Momento en que Rubalcaba advierte a los diputados Pons y Floriano en el Congreso. / Chema Barroso

Rubalcaba avisa: "Veo lo que haces, oigo lo que hablas"

21:24 (18-11-2009) | 155

El ministro afirma después que se estaba refiriendo a la radio y a la televisión. Floriano (PP): “Un dirigente desquiciado no puede mandar en el Ministerio del Interior”. De la Vega identifica la postura del Partido Popular con la de los piratas somalíes. Rajoy quiere reprobar a tres ministros y exige la comparecencia de Rodríguez Zapatero.

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Madrid.- El Gobierno, a la deriva. El espectáculo que se vivió ayer en el Congreso de los Diputados —dentro y fuera del hemiciclo—, a cuenta de la sesión de control al Gobierno tras la liberación de los marineros secuestrados en el atunero Alakrana evidenció a un Ejecutivo “contra las cuerdas”, como reseñan varios diputados, en sus horas más bajas, que ni acertó ni midió su reacción a las duras críticas de la oposición en diversos frentes, como su gestión antes y durante el secuestro del atunero, la crisis económica, la cobertura legal de Sitel, o el chivatazo a ETA en plena negociación entre el Gobierno y la banda terrorista.

La versión del PP A continuación, el resumen de la versión que realizan desde el Partido Popular de su brutal encontronazo de ayer por la mañana en el Congreso de los Diputados con el ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba.

-Rubalcaba (R): “Quiero que dejéis de hablar de Sitel, que os calléis y no habléis más del tema”. -González Pons y Floriano (GP y F): “Nosotros sólo queremos que se regule por Ley Orgánica”.

-R: “No se va a regular por Ley Orgánica. Eso se hará cuando yo lo diga. Vosotros lo que queréis es tapar otro tema con esta polémica”.

-GP y F: “No hagas juicios de valor, queremos que Sitel tenga todas las garantías”. -R: “No, lo que estáis haciendo es seguir los mismos argumentos que los de Batasuna”.

-GP y F: “Deja de mezclarnos con Batasuna”.

-R: “Sí que estáis haciendo lo mismo que ellos, porque veo todo lo que hacéis y escucho todo lo que decís.

-F: “No nos amenaces”.

-R: “Yo no os estoy amenazando”.

-F: “Sí, eres ministro de Interior, con la Policía a tu cargo, y no puedes decirnos que nos ves y que nos escuchas. Eso es una amenaza”.

-R: “Eres un paranoico” (encarándose agresivamente, según los interlocutores populares). Los protagonistas, el vicesecretario general del PP, Esteban González Pons, y el diputado Carlos Floriano, no daban crédito al suceso. “Rubalcaba estaba fuera de sí. Ha venido a buscarnos y nos ha metido en la Salón de Pasos Perdidos” de la Cámara Baja, relataban a este diario minutos después del incidente. A partir de ahí, la monumental bronca que reproducen los populares, quienes añaden que el presidente socialista de la Cámara Baja, José Bono, “al ver lo que pasaba, ha tenido que cogerlo del brazo y llevárselo literalmente”.

En el PP resaltan que Rubalcaba actuó “completamente ensoberbecido y ostensiblemente nervioso, algo que ya habíamos detectado en el hemiciclo”. La dirección del Grupo Popular en el Congreso, atónita, decide inmediatamente hacer públicos los insultos y amenazas. González Pons ofrece una rueda de prensa narrando el suceso: “Cuando un ministro pierde los papeles y amenaza en privado a un diputado de la oposición no está en condiciones de seguir siendo ministro”, concluye el dirigente popular tras destacar que el ministro había espetado a Floriano que “veo y escucho todo lo que haces”.

La versión del PSOE El ministro del Interior, después del revuelo que se había montado en el Congreso, decide dar la cara y contar su versión de los hechos. Confirma que se ha producido una conversación “tensa”, pero desmiente que haya vertido amenaza o insulto alguno. Insiste en que los populares han urdido una estrategia para tratar de ganar en los pasillos del Congreso el debate que, en su opinión, habían perdido en el hemiciclo (“ha sido la reproducción literal de lo que han visto dentro”). Rubalcaba añadía que “están mintiendo en lo gordo y en lo menos gordo”. Rubalcaba añadía en la rueda de prensa que tan sólo les había dicho acudieran a los tribunales si creían que les espiaban con el más que polémico Sistema de Interceptación de telecomunicaciones (Sitel) o que se callaran. Que dejaran de acusarlo a él y a la Policía de perseguirles (algo “gravísimo (...) una vileza”). Punto. Y sobre la frase en cuestión (“veo todo lo que hacéis y escucho todo lo que decís”), alegaba que se refería a que ve y escucha lo que hacen “en las radios y en las teles”.

