
"El apoyo al Pontífice entre sus lectores ha pasado del 23% al 45%"
"Necesito año Cartagenero de 1936", Joaquín Navarro-Valls se licenció en Medicina en 1961 y en Periodismo siete años después. Fue portavoz de la Santa Sede de 1984 a 2006. Acaba de publicar una colección de comentarios de actualidad titulada Recuerdos y reflexiones (Plaza y Janés).
-¿Existe una campaña contra la Iglesia, por los casos de pederastia?
-No como tal, sino a nivel sectorial. Concretamente, en el caso del New York Times, sus jefes han perdido el equilibrio que tenían. Cuando empezaron esta campaña orientada contra el Papa y la Iglesia, ellos mismos hicieron un sondeo de opinión y entre sus lectores era favorable al Papa un modesto 23%. Después de la campaña, lo era el 45%. Algunas afirmaciones eran completamente gratuitas, desprovistas de fundamento.
-¿Cómo lo ha llevado Benedicto XVI?
-Su gallardía, valentía y claridad están a la vista de todo el mundo. Desafío a cualquiera a que me diga una sola institución civil, política, académica o religiosa que se haya tomado la pedofilia tan en serio como la Iglesia católica. Como médico, sé que la pedofilia, en el 90% de los casos, se practica en la familia. Hay países miembros de las Naciones Unidas y respetados, que aceptan que un hombre pueda adoptar como mujer a una niña de 7 a 9 años. Eso es pedofilia, y de todo ello no se dice nada.
-¿A Juan Pablo II le costó creer lo que había pasado en Estados Unidos?
-Fue algo que salió poco a poco y se refería en su mayor parte a casos ocurridos 20 y 30 años antes. Llamó a todos los cardenales americanos para discutir en serio y ver no sólo cómo estar cerca de la víctima, sino colaborar, hacer más. Yo asistí a la reunión en Roma, porque Juan Pablo II me lo pidió.
-¿Este asunto dejará huella en la Iglesia?
-La Iglesia lo ha abordado con una radicalidad tremenda, insisto, y eso que en la Iglesia católica el tema, en relación a los datos absolutos del fenómeno, es absolutamente minoritario.
-¿Para cuándo unas memorias sobre Juan Pablo II?
-No he sabido encontrar el año y medio que necesito para escribir un libro de historia. Con eso no se puede hacer nostalgia o pietismo. Lo digo como un imperativo moral que tengo que resolver.
-Si tuviera que recordar a Juan Pablo II por una sola cosa, ¿cuál sería?
-Que era un hombre con el que se trabajaba muy bien por el buen humor que tenía. Es una figura de ésas que nace uno cada tres siglos.
-¿Y Ratzinger?
-Es el Papa en 20 siglos de historia de la Iglesia que tiene a sus espaldas la mayor y más rica bibliografía personal. Es un hombre de una riqueza conceptual extraordinaria, que llega a la mente y enriquece la mente de quien lo escucha o lee.
-Si hubiera dicho que no cuando le propusieron ser portavoz, ¿cómo habría sido su vida?
-Me lo pensé mucho, porque era algo que cambiaba mis planes profesionales, que tenían que ver con la Medicina, que era mi primer amor profesional, al cual he podido volver después de muchos años. Me habría perdido una gran cosa, vivir cerca de dos personalidades excepcionales, trabajar con ellos, ayudarles, y el haber visto en muchas ocasiones cómo nace la historia, me refiero de determinados cambios en muchos países de África, América Latina y naturalmente aquel gran cambio de época enorme en el centro y el este de Europa, que vi nacer y progresar hasta el desconcertante final. Todo eso no lo habría podido ni ver ni vivir si hubiera dicho que no a ese trabajo que no busqué, que dudé mucho en aceptar y que una vez aceptado me ha hecho trabajar mucho con gran felicidad.
-¿Qué opina de la división ideológica de los españoles?
-En Italia se discute mucho pero hay una flexibilidad y una elegancia formal que a veces veo que en España faltan. Se discute por discutir, sin flexibilidad ante el resultado de esa discusión. Tenemos el riesgo de enfadarnos entre nosotros y entonces se puede llegar a desórdenes públicos que no se justificarían.
-El cristianismo parece irrelevante en la cultura española.
-Los españoles tenemos una tendencia al sectarismo que te impide reconocer ningún valor en el otro. Razonar sin reconocerle al cristianismo, por ejemplo, ningún valor social, cultural, formativo o histórico es una forma de sectarismo que no tiene nada que ver con el sano espíritu laical o laico. Disminuye la propia racionalidad y lleva a situaciones de crispación. Juan Pablo II era el primer defensor de los derechos humanos, por eso en el 50 aniversario de la ONU la Asamblea General le invitó a dar una lección sobre los derechos humanos. Porque podía fundamentarlos. Hay una línea en Europa, yo creo que es minoritaria aunque hace ruido, que en el proyecto de Constitución Europea, borró cuidadosamente el adjetivo inalienables de los derechos humanos, por parecerles un concepto antropