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    Mas, ayer en Tarragona junto a los candidatos provinciales de CiU. / Efe

    Un ex terrorista medió en la alianza de Convergència con el socialismo francés

    21 FEB 2010 | Isidoro Campos.

    El jefe socialista de la región (Languedoc-Rosellón) está acusado de racismo y antisemitismo. El líder de la simbólica CDC francesa es Jordi Vera Aruso, ex Frente de Liberación de Cataluña (FAC) y ex Terra Lliure.

  • Perpiñán.- Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) se ha integrado en una candidatura socialista francesa y le han asignado cuatro candidatos a diputado regional, en una lista de 14.  El pacto tendrá efecto respecto a las elecciones regionales en el Rosellón francés, a celebrar los próximos días 14 y 21 de marzo.   Hace cuatro años, en 2006,  y de forma incomprensible, el partido que lidera Artur Mas tuvo la idea de crear una sucursal de su partido en lo que, en Cataluña, recibe el nombre de “Cataluña norte”. Se trata del territorio del antiguo condado del Rosellón y la parte de Cerdaña, integrados en Francia desde el Tratado de los Pirineos (1659).

    Un 40% de sus habitantes –unas 140.000 personas– manifiesta saber catalán, si bien el predominio del francés es total. En los últimos años instituciones públicas – en particular el ayuntamiento de Perpiñán, siempre en manos de la derecha– han adoptado medidas hasta ahora insólitas en favor del catalán.
    Pese a ello, CDC llevó a cabo, desde el primer momento, una sorprendente política de acercamiento y de coalición con los socialistas, e incluso con los comunistas y la extrema izquierda, cuyas posiciones son radicalmente centralistas, allí denominadas “jacobinas”. Otro elemento de esta paradoja fue escoger como líder de la CDC de la denominada “Cataluña Norte” a un antiguo dirigente de organizaciones terroristas marxista-leninistas, Jordi Vera Arús. Éste abandonó el terrorismo, pero practica un aventurismo indescriptible. A sus 57 años, no consta que haya vivido de otra cosa que del activismo político toda su  vida.

    En sus cuatro años de vida, Convèrgencia Democràtica de Catalunya- França ha protagonizado hechos esperpénticos, seguramente incomprensibles incluso para catedráticos de ciencia política. En consecuencia, cosechó fracasos espectaculares. Por ejemplo, obtener menos de un 1% en las elecciones a las que CDC concurrió sola – y una inmensa pérdida de dinero por parte de la CDC con sede en Barcelona. Ésta corre con todos los gastos, que incluyen una sede mucho mayor que la propia de los partidos franceses presentes en Perpiñán. CDC rehúsa dar precisiones fiables sobre este capítulo. Significativamente, la persona que lleva, desde Barcelona el día a día de la sucursal de CDC en Francia es nada menos que el gerente central del partido, Germà Gordó, a las órdenes de Artur Mas. 

    Que CDC actúe en Francia en contra de la coalición liderada por Nicolas Sarkozy y lo haga en un territorio donde la derecha ha tenido una actitud favorable -sin precedentes en Francia- a favor de la lengua y cultura catalanas, sería difícil de explicar por parte de la “apacible” prensa catalana. Quizás por ello el tema ha sido unánimemente silenciado, con la única excepción del Diari de Girona, perteneciente al grupo Moll.

    Este silencio cómplice -o propio del concepto de la vergüenza ajena – ha permitido que perdurase una operación grotesca. De haber sido bien expuesta por los medios barceloneses hubiese obligado a Mas a enterrarla. Entre otras cosas, los militantes de CDC – la del sur, por así decirlo – no hubiesen permitido una comedia tan cara. A los militantes de CDC de cualquier ciudad catalana les gustaría tener una sede como la de Perpiñán. Casi tan céntrica y bien posicionada como vacía.  

    En el ámbito político, sólo el dirigente socialista Miquel Iceta, brazo derecho de Montilla, ha efectuado un leve comentario, al reproducir en su blog tres artículos del mencionado rotativo gerundense. Iceta afirmó algo obvio: “No consigo esclarecer qué diablos lleva a cabo Artur Mas en Perpiñán”. Añadía: “Sus actos demuestran un gran desorden encabezado por quien pretende presidir la Generalidad”.

