El Comité Federal que celebró el PSOE el pasado sábado marcó la ruptura del idilio del partido con José Luis Rodríguez Zapatero. Su optimismo antropológico, su carisma y su talante han dejado de ser argumentos de peso para los barones socialistas. La militancia desconfía de que las condiciones innatas del líder sean suficientes para remontar esta vez los más de seis puntos de ventaja en intención de voto que el Partido Popular le lleva al PSOE de cara a las elecciones generales de 2012. Y los sondeos de las autonómicas y municipales que se celebrarán un año antes arrojan datos igualmente preocupantes para los socialistas. La posibilidad de una derrota abultada en las urnas habría provocado ya que el sector felipista, que Zapatero ha intentado eliminar del partido en las sucesivas remodelaciones que ha efectuado desde que lidera el partido, haya comenzado a mover los hilos en la trastienda de la Ejecutiva Federal para deslizar el nombre de uno de los eternos candidatos a la dirección del PSOE, Javier Solana.
La vieja guardia del Partido Socialista cree que Solana sería la alternativa perfecta a un Zapatero en horas bajas. El madrileño ya formó parte de las quinielas para suceder a Felipe González en 1995, al igual que durante la crisis sucesoria abierta en la cúpula socialista entre 1996 y 2000, pero Solana rechazó en ambas situaciones el ofrecimiento que le hizo la dirección.
Desgaste
El ex secretario general de la OTAN y ex alto representante de la Unión Europea sería de nuevo ahora la apuesta de las federaciones más ortodoxas del PSOE. Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón y Andalucía verían con buenos ojos un cambio de rumbo si la formación sigue desangrándose en las encuestas. De una de las últimas se desprendía que más de un millón de ciudadanos que votaron a Zapatero en 2008 no revalidarían en estos momentos la confianza que le concedieron.
Se da la circunstancia de que Solana abandonó todos los cargos que desempeñaba en la Unión Europea el pasado mes de noviembre. Tras un breve paréntesis, el socialista saltó a la empresa privada para ocupar un puesto de alto directivo en la multinacional española de construcción y servicios Acciona.
Zapatero también movió ficha tras el regreso a España de Solana. El pasado diciembre, el presidente del Gobierno decidió incorporarlo a su equipo de asesores contratándolo para dirigir el proceso de elaboración de la estrategia de seguridad interior y exterior española, un objetivo anunciado por Zapatero al comienzo de su segunda legislatura.
El trabajo debe estar terminado antes del próximo 30 de noviembre, pero el ex portavoz del Gobierno con Felipe González no ha encontrado todos los medios ni todo el respaldo que necesita para elaborar un proyecto tan ambicioso. El encargo parece responder más bien a un intento de Zapatero por desactivar a uno de los pocos rivales que han escapado de sus purgas internas y aún pueden hacerle sombra.
Otra alternativa
Hay otros dos nombres que gozan del apoyo del sector felipista y que no supondrían una ruptura traumática con la actual dirección del PSOE. Se trata del ministro de Fomento y vicesecretario general del partido, José Blanco, y del ministro del Interior y miembro de la actual Ejecutiva, Alfredo Pérez Rubalcaba. La sintonía entre ambos es buena y suenan como alternativa a Zapatero si arrecia el descenso de los socialistas en las encuestas.
El cambio al frente del PSOE también interesa fuera del partido. Sectores empresariales y mediáticos de centroizquierda están dispuestos a embarcarse en una opción distinta a la de Zapatero. Un nuevo candidato no tendría problemas para encontrar respaldos.
Los contrarios a que el secretario general concurra por tercera vez a la presidencia del Gobierno tendrían el camino despejado si finalmente Zapatero decide no retirarse de la carrera. Fomenta las especulaciones el hecho de que, a día de hoy, el Ejecutivo no se haya pronunciado a este respecto de forma clara.
Sí han apostado por su continuidad la mayoría de los barones socialistas y todo su equipo de confianza, pero la perspectiva podrían cambiar en unos meses si, como apuntan las encuestas, el PSC sale del Govern en Cataluña y el PSOE retrocede preocupantemente en las elecciones municipales y autonómicas de 2011. En ese contexto, la visión de conjunto de los pesos pesados del partido será diferente. También la de Zapatero.
“La decisión del partido se adoptaría en un Comité Federal. Zapatero no tiene en estos momentos ninguna oposición, son reuniones monolíticas. Pero si las próximas citas electorales concluyen con malos resultados, hay sectores con representación en este órgano en condiciones de promover una candidatura alternativa”, explica un dirigente de la formación. Andalucía sería una de las federaciones clave en estos intento por presentar una alternativa solvente.
Otro socialista consultado sostiene en cambio que si Zapatero rechaza al final la reelección el designado para sustituirlo será un nombre joven, completamente inesperado.
En el Partido Popular de Castilla-La Mancha cuentan que el presidente del Congreso y ex presidente de la comunidad, José Bono, vuelve a intentar postularse para la carrera por la sucesión.
En cualquier caso, la pelota está en el tejado de Zapatero. Las posturas se clarificarán cuando el presidente del Gobierno anuncie finalmente si se presentará o no las elecciones generales de 2012. Hasta que tome una decisión, no quiere que el tema vea de nuevo la luz.
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