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    Alicia Sánchez-Camacho reconoce que ha tenido que renunciar a parte de su vida por estar en política.

    "Estatut no es Cataluña, Cataluña es mucho más"

    15 MAR 2010 | Julia Esteve

    Alicia Sánchez-Camacho, presidenta de Partido Popular catalán, responde a ÉPOCA.

  • Su hombre, además de ser Mariano Rajoy, es un pequeño de tres años, Manuel, que sabe que cuando aparece el Partido Popular en la tele, “mamá se tiene que ir a trabajar”. Alicia Sánchez-Camacho intenta conciliar la vida familiar y laboral en una complicada agenda en la que priman su puesto como presidenta del Partido Popular en Cataluña y, además, el de mamá y papá a la vez. Todos los detalles, en esta entrevista exclusiva, desde el salón de su casa.

    -Dicen que de pequeña le gustaba mandar...
    -Sí, eso siempre... [risas]. Soy la pequeña de cinco hermanos, aunque todos eran bastante mayores que yo, así que a partir de los 10 años estaba sola en casa. Todos me decían que siendo la más pequeña era la que más carácter tenía y la que tenía las ideas más claras.

    -¿Por eso lo de la política?
    -Yo creo que las cosas en esta vida pasan con cierta carga de predestinación. Siempre me interesó la política... Tanto, que me veo de pequeña o adolescente leyendo la Constitución Española cuando se hacía el referéndum para la Constitución del 78. En cambio, cuando me hice más mayor se me debió olvidar y me vino por mi trayectoria profesional.

    -¿En qué le han cambiado estos dos años al frente del PP de Cataluña?
    -Me han cambiado mucho, me han aportado un gran compromiso con Cataluña y con España. Tengo un reto personal y profesional muy importante y eso me hace sentir muy honrada. Somos el único proyecto en Cataluña que defiende un estatuto constitucional, una Cataluña en la mejor relación con España y con la defensa de las libertades.

    -¿Qué le dice su hijo?
    -¡Se entera de todo! El otro día le preguntó mi hermana: “Manuel, ¿quién es Rajoy?” Y él contestó: “Es el jefe de mamá”. Y sabe que mamá se tiene que ir a trabajar cuando ve PP o Rajoy en la tele.

    -¿A qué hora suele llegar a casa?
    -Depende... Hay días en los que llego muy tarde, otros en los que intento conciliar la vida laboral y familiar. Esta vida es sacrificada, más cuando estás en primera línea de la política y más en mi caso, que somos una familia monoparental. El tiempo que mi hijo pasa con su familia es el tiempo que pasa conmigo.

    -¿Es complicado hacer de padre y de madre a la vez?
    -Sí, mucho, y para mí más, que me gusta llevar la casa, ir a hacer la compra, al mercado... En eso soy muy de pueblo. Me gusta ir a los sitios de siempre y conocer a la gente que me atiende. Luego intento llevar a Manuel al parque, recoger la casa, cocinar, plancharle el uniforme. Con lo cual llevo una vida muy intensa y agotadora.

    -¿En su casa habla castellano o catalán?
    -Hablamos en catalán, pero ahora que llevo a Manuel a un colegio privado en el que su profesora le habla más en castellano, hablamos más en español. No tuve otra opción a la hora de elegir colegio, debido al régimen de educación que ha adoptado el presidente Montilla en el que el castellano no está en situación de igualdad. Ésta será una de mis prioridades, sacar adelante una ley que garantice una educación en español, catalán y una tercera lengua.

    -¿Es complicado conciliar la vida familiar y laboral hoy en día?
    -Sí, pero creo que hay fórmulas tanto para los padres como para las madres. Hay que intentar optimizar el tiempo lo máximo posible. España es el país que menos produce y más horas invierte, por tanto, algo estamos haciendo mal.

    -¿A qué ha renunciado por estar aquí?
    -A casi todo y no sólo respecto a mi hijo. He renunciado a no ver a mi familia, a no tener vida social, no veo casi a mis amigas íntimas de siempre que están en mi vida desde hace años... Tampoco voy al cine, porque no tengo horas libres.

    -¿No encuentra hueco ni para ir a Blanes?
    -Antes de ser presidenta me escapaba cada 15 días. Mi madre es muy mayor, tiene 86 años y me gusta ir a verla, pero no voy desde el 1 de enero. Y eso que me encanta pasear por la playa de mi pueblo, leer el periódico tranquilamente. Si voy, es por trabajo, no por cuestiones personales.