Según el ministro, que aprovechó la rueda de prensa para explicar de nuevo el funcionamiento de Sitel loando sus bondades, “sería una estupidez recriminar al PP por acusar al Gobierno de espiar a sus miembros y al mismo tiempo amenazar a un diputado del PP con escucharles. Se lo decía en el sentido de que veo la tele y escucho la radio”, insistía visiblemente enfadado. Asimismo, sentenciaba que “en este país nadie espía a nadie” desde el Estado. Los testigos Hubo testigos, citados por ambas partes. Por un lado, un periodista del Congreso y, por otro, José Bono (también percibió algo Gaspar Llamazares). El periodista en cuestión, que entraba y salía de la sala donde se producía la gresca, detectó desde el primer momento el “mal rollo” de la conversación, aunque sin darle más importancia. Posteriormente observó como “se juntaban más y comenzaban a gesticular y levantaban las voces, aunque tampoco es que fueran gritos”.

Entre lo que pudo captar de aquella discusión, dos frases: una de Rubalcaba, “no voy a aceptar que me acuses de una cosa que es un delito”; y otra de Floriano, “ni nosotros vamos a consentir que utilicéis (o utilices, la fuente no lo recuerda con exactitud) un tono de amenaza”. Por otro lado, el periodista cree que Bono se sorprendió al ver lo que pasaba y decidió coger al ministro del brazo y llevárselo. Una versión opuesta a la ofrecida tanto por Bono como por Rubalcaba. LA GACETA preguntó al presidente del Congreso en el pasillo de la Cámara Baja, antes de que el ministro del Interior diera su versión, sobre si había tenido que “sacar” a Rubalcaba de la sala dado el cariz de la discusión que se había encontrado.

“¡Qué va! ¡Si simplemente habíamos quedado para tomar un café!”, respondía Bono, quien, casualmente, antes de atender a este diario colgaba su teléfono despidiéndose de un tal “Alfredo”... El ministro Rubalcaba también apeló al café para desmentir que Bono hubiera tenido que rescatarlo. Según su versión, había quedado con Bono para tomar un café y el presidente del Congreso apareció diciéndole que estaba esperándole. En la carrera de San Jerónimo, caras largas de muchos miembros de la bancada socialista. El Pleno se les había ido de las manos. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, respondía a la portavoz popular acerca de su labor de “coordinación” en la crisis del Alakrana achacando al PP que “el PP se pone al lado de los piratas”.

Todo un giro de 180º tras los agradecimientos del día anterior del propio José Luis Rodríguez Zapatero a Mariano Rajoy por su comportamiento durante la crisis. Más tensión Mientras el PP anunciaba reprobaciones y la petición de comparecencia de Zapatero (vistas “con cariño” tanto por CiU como por el PNV), el Pleno continuaba con más situaciones tensas. Rubalcaba acusaba las preguntas sobre el chivatazo a ETA y la cobertura legal de Sitel de los diputados Ignacio Cosidó, Ignacio Gil Lázaro y Floriano.

Sobre el caso Faisán, después de que Cosidó le pidiera que no hiciera “un nuevo borrón” en el cerco a ETA con este caso, aludiendo a que el ministro “perteneció a un Gobierno que ha escrito las páginas más negras en la historia de la lucha contra el terrorismo” (los GAL), Rubalcaba contestaba situando al PP con el mismo discurso que los pistoleros: “Del GAL ahora sólo hablan ustedes y ETA”. Más. Sitel también hacía mella, y el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, acusaba su pregunta acerca de la imputación del secretario de Estado Diego López Garrido: “Estaba mareado y desorientado; intentando ser alcalde de Córdoba, superministro de Exteriores europeo y sin saber responder a la pregunta”, concluyen en el PP, donde también resumen que “hemos visto a un Gobierno al borde de un ataque de nervios, con Zapatero contestando con cajas destempladas a Duran i Lleida y sorprendiendo a toda la delegación de CiU por su arrogancia y chulería; y así nos lo han comentado”.



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