El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compareció ayer tras el último Consejo de Ministros del curso para hacer balance del primer semestre de 2010, un periodo que calificó de “difícil”, tanto como para situarle en el peor momento de su ya extensa carrera política.
La situación económica y, en concreto, la reforma del mercado de trabajo aprobada el jueves en el Congreso con los únicos votos del PSOE, centraron la mayor parte de su intervención. Pero Zapatero tuvo que referirse también a otras cuestiones de actualidad, entre ellas su política antiterrorista, que ha vuelto al primer plano del debate político tras la decisión del Ministerio del Interior de realizar nuevos acercamientos de miembros de ETA a prisiones del País Vasco.
El Partido Popular volvió a unirse precisamente ayer a las quejas de las asociaciones de víctimas y de sindicatos policiales por el trato de favor que están recibiendo los reclusos de la banda terrorista.
El presidente del Gobierno no mencionó expresamente los acercamientos pero defendió todas las medidas que está adoptando el Ministerio del Interior y aseguró que la política penitenciaria del departamento de Alfredo Pérez Rubalcaba “es la misma de los últimos 30 años”, algo que el PP y las asociaciones de víctimas niegan rotundamente. “Toda la política antiterrorista de acosar y atacar a ETA tiene un balance satisfactorio. Todo lo que hace el Gobierno está destinado a acabar con ETA, dentro de la más absoluta legalidad y, además, con una gran eficacia del ministro del Interior”, declaró Zapatero, antes de asegurar que el departamento de Rubalcaba mantiene al tanto a los populares de los movimientos de reclusos.
El jefe del Ejecutivo se mostró convencido de que la negociación de su Gobierno con la banda terrorista en 2006, a pesar del fracaso en que terminó, “fue un instrumento que aceleró las condiciones para el final de la violencia, debilitando de una manera clara los apoyos a ETA y ampliando por tanto las voces y las voluntades por la erradicación de la violencia”.
“Existe en el conjunto de España”, continuó, “la percepción de que en esta etapa final, en los últimos años, estamos ganando definitivamente la batalla frente a la violencia y frente al terrorismo”.
El presidente del Gobierno aprovechó para acusar al principal partido de la oposición de buscar únicamente un rédito electoral con sus ataques a la política penitenciaria de los socialistas. Zapatero censuró que el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, pida explicaciones sobre los acercamientos promovidos por Interior. “No se puede hacer polémica política de la lucha antiterrorista. Además, con el balance de eficacia que tiene el Gobierno en la lucha contra ETA. Me resulta absolutamente inaceptable”, declaró.
Cerró el apartado de la lucha antiterrorista afirmando que el único destino que tiene la banda terrorista “es abandonar las armas, y que no espere nada a cambio”; y advirtió al entorno político proetarra de que no podrá presentarse a las elecciones municipales “si no se separan y rechazan la violencia”.
El jefe del Ejecutivo fue preguntado también por la situación de soledad en la que ha acabado sumido el Partido Socialista en las votaciones del Congreso. La última, el pasado jueves, en la tramitación de la reforma del mercado laboral. Zapatero defendió los esfuerzos del PSOE por llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas y reivindicó la unidad y cohesión que está demostrando su partido. “El PSOE ha sido una roca”, proclamó.
Respecto a la posibilidad de llegar a acuerdos estables, especialmente con el PNV, el partido que asoma con más fuerza en el futuro inmediato del PSOE, Zapatero volvió a tender la mano a los nacionalistas vascos, como ya hizo de forma muy explícita durante el Debate sobre el Estado de la Nación. No obstante, vaticinó que su formación tendrá que seguir conformándose con lograr acuerdos “día a día” con el PNV y con formaciones como CiU, que con sus reiteradas abstenciones están facilitando la actividad legislativa del Ejecutivo socialista.
No aclaró qué hará en el caso de que no logre tramitar los Presupuestos Generales del Estado de 2011. Por si acaso, evitó rechazar la posibilidad de prorrogar los de 2010, pese a la desconfianza y los efectos negativos que esta medida tendría en los mercados.
En este sentido, afirmó que éste es “un tiempo para las reformas” y para “cumplir” con la “responsabilidad” de Gobierno, y negó que esté pensando en una convocatoria anticipada de las elecciones.
A pesar de la insistencia de las preguntas, el jefe del Ejecutivo no dio ninguna pista de su futuro político. Zapatero prefirió seguir alimentando la incógnita sobre si finalmente se presentará o no a la reelección en las próximas elecciones generales. “No se lo voy a decir. Así de claro”, respondió el líder del Partido Socialista, con una amplia sonrisa en la boca, demostrando que su candidatura en 2012 se ha convertido en un juego con el que se siente cómodo.
En cuanto a la posible remodelación del Gobierno, considerada en privado por los dirigentes del PSOE tan necesaria como inminente, el jefe del Ejecutivo serpenteó ayer las preguntas de los periodistas y se limitó a respaldar a su equipo, negando que tenga “pendiente” ningún cambio en su gabinete.
Zapatero fue más preciso sobre la situación de la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, criticada abiertamente incluso desde el PSOE por errores de bulto como la prohibición por sorpresa del endeudamiento de las Administraciones locales. El presidente reafirmó su confianza en Salgado y dijo que la ministra ha trabajado duro “en unos momentos tan difíciles” como los de los últimos meses.
A Zapatero no le hicieron gracia las preguntas sobre el conflicto desatado esta semana entre las direcciones del PSOE y del PSM por la candidatura socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Ferraz ha comunicado al secretario general del PSM, Tomás Gómez, que no lo considera un buen contrincante de Esperanza Aguirre, pero éste ha rechazado presentar su dimisión.
Ayer, con el argumento de que Moncloa no era el lugar apropiado para tratar esta cuestión, el secretario general del PSOE evitó intermediar en un conflicto en el que se mantiene inédito. Zapatero sólo concedió, al término de su comparecencia, que “en todo caso, democracia”.
La afirmación es contradictoria porque supone un espaldarazo a las tesis de Gómez, no a las de Ferraz. El líder del PSM se aferra precisamente a las mayorías que ha logrado en reiteradas votaciones internas, y pone su futuro en manos de lo que digan los militantes en unas primarias, algo que la Ejecutiva Federal quiere evitar.
El Gobierno celebrará el siguiente Consejo de Ministros el 20 de agosto. Zapatero abrirá su agenda el lunes en León, donde aprovechará para pasar unos días con su familia y descansar. A la vuelta del verano le espera una huelga general.
TEMAS RELACIONADOS: PolíticaAcercamiento de presoscrisis de Gobiernom ETAInteriorTerrorismoZapatero
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.
Si ya lo estás, debes iniciar sesión.
Si aún no lo estás, regístrate aquí.
Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.
Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.