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    La diputada Sánchez Díez indica el sentido del voto a su bancada y a la senadora Matilde Fernández, de pie, tras el escaño de Guerra. / Chema Barroso

    La ex ministra Matilde Fernández reprocha a Zapatero no haber logrado el apoyo sindical

    10 SEP 2010

    La senadora se 'coló' en el Congreso de los Diputados para cuestionar la aprobación del texto tras el trámite de enmiendas. El díscolo Gutiérrez anuncia que protestará en la calle junto a las centrales.

  • La votación ayer en el Congreso de los Diputados de la nueva Ley de Reforma Laboral estuvo viciada por la presencia de la senadora socialista Matilde Fernández. Apostada junto a la bancada del Grupo Parlamentario Socialista (en concreto, detrás de la butaca que ocupaba Alfonso Guerra) y permaneciendo de pie, Fernández presenció en una situación privilegiada cómo sus compañeros apretaban la luz verde para aprobar definitivamente el texto.

    De este modo, la senadora socialista, que había participado de forma directa en la defensa de la norma como portavoz del PSOE en la Comisión de Trabajo del Senado, no quiso perderse detalle del último trámite parlamentario de la reforma después del debate de las enmiendas introducidas en la Cámara alta. Desde su posición, Fernández pudo ver cómo, esta vez, nadie se saltaba la disciplina de voto, a diferencia de lo que ocurrió hace unos meses en la primera votación, cuando el diputado Antonio Gutiérrez, ex secretario general de Comisiones Obreras, optó por la abstención. El gesto le costó la apertura de un expediente. Y es que en las filas del PSOE hay discrepancia con el texto, especialmente desde el sector que representa a Izquierda Socialista. Precisamente, Gutiérrez avanzó que saldrá a la calle a manifestarse contra la reforma laboral, sin bien apuntó que no hará huelga y, por tanto, acudirá a la sesión de control al Gobierno que se celebrará en el Congreso. Según dijo, el Parlamento “no hace huelga propiamente dicha”.

    Momentos antes de que se produjera la votación, Fernández, histórica dirigente del PSOE y presidenta del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid, compartió conversación de 20 minutos con su jefe de filas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, comentó con la ex ministra de Asuntos Sociales un informe sobre gasto social que el Ejecutivo acaba de remitir a la Unión Europea. Pese a este intento de acercamiento del jefe del Ejecutivo, Fernández aprovechó la ocasión –ya había llegado hasta la posición de Zapatero–. La senadora no dudó en afearle el no haber conseguido sacar adelante la reforma laboral con el apoyo de los sindicatos. Así, explicó al presidente del Gobierno la percepción de muchos socialistas sobre la ausencia de un acuerdo con las centrales. La senadora quiso manifestar directamente a Zapatero el malestar existente por la fractura del diálogo social.

    De momento, un importante núcleo del PSOE ya ha amenazado al Gobierno con sumarse a la huelga general del 29 de septiembre. El punto con el que una buena parte del socialismo no se siente cómodo se refiere a la creación de la figura del “despido objetivo”, que permite rescindir el contrato de un trabajador basándose en las previsiones económicas negativas de la empresa.
    Matilde Fernández, que rivalizó con Bono, Zapatero y Rosa Díez por la Secretaría General del PSOE, nunca ha demostrado una actitud sumisa ante el líder socialista. Sin ir más lejos, el pasado domingo durante la presentación oficial de la candidatura de Tomás Gómez como secretario general del PSM, la senadora animó al auditorio a que bajen “los humos a los que se endiosan”, en clara referencia a Zapatero.

    En esta línea advirtió, sin nombrarlo, al Ejecutivo y su círculo más próximo, el que apuesta por la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, “que no se metan en camisa de once varas” porque “lo sabio es trabajar con prudencia”.

    Además, el presidente del Gobierno y la ex ministra departieron ayer sobre la descentralización del Estado, curiosamente en un momento en el que el Gobierno está dispuesto a seguir ampliando el autogobierno en Cataluña y País Vasco con más transferencias.

    La presencia de la senadora en el justo momento de la votación no fue advertida por la Presidencia de la Cámara baja. El reglamento del Congreso es bastante ambiguo al respecto y está sujeto a diversas interpretaciones. En su artículo 66 se limita a decir que “los senadores podrán asistir a las sesiones del pleno y de las Comisiones que no tengan carácter secreto”.

    Sin embargo, aunque sea han dado precedentes en un sentido y en otro, es una norma no escrita que el presidente del Congreso invite a quienes no son diputados (al margen de ujieres, teclistas y fotógrafos) a abandonar el hemiciclo antes de ordenar el cierra de las puertas para proceder a la votación.

    Despedida

    Al término del pleno, el primero del curso político, la senadora fue una de las invitada al café que había organizado el ministro de Trabajo. Celestino Corbacho quiso ayer dar las gracias a los parlamentarios que han trabajado en la redacción de la nueva Ley de Reforma Laboral. No obstante, más que como un agradecimiento el encuentro fue concebido como una despedida de quien concurrirá en la lista de Montilla en las próximas elecciones catalanas. 

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