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Amaya Arzuaga, diseñadora
Mañana, Día de la Mujer Trabajadora, acaba la Pasarela Atmosphere en París, donde un año más está presente Amaya Arzuaga, una habitual en las ferias tanto nacionales como internacionales desde que creara su propia empresa en 1994.
-¿Cree necesario que siga existiendo el Día de la Mujer Trabajadora?
-La igualdad laboral entre hombres y mujeres aún no se ha conseguido, pero, en general, no soy muy partidaria del “día de lo que sea”.
-Podría ser la típica hija de papá y mamá. Sin embargo, su trayectoria es espectacular. ¿Ha tenido que luchar mucho para reivindicarse?
-A mi hermano y a mí nos educaron en el trabajo. Nos inculcaron que tener medios es una ayuda, pero que hay que hacer las cosas por uno mismo. He estado mucho fuera, nadie sabía quién era, sólo les importaba que el trabajo fuera bueno, no quién lo hubiera hecho. Siempre habrá gente que te critique, hagas lo que hagas. Así que lo mejor es hacer lo que te gusta porque tienes interés y hasta un poco de talento. El trabajo debe hablar por sí mismo.
-¿El hecho de que su hermano se volcara en el negocio del vino, como su padre, y usted en el de la moda, como su madre, dos mundos que conocían bien, les hizo más exigentes?
-Mis padres siempre han sido muy exigentes, ahora ya no porque hemos crecido y nos hemos trazado un camino. Siempre nos inculcaron que nada en esta vida es gratis. Les estoy muy agradecida.
-¿A sus padres les sorprendió que volviera a vivir en Lerma, en Burgos?
-Sí. Allí tengo paz, tranquilidad. Veo las estrellas por la noche, no cojo el coche de lunes a viernes y, si necesito algo, gracias a Internet lo tengo en casa en dos días. Tengo una rutina muy útil para que fluyan las ideas.
-El contraste con sus estancias en Madrid tiene que ser importante.
-También paso mucho tiempo en Madrid y ¡me interrumpen mucho!
-En la Gala de los Goya, la ministra de Cultura eligió un modelo suyo. ¿El sector del cine se siente comprometido con la moda española?
-Que nos apoye la ministra está muy bien. Cada uno debe vestir como más cómodo se sienta, pero un sector como el del cine debería ser coherente y ya que los actores piden apoyo de todos los españoles para que vayamos a ver sus películas, ellos deben hacer lo propio y apoyar el diseño y todo lo español.
-En los Goya pusieron a su disposición ropa, zapatos... ¿Son conscientes de que no pueden acudir a los premios como quien va a hacer la compra?
-Se va notando. La última edición ha sido la mejor. Sólo falta que el sponsor cambie el color de la moqueta porque el verde no es nada glamouroso.
-En ARCO estuvo presente en el ‘stand’ de “Ellas crean ARCO”. ¿Los diseños adquieren la categoría de obra de arte?
-Los diseñadores no somos artistas, pero cualquier relación con el arte es positiva, de hecho es una de mis grandes fuentes de inspiración. Además, en este tipo de exposiciones no tengo la presión de la pasarela, es como un hobby.
-Es miembro de la Asociación Creadores de Moda de España, junto a Modesto Lomba, Jesús del Pozo, Elio Berhanyer, Antonio Pernas, Ángel Schlesser y Roberto Verino. ¿Qué tienen en común?
-Nada. Y, por ello, en muchas ocasiones nuestros intereses tampoco son iguales.
-¿Es de las que reivindica el ‘made in Spain’ para la moda?
-Lo primero que debemos preguntarnos es si realmente la moda española es tan importante.
-¿Cuál es la respuesta?
-Relativamente. Hay gente con mucho talento a la que hay que apoyar, pero siempre mirando resultados. Si se arriesgan a ir a París o Nueva York, si quieren vender fuera, me parece muy bien. Pero de nada sirve hacer un desfile muy bonito si no se vende. Hay que promover la moda española, pero no porque sí, sino porque hay una producción detrás, si no, no tiene sentido.
-Son pocos los diseñadores españoles que traspasan fronteras.
-Es un mercado muy competitivo; hay muchos diseñadores y muy buenos. Hay pocas tiendas multimarca y éstas compran a los consagrados. Además, está el producto nacional ¡y el euro! Para EE UU y Japón somos muy caros. Es más difícil salir de la crisis porque no somos competitivos. Hay que tener mucho talento y hacer una colección que guste mucho para vender fuera.
-Y luego están dos fenómenos ‘made in Spain’, como son Zara y Mango.
-Eso es indiscutible, pero no hacen moda. Son admirables como negocio. ¡Amancio Ortega [dueño de Inditex] es la décima fortuna del mundo! pero nos han hecho un flaco favor. Su irrupción en el mercado ha sido nefasta.
-¿Porque han acostumbrado al ciudadano a vestir más barato?
-Sí. Pero eso es democrático y me parece bien, lo que pasa es que también va a Zara quien tiene poder adquisitivo. Marcan la diferencia con un bolso o una chaqueta y eso sí que repercute. Me hace gracia cuando hablan de que Zara copia. ¡Si no lo necesita! Tiene tanto poder en sí mismo que haga lo que haga ya es tendencia.
