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    Jorge Dezcallar mantiene con el monarca una relación más que cordial.

    Un hombre de confianza de Dezcallar y del PSOE, portavoz de la Casa del Rey

    16 DIC 2009 | Maite Alfageme.

    Ramón María Iribarren trabajó en La Moncloa a las órdenes de Rosa Conde. Su nombramiento apunta al desembarco del ex director del CNI en La Zarzuela.

  • Madrid. Ramón María Iribarren Udobro, de 62 años de edad, será a partir del próximo mes de enero nuevo portavoz de la Casa del Rey. Ni militar, ni diplomático –como sus antecesores en el cargo–, este funcionario de la Escala Técnica de Gestión de Organismos Autónomos, titulado en Periodismo y licenciado en Ciencias Políticas, ha desarrollado su carrera en la Administración del Estado a la sombra del poder socialista y está considerado un hombre de la máxima confianza de Jorge Dezcallar, actual embajador de España en Estados Unidos y ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

    La noticia del nombramiento de Iribarren como inminente responsable del Departamento de Relaciones con los Medios de Comunicación de la Jefatura del Estado apuntala los rumores en torno a un más que probable desembarco de Dezcallar en el Palacio de La Zarzuela, en sustitución de Alberto Aza. Una especulación que viene circulando con insistencia en círculos políticos desde hace semanas.

    Después de trabar cierta amistad cuando uno y otro ocupaban cargos de segundo nivel en los primeros gobiernos de Felipe González, Dezcallar e Iribarren coincidieron en la Embajada de España en Marruecos, el primero como embajador y el segundo en el puesto de consejero de Información y Prensa.

    Tras ser nombrado director del CNI en mayo de 2002, Jorge Dezcallar encomendó a su amigo Iribarren la asesoría para las relaciones con los medios de comunicación de su gabinete. La mañana de los atentados del 11-M sorprendió a ambos al frente de los servicios de Inteligencia españoles. Considerado un hombre extrovertido, campechano y hablador, muy hablador, Ramón Iribarren sustituye en el cargo al diplomático Juan González Cebrián, cuya salida de la Casa del Rey “contiene más sombras que claros” en opinión de fuentes cercanas a la Corona. Otro aspecto todavía sin aclarar del relevo en la Dirección de Comunicación de la Casa del Rey es el hecho de que el monarca prescinda también de Jordi Gutiérrez, actual número dos del departamento.

    Gutiérrez, que pasará a ocupar la Dirección de Comunicación de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) era, en opinión de círculos próximos a la Corona, el hombre llamado a tutelar informativamente la transición entre el Rey don Juan Carlos y el Príncipe Felipe al frente de la Jefatura del Estado. Una delicada responsabilidad que, previsiblemente, recaerá en el futuro sobre los hombros de Ramón Iribarren.

    En 1990, Iribarren recaló en La Moncloa de la mano de la entonces portavoz del Gobierno de Felipe González, Rosa Conde, a cuyas órdenes ocupó durante tres años la Dirección General de Relaciones Informativas del Ministerio del Portavoz pese a no contar con experiencia en el ámbito de la comunicación. “Era la época en que el organigrama de aquél ministerio, tradicionalmente politizado, estaba lleno de gente con carné”, comentan a LA GACETA fuentes conocedoras de la trayectoria de Iribarren. Por aquellos días, Jorge Dezcallar ya era un “viejo conocido” de la administración socialista: desde 1982 trabajó a la sombra del presidente González, primero como asesor del Gabinete de la Presidencia del Gobierno; luego en el departamento de Internacional del mismo gabinete y más tarde como director general de Política Exterior para África y Oriente Medio.

    Vínculos

    Sin embargo, la relación entre ambos no se afianzó hasta que coincidieron en la delegación diplomática de España en Rabat. Un vínculo que se estrechó tras el paso de uno y otro por el CNI y los terribles atentados terroristas del 11 de marzo.

    Tras las elecciones generales de 2004, tanto Dezcallar como Iribarren abandonaron los servicios de inteligencia. El primero, rumbo a la embajada de España ante la Santa Sede. El segundo pasó a ocupar la dirección adjunta a la Presidencia del Instituto de Crédito Oficial (ICO), entonces capitaneado por Aurelio Martínez, otro ex alto cargo de la Administración felipista.

    Desde septiembre de 2009, y tras el nombramiento de Aurelio Martínez como presidente de Navantia, el inminente portavoz de la Casa del Rey, casado y padre de tres hijas, era director de Coordinación y Relaciones Institucionales de esta empresa española del sector de la construcción naval militar.

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