tiempo, se pensó que la desestabilización chavista sólo llegaría a Colombia; ¡gran error. El petrotirano ha extendido sus garras a través de Bolivia, de Ecuador, de Nicaragua. Incluso en Cuba, la antaño orgullosa Revolución es ahora un juguete manoseado obscenamente por el gorila rojo. Además estrecha lazos con los ayatolás, con Gadafi, con Putin.

    Y metido en toda estrategia antidemocrática, Chávez tampoco renunció a apoyar a los enemigos de la democracia en España. ¿Creía la España de Zapatero, de la Alianza de Civilizaciones y del ansia infinita de paz que el chavismo pasaría de largo? Hasta ahora, Chávez ha podido jugar con España al gato y al ratón en lo referente al terrorismo de ETA, pese a que -no nos engañemos- las relaciones de ETA con el chavismo eran ya bien conocidas. Venezuela ha dado refugio y sostén a los etarras, y junto a las FARC los ha financiado y entrenado durante años, ante el disimulo español. Pero la aparición de la Audiencia Nacional en escena ha cambiado este hipócrita juego, sacando a la superficie al pro etarra chavismo. La respuesta de Chávez a la por otra parte tibia reacción española ha sido lo suficientemente insultante y desafiante como para que España tome medidas de presión contra el régimen de Chávez, y vuelva a encabezar una lucha contra el terrorismo internacional que nunca debió abandonar: el caso de ETA en Venezuela muestra a las claras que para España acabar con este eje del mal es un interés nacional básico. El despotismo chavista acaba estallando en Ondarroa o Bilbao.

    Contra los regímenes que sostienen a los grupos terroristas, sólo caben dos medidas; el aislamiento y la presión internacional y el apoyo a disidentes y resistentes. En el caso de Venezuela, España debería promover el aislamiento internacional del Gobierno de Chávez, proponer sanciones contra su represor Gobierno y apoyar a aquellos países que se ven alterados por el petrotirano. Y respecto al interior, España debiera estar con los estudiantes, los intelectuales y los políticos que resisten la bolchevización bolivariana de Venezuela; fiscalizar, vigilar y denunciar las acciones del gobierno. El derrocamiento de Chávez y la recuperación de las instituciones democráticas es ya parte del interés nacional español y de la política antiterrorista de nuestro país.

    Y es que la mejor forma de evitar que determinados regímenes políticos, alineados en el eje del mal y coordinados contra las democracias, acaben venciendo o causando graves problemas a las sociedades occidentales, es acabando con ellos. Ya se trate de Irán, de Hamás o de Venezuela, al deber moral de acabar con los tiranos se une la urgencia estratégica de desactivar la amalgama despótico-terrorista que se está creando. Ahora sí hay un eje del mal, y el caso de ETA y Venezuela demuestra que España debe estar en primera línea para combatirlo.

  • TEMAS RELACIONADOS: Política

  • Imprimir
    Enviar
    4 COMENTAR
  • PUBLICIDAD


    PUBLICIDAD

    PUBLICIDAD





    Para comentar debes registrarte

    Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.


    Si ya lo estás, debes iniciar sesión.


    Si aún no lo estás, regístrate aquí.


    Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.


    Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.


    Sepa más sobre nuestra política.