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    Todos los tentáculos de ETA trabajan para conseguir la vuelta a las urnas

    30 OCT 2010

    Los ‘militares’ se ponen en tregua y el ‘brazo político’ prepara la presencia en las elecciones, mientras se produce un debate artificial entre pragmáticos y duros, en cada parte del entramado terrorista. Batasuna ya cuenta con EA y busca ahora el apoyo de Aralar.

  • Alberto Lardiés.


    Pese a las repetidas detenciones de sus miembros y la desarticulación de algunas de sus partes, ETA todavía dispone de varios tentáculos con los que servir a sus intereses. Se trata de un complejo entramado de organizaciones que trabajan en diversos ámbitos (sindical, lucha de masas, medios de comunicación, Universidad) con un solo fin: defender las tesis y los objetivos de la organización terrorista. Hoy, en escenario de tregua, todos ellos aúnan esfuerzos en una misma causa: conseguir el regreso a las instituciones del tentáculo político. Es el objetivo principal, por encima del debate entre posibilistas y duros.

    El conglomerado de la banda asesina tiene una estructura jerárquica. Los dirigentes de ETA deciden no sólo sobre sus acciones, sino también sobre la estrategia de cada una de sus partes. Para articular esas decisiones y hacerlas llegar al resto, los etarras cuentan con EKIN, remedo del antiguo KAS. Lideran EKIN los militantes que están más cerca del núcleo duro de la banda.

    Históricamente, el tentáculo político de ETA ha sido el más importante, siempre a la sombra de los pistoleros, claro. Primero fue Herri Batasuna, que ha ido adoptando varios nombres: Euskal Herritarrok, Acción Nacionalista Vasca, D3M, etcétera. Ahora es conocido como Batasuna o izquierda abertzale. Ahí se encuadran los cómplices de la banda criminal que jamás han condenado las atrocidades de sus jefes militares y que defienden sus tesis desde las instituciones. En 2002, con la aprobación de la Ley de Partidos merced al Pacto Antiterrorista entre el PP y el PSOE, se inició la política de ilegalizaciones de este tentáculo político. Cada vez que los tribunales han ilegalizado o anulado las diferentes máscaras electorales, ETA ha respondido creando otra. Ahora mismo, cuando se atisban en un horizonte cercano las elecciones municipales y forales y en pleno alto el fuego, los etarras planean volver a las urnas. En esta ocasión, el sector del entramado terrorista que se ha dado en llamar posibilista tiene la prioridad de concurrir a los comicios.

    Para ello, los Arnaldo Otegi, Rafael Díez Usabiaga, Iñigo Iruin y compañía tienen varias estrategias. Lo primero que intentarán, según fuentes de la lucha antiterrorista, es crear una marca propia, un nuevo partido que “renuncie” o “rechace” la violencia en sus estatutos. Todo apunta a que harán referencia a las “vías políticas y democráticas” de las que los batasunos hablan en su documento Zutik Euskal Herria (Euskal Herria en pie), alumbrado el pasado febrero tras meses de debate en asamblea de sus bases.

    Con o sin marca propia, el brazo político de ETA cuenta ya con un aliado de lujo que le posibilitará unas siglas y listas no contaminadas: Eusko Alkartasuna (EA), que precisamente pone como condición a su apoyo el rechazo claro a la violencia etarra. La alianza electoral Batasuna-EA es un hecho, sean o no sinceros los Otegi y compañía. Y la aspiración de máximos es que Aralar, un partido que se escindió de Batasuna y cuyo líder es Patxi Zabaleta, también se sume. Esta coalición a tres bandas conformaría el mentado polo soberanista y se llamaría Euskal Herria Bai.

    El citado Usabiaga, en libertad bajo fianza por obra y gracia de Baltasar Garzón, ha sido durante años el secretario general del sindicato proetarra LAB, uno de los tentáculos cuya ligazón con los terroristas es más borrosa. Este sindicato está adscrito a la izquierda abertzale y sigue todos sus movimientos. Pero nunca se ha podido demostrar que trabaje a las órdenes de ETA. Ahora, desde LAB se apoya, por supuesto, la creación de ese frente separatista.

    El entramado terrorista cuenta con el apoyo incondicional de un aparato mediático que se ubica en el Parque Martín Ugalde de Andoain (Guipúzcoa). Allí se encuentra la sede del diario Gara, sustituto de Egin, intervenido judicialmente en 1998. También contribuyen a la causa páginas webs como Askatu.org, Apurtu.org, Etengabe.blospot.com o Etxerat.info.

    Algunas de las entrañas de ETA son legales. La mayoría tienen que ver con el frente de makos, es decir, las cárceles españolas y francesas que acogen a más de 700 miembros de la banda y su entorno. Las organizaciones Movimiento Pro Amnistía, Exterat y Senideak se ocupan de los familiares de los reclusos. Facilitan los viajes de los allegados a las prisiones, se manifiestan para exigir el final de la política de dispersión, organizan protestas de todo tipo, recaudan fondos para los reos, etcétera... El fin último es ayudar al Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera), el indispensable tentáculo que aglutina a todos los encarcelados.

    Uno de los brazos que se resiste a las ilegalizaciones es el frente de jóvenes, donde se encuadran los aprendices de etarras que, entre otras cosas, de vez en cuando siembran el terror a base de kale borroka. Primero fue Jarrai, después Haika, luego Segi y ahora Gazte Indepentistak, que además se desdobla en múltiples satélites.

    Las Fuerzas de Seguridad tienen problemas para combatir a los brigadistas de Askapena, la organización que sustituyó a Xaki en el frente internacional. Facilitar la huida de etarras o tratar de “internacionalizar el conflicto” son sus funciones. Sus cabecillas fueron arrestados hace un mes, pero aún cuentan con decenas de efectivos.

    El Gobierno, por boca del ministro del Interior y sus medios afines, repite a los cuatro vientos que ahora mismo ETA y Batasuna son cosas distintas, debido al debate interno del entramado. Las fuentes consultadas por LA GACETA aseguran que este debate se da en cada uno de los tentáculos enumerados. Hay pragmáticos y duros en cada uno de ellos. De forma general, puede decirse que los dirigentes de Batasuna, buena parte del colectivo de presos y la terminal mediática Gara están con las tesis posibilista.

    Mientras EKIN, los jóvenes de Segi y los mandamases de ETA están en la línea más dura. Las fuentes consultadas apuntan que la tregua es la oportunidad que ETA ha dado a Batasuna para que logre la vuelta a las urnas. Si no lo consigue, volverá el terror.

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