-¿Marca tendencia?
-Tiene más de 2.000 tiendas en todo el mundo. Eso le da más poder que salir en todas las portadas de todas las revistas. Me encanta que ese imperio, ya que existe, sea español, pero sí lo notamos. También es verdad que se distingue cuando una chaqueta está hecha en Zara. Si no, sería tremendo.
-No sólo es diseñadora, sino también empresaria. Sus modelos se venden en todo el mundo. ¿Comparte las declaraciones de Adolfo Domínguez?
-Tengo 58 trabajadores. Suscribo parte de lo que dice pero no todo: creo que el mercado laboral debe ser más flexible. A veces, te plantearías contratar más gente, pero no te atreves, no sólo porque es muy caro el despido, sino porque no hay nada más duro, sobre todo porque la mayor parte de las veces no se cumplen las expectativas. Tengo el mismo equipo desde hace ocho años porque me gusta trabajar con gente donde todos nos sentimos cómodos. Pero que quede claro que no suscribo la política del Gobierno.
-¿En qué se equivoca?
-Cuando las situaciones son malas hay que tomar decisiones drásticas aunque sean impopulares. Por ejemplo, en estos momentos de crisis he tenido que echarle más imaginación a la nueva colección porque hay que ahorrar y apretarse el cinturón. Estamos utilizando materiales en estado puro para suplir que no puedes hacer toda la colección de cachemire, hay que ser creativos.
-Viaja constantemente (Londres, París, EE UU, Japón...), ¿qué imagen tienen de España más allá de nuestras fronteras?
-Para el Financial Times, un día bien y otro mal. La imagen del Gobierno es regular, pero España tiene buena prensa aunque una influya en otra.
-¿Por qué no está bien visto Zapatero?
-Porque no ha hecho los deberes cuando el resto de los países ya han hecho ajustes.
-Ustedes venden en el momento lo que las tiendas ofrecerán en seis meses. Cuando Zapatero negó la crisis...
-Ya era galopante. Si las elecciones fueron en marzo, en septiembre del año anterior ya la sufríamos. La moda es un producto de lujo con un valor añadido y es de lo primero que se recorta.
-¿Y ahora? Denos una alegría.
-Fuera sí. En España está un pelín mejor, pero lo que está muy mal es el consumo en las tiendas. Estamos vendiendo un 10% más, pero hasta que no se cierre la temporada no se sabe. De momento, no bajamos y eso ya es mucho.
-Y así las cosas, el Gobierno ha decidido subir el IVA.
-No creo que esta medida ayude a incentivar el consumo. No son buenas noticias para la moda.
-¿Quién es la ministra que mejor viste y la peor?
-Con nota, Elena Salgado, y le doy un aprobado a Ángeles González-Sinde. Suspenden varias: Leire Pajín y María Teresa Fernández de la Vega. No entiendo por qué la vicepresidenta es tan rebuscada y usa esos colores.
-¿Y qué tal viste el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero?
-No entiendo por qué no le encajan nunca los trajes.La verdad es que no hay ningún político excesivamente elegante. Quien viste muy bien, y me matarán por decirlo, es Aznar.
-¿Las Infantas y la Reina deberían vestir moda española para dar ejemplo?
-Respeto que no lo hagan. La Reina cuando va de Valentino va divina y viste también diseñadores españoles. Letizia tiene a Varela y me alegro mucho por él, aunque lo mejor sería que rotara. Pero no tiene lógica que lleven algo que no les guste. Si mi estilo no les va, ¿por qué lo van a llevar?
-Su nombre figura en esa exposición itinerante ‘20 trajes para Europa’ que la Presidencia española de la UE ha puesto en marcha hasta el próximo 4 de abril, donde se hermanan textos literarios con moda.
-Me tocó un texto muy bonito de María Zambrano. He intentado que el vestido tuviera relación con él. Sé que la exposición está ahora en Budapest [Hungría] y lo que he visto en catálogo me gusta.
-Donde va le acompaña un buen Ribera de Duero. Y ahora, de la bodega Arzuaga ha salido su propia marca, Amaya Arzuaga.
-Lo mejor es que en cualquier lugar, como todos los diseñadores saben, vienen a tomarse una copita. Mi vino es tan artesanal como mi ropa. Me gusta mucho todo lo que rodea a la vendimia, al campo.
-¿Y se sabe apreciar un buen Ribera?
-No siempre. En cierta ocasión, unos clientes belgas se sirvieron una copa y, con estupor, veo que le echan un chorro de agua. Salí en estampida porque me pareció un pecado tan grande como el calimocho. Mi gente me frenó: “No protestes que están comprando”.
-Otra de sus grandes pasiones es la gastronomía.
-Sí, me encanta comer bien, el buen vino y la buena ropa, pero no me interesan nada ni las joyas, ni los coches, ni tener grandes posesiones. Pero donde más dinero me gasto es en libros y en alguna pieza de arte.
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