    Otro político que tampoco lo entiende, y si lo entiende no lo comparte, es Duran i Lleida, máximo dirigente de Unió Democràtica, coligada a CDC. Según el Diari de Girona, poco antes de lanzar tan inefable operación, Duran mandó a Mas una carta muy formal para dejar constancia de su total oposición. Desde Unió apuntan que desconocen este extremo, y no les cuadra que Duran hubiera escrito a Mas que le compete a Convergència

    Al acercarse las lecciones regionales francesas del mes de marzo, Artur Mas y su sucursal en Perpiñán intentaron establecer contactos con todas las fuerzas políticas francesas para ver si podían colocar a alguno de sus pocos militantes en la lista que fuese.

    Como ya hizo en las últimas elecciones municipales, CDC ofrecía 30.000 euros al partido que aceptase un miembro de CDC en la lista electoral, así como la total puesta a disposición de la ciudad francesa.
    Gracias a la mediación de una antigua alcaldesa del país vecino  -que ya ha roto con el CDC- el ya citado gerente de Convergència (Germà Gordó) se entrevistó a finales de noviembre en París con Alain Marleix, secretario de Estado de Interior y de las Colectividades del Gobierno francés, así como hombre clave en la última ordenación electoral francesa.

    La entrevista dejó muy perplejo a Marleix. Ello no obstante, a principios de diciembre, se concertó una entrevista secreta en París, entre Artur Mas y el secretario general del partido gubernamental francés (la Unión para un Movimiento Popular, UMP), Xavier Bertrand. Éste pasa por ser el político con más poder de Francia, después del presidente Sarkozy y por delante del primer ministro François Fillon.

    Incomprensiblemente, Mas decidió acudir acompañado de Jordi Vera, persona perfectamente conocida de los servicios de información y policiales franceses. Bertrand sólo quiso recibir –siempre en secreto, pero en la sede central de UMP– a Artur Mas. Terminado el encuentro, durante el cual Vera esperó en otra planta, Mas insistió para que Bertrand saludara un instante a Vera.

    Una alta fuente oficial francesa informó a este diario que el apretón de manos entre Bertrand y Vera fue “instantáneo, gélido y suficiente para capturar el carácter desagradable de Vera. La impresión que causó a Bertrand coincide con su historial, que conocemos bien”. La fuente recordó que en los últimos meses Vera se ha caracterizado por insultar constantemente al senador gubernamental, y hasta hace poco alcalde de Perpiñán, Jean-Paul Alduy, que es amigo de Bertrand.

    Días después hubo una conversación telefónica entre Mas y Bertrand. El primero insistió en la inclusión de Vera en la lista electoral de UMP que, por otro lado, jamás hubiese sido aceptada por la dirección local del partido. Bertrand afirmó que una persona con el historial de Vera era literalmente inaceptable para la centroderecha.

    Por ello, ahora Vera y tres desconocidos militantes de CDC figuran en la lista electoral del partido socialista francés. En las últimas municipales, la CDC de Vera ya había formado una coalición idéntica en la que también figuraba el minúsculo Partido Comunista francés. Si se habla de Cataluña del norte y del sur, también hay que considerar a dos tipos de CDC, o de una CDC que miente en un lugar u otro.

    Batiburrillo socialista
    El caos francés de CDC coincide con el propio de una región – la del Languedoc-Rosellón, con capital Montpellier y donde se halla Perpiñán – que acredita la fragmentación de los socialistas franceses en multitud de clanes rivales, de base personal y de clientes.

     El jefe de clan socialista y hoy presidente de aquella región es George Frêche, acusado de racismo y de antisemitismo. Fue suspendido en el Partido Socialista ya en el 2007. Anteriormente había sido un dirigente maoista. Frêche llegó llamar genéricamente imbéciles (cons, en francés) a los catalanes, a la vez que afirmó que “le hacían defecar”. Por ello, en el departamento (nuestras provincias) del que es capital Perpiñán, hay dos candidaturas socialistas. Una a favor de Frêche, apoyada por todas las federaciones regionales socialistas y otra encabezada por la dirección central socialista.

    Pero esto es puro teatro. Las dos candidaturas no se combaten, ni tan sólo se critican, y están bien controladas por gran jefe del clan socialista de Perpiñán, Christian Bourquin, a las órdenes de Frêche. Vera nunca ha protestado por la injuriosa escatofilia, propia de un graffiti en una pared de váter, de Frêche. En todo caso, la grotesca operación está asumida y financiada por Mas. Ello es suficiente para cuestionar su capacidad de poder, eventualmente, presidir la Generalitat.
     A la vez, permite dudar de que CDC tenga algún pensamiento moderno y coherente.

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