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Los acusados niegan, durante la primera jornada de la vista oral, formar parte de la banda terrorista. Los responsables del periódico acusan de torturas a la Guardia Civil.
Los responsables del periódico vasco Egunkaria negaron ayer de manera “rotunda” pertenecer a ETA y mantener ningún tipo de vinculación con la banda terrorista.
Así lo alegaron durante sus declaraciones en el juicio que comenzó en la Audiencia Nacional contra cinco de los responsables del diario, clausurado en 2003 por el juez Juan del Olmo, al considerarlo el altavoz de ETA.
A preguntas de sus abogados, sostuvieron que ni la organización terrorista ni la formación ilegalizada KAS participaron en la designación de sus cargos ni intervinieron de ninguna manera en la actuación o decisiones del periódico.
El que fuera director del diario cuando fue clausurado, Marcelo Otamendi, señaló que nunca tuvo la sensación de trabajar bajo las órdenes de ETA. “No lo hubiera aceptado nunca y es lo que transmití en su día al juez instructor”.
Según su alegato, desde que entró a trabajar en Egunkaria, siempre trabajó con “total libertad” y jamás tuvo la “sensación” de estar bajo las órdenes de la organización terrorista. “El periódico no tuvo nada que ver con el entorno de ETA”, puntualizó.
En el caso de haberse enterado que el diario tenía alguna relación con la banda etarra, “nunca, jamás” habría aceptado la dirección del periódico. Así, argulló que después de trabajar con otros dos de los acusados, Iñaki Uría y Javier Oleaga, puede confirmar que “su perfil no corresponde con este tipo de gente”. “No son de ETA”, espetó.
Otamendi también negó haber mantenido ningún tipo de relación con Javier Alegría, considerado el enlace entre ETA y los diario supuestamente proetarras Egin y Egunkaria. “No tuve ninguna relación con él y por tanto no pudo dirigirse a mí”, recalcó.
Todos los acusados siguieron la misma línea de defensa. Para empezar, se negaron a responder a las preguntas de las acusaciones populares, la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y Dignidad y Justicia. Por su parte, el fiscal del caso, Miguel Ángel Carballo, confirmó al comienzo de la sesión su decisión de no acusar a ninguno de los encausados, solicitó el archivo de la causa y, por tanto, no intervino en los interrogatorios.
Denuncias
A preguntas de sus letrados, manifestaron haber sido torturados en las dependencias de la Guardia Civil, donde fueron trasladados tras su detención. Uno de los acusados, Iñaki Uría –que fue subdirector, director y consejero delegado de Egunkaria– denunció que le tuvieron cinco días prácticamente desnudo, a pesar del frío que hacía, que le hicieron “la bolsa” –la asfixia con una bolsa de plástico– y le pusieron una pistola en la cabeza, dispararon e “hizo click”.
En su interrogatorio, Uría explicó que no sabe nada de los “dichosos papeles” intervenidos a ETA entre 1990 y 1993 y en los que, según las acusaciones, aparecen pruebas de la vinculación económica y financiera con la banda.
Otro de los procesados, Javier Oleaga, negó que en 1993 le propusieran ser director de este diario “para garantizar los postulados de ETA en el periódico”, como supuestamente sostenían los documentos incautados.
Tanto Juan María Torrealday como Uría explicaron que Egunkaria tenía una “economía pobre” y que se trataba de un periódico “pequeño y sin relevancia”. “Primamos ser grises antes que brillantes y no andar enfadados con el espectro político”, añadió Uría.
Apoyo en la calle
Antes de que comenzara la primera sesión del juicio, que preside el magistrado Javier Gómez Bermúdez, miembros del PNV y de ERC se manifestaron en las cercanías de la Audiencia Nacional para solidarizarse y mostrar su apoyo a los cinco acusados.
El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, indicó que no cabe “más que la absolución” porque el cierre del diario fue un “flaco favor a la cultura vasca”. En declaraciones a los periodistas, Erkoreka destacó que el diario fue víctima de un tratamiento “injusto desde el principio”.
En el acto también estuvieron presentes el portavoz de ERC, Joan Ridao, el diputado de este grupo, Joan Tardà, y algunos representantes de las juventudes de Esquerra Republicana.
Ridao calificó la causa de “auténtico atentado” contra la libertad de expresión y la cultura vasca, fruto de una “estrategia” del Estado que, de forma “delirante”, ha indicado que Egunkaria colaboraba con ETA.
A su juicio, esta tesis “no se sostiene” porque ni la Fiscalía ha presentado acusación, por lo que ha demandado una “sentencia absolutoria” que restituya la verdad y es, en su opinión, que el diario no colaboró con la banda armada.
Los acusados se enfrentan a penas de entre 12 y 14 años de cárcel por un delito de pertenencia en organización terrorista. Del Olmo ordenó su cierre al considerar que ETA participó de varias formas en el diario.
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