Madrid.- José Luis Alemán ha hecho una película de 13 millones de euros sin ninguna subvención. Esto sería ya algo impresionante independientemente del tipo de filme que hubiera realizado. Pero cuando el proyecto en que se ha embarcado da por resultado una superproducción de terror clásico, llena de misterio, elegancia y solvencia, se despeja toda duda: otro cine español es posible.
-¿Cómo lo ha hecho?
-No ha sido fácil. Después de cinco años haciendo cortometrajes y documentales me planteé la posibilidad de saltar al largo. Para ello hacía falta, primero, un guión, y yo lo tenía; después, una productora, y creamos en 2007 La Cruzada Entertainment. Y luego, financiación privada, para lo que hicimos una primera aportación, junto a un grupo de riesgo, de 25 millones de euros.
-¿Se plantearon pedir alguna subvención?
-No. No quería depender de ayudas económicas del Estado. Queríamos ser totalmente libres y lo hemos logrado.
-¿Cómo es ‘La herencia de Valdemar’?
-Es una película de terror clásico, diferente a lo que se hace hoy en día. Podría haberse estrenado en los años 60. No hay sangre, no hay sexo, no hay insultos... No hemos querido asustar, sino contar una historia de terror. Y al mismo tiempo es una historia romántica del siglo XIX.
-Cuentan además con el apoyo de Universal, que se encargará de la distribución.
-Universal ha hecho una apuesta grande por nosotros. La herencia de Valdemar, además, aportará a sus arquetipos de monstruos clásicos, como Frankenstein o Drácula, nuestro propio monstruo.
-¿También hay un monstruo? Cuénteme de qué trata...
-Bueno, hemos hecho dos películas. Y esto es muy interesante porque las dos siguen la misma historia pero desde géneros totalmente distintos. La primera, que estrenamos en enero, cuenta la historia de Luisa Llorente, una experta en valoraciones de mansiones antiguas, que desaparece en la mansión de Valdemar.
-¿Y la segunda película?
-La segunda, que está aún sin terminar, se convierte en un género de acción, más de intriga y de suspense. Creo que en ese sentido hemos hecho algo único.
-¿Cómo han proyectado dos películas al mismo tiempo? ¿A nivel de producción no ha sido una locura?
-Es más fácil, y además es una fórmula muy eficaz de abaratar costes. Se le ocurrió a Iñigo Marco, nuestro productor ejecutivo. En un mismo decorado rodábamos en una mañana una secuencia de la primera parte y por la tarde una escena de la segunda parte... Pero con esto hemos conseguido hacer la primera saga de cine fantástico español que sea una superproducción de esta magnitud.
-Además cuenta con un elenco actoral muy bueno y amplio…
-Sí, es una película muy coral con casi veinte personajes que se mezclan en el tiempo. Además se mezclan con personajes históricos como el escritor Bram Stoker, (autor de Drácula), la asesina Lizzie Borden o el mismísimo escritor H. P. Lovecraft, en quien nos hemos inspirado para crear esta historia.
-¿Cómo fue la relación del equipo?
-Estupenda. Más que equipo pasamos a convertirnos en una hermandad.
-Hablemos ahora de las subvenciones. ¿Ni siquiera las pidieron?
-Nosotros nos salimos de ese círculo porque nos parecía imposible acceder a nada. Hemos querido tirar solos del carro. Además, el sistema de adjudicación de subvenciones es totalmente subjetivo, no hay anagrama de subasta, nada que equipare a todos los proyectos. Se da a unos sí y a unos no. Lo que más me he encontrado es una industria desestabilizada y descabalada.
-¿Por qué denomina lo que usted ha hecho como cine independiente?
-Porque no tiene financiación pública de ningún tipo. Tampoco cuenta con el apoyo, económico ni de otro tipo, de ninguna gran televisión. Creo que lo que tenemos en común todos los que hacemos cine independiente es el profundo amor que tenemos por nuestro proyecto. Es minoritario por cuestiones económicas casi siempre. En España casi todo el cine independiente es cortometraje.
-Pero, por mucho amor que haya, ¿la falta de presupuesto afecta a la producción?
-Sí, claro, pero es que muchos recortan gastos no pagando. Y yo lo que tenía claro desde el primer momento es que quería que todos colaboraran. No he querido meritorios. Lo de tener a profesionales trabajando y no pagarles no lo haré nunca. El cine tiene una ola de izquierdismo que le rodea, y sin embargo tener meritorios es tener esclavos. Es un principio que me parece vergonzoso.
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