    -¿Le gustan los toros?
    -Iba más de jovencita. A mi padre le encantaban, pero no he sido una gran seguidora o aficionada. Me gustan y los respeto, pero lo que más respeto es la libertad. Las corridas son una fiesta nacional, que no se identifica como pueblo ni como país. Es una tradición cultural de los españoles que tiene más de 300 o 400 años.

    -¿El debate es contra la fiesta de los toros o contra la fiesta nacional?
    -Creo que en Cataluña, los que han puesto en marcha la Iniciativa Legislativa Popular defienden los derechos de los animales, pero los partidos independentistas ven la fiesta como elemento identitario con España. Creo que todos parten desde el desconocimiento porque Cataluña ha estado ligada a esta fiesta desde hace cientos de años.

    -¿Es justa la imagen que se tiene de Cataluña desde fuera, por ejemplo, desde Madrid?
    -Cataluña es una tierra maravillosa, a admirar. Es una comunidad de emprendedores, de gente que ha venido a buscarse la vida y eso ha contribuido a que Cataluña crezca, a que sea única, a que tenga dos lenguas y a que se respeten ambas. Lo que ocurre es que hay algunos partidos políticos cuyos postulados nacionalistas -que no comparto- han trasladado un victimismo que no es el idóneo. Han querido crear un enfrentamiento con España y sólo representan a un pequeño porcentaje. El resto de Cataluña está orgulloso de ser español.

    -¿Ocurrirá lo mismo con el PP de Cataluña que con el del País Vasco?
    -Lo que han hecho mis compañeros del País Vasco es admirable. Están consiguiendo alcanzar una normalidad entre la sociedad, gracias un pacto de muchísima generosidad en el que ha prevalecido Euskadi y el bien de su gente al poder político. Nosotros hemos estado dando apoyo a CiU durante ocho años, pero ahora el momento de Cataluña es otro. El PPC tiene que ser el partido decisivo, determinante y de Gobierno.

    -¿Qué siente cuando es abucheada por la calle?
    -Siento tristeza, porque una de las cosas que más admiro de mi vida es la educación que me dio mi familia. Ellos me enseñaron a tener sentido crítico de la vida y a tener mi propia opinión y creo que la gente que me llama, por ejemplo, facha, ataca por atacar.

    -¿Qué le dice la palabra Estatut?
    -Me dice que muchos la quieren identificar con Cataluña y Estatut no es Cataluña, Cataluña es mucho más. Me hubiera gustado que los miles de votantes del PPC pudieran haber estado representados en un Estatut, como en Andalucía, en Valencia o en Euskadi. No ha sido así por la voluntad de determinados partidos políticos, que excluyeron al Partido Popular... Pero es mi deseo que Cataluña tenga el Estatuto que nos merecemos: uno plenamente constitucional.

    -¿Qué le parece que la derecha catalana, CiU (excepto diputados de Unió), haya apoyado al PSOE en su ley abortista?
    -CiU ha demostrado a muchos de sus votantes católicos y de la derecha, su verdadera cara. Siempre ha presumido de ser un partido que defendía los valores, la familia, una determinada posición, pero los miles de votantes que defienden la vida han visto que CiU no era el partido que ellos creían. La Ley del Aborto es una ley pésima que va contra los derechos fundamentales, es una de las peores leyes que se ha podido aprobar en la historia contemporánea.

    -¿A qué política admira más?
    -La reina Victoria de Inglaterra; y me marcó especialmente la creación del parlamentarismo inglés...

    -Para usted el hombre es, sin duda, Mariano Rajoy... ¿o no?
    -Sin duda, ha sido un gran apoyo para mí. Creo que es una persona que ha demostrado ser un gran líder en los momentos de dificultad, ha demostrado una entereza, una fortaleza y un compromiso con su partido, con su proyecto y sus convicciones muy importantes. Conmigo ha demostrado una total lealtad. Espero que la cuenta atrás para que llegue a Moncloa sea lo antes posible. España y Cataluña necesita un presidente de la solidez, el sentido común y la experiencia de gobierno de Mariano Rajoy.

    -¿Con cuál se iría a una isla desierta?
    -Con mi hijo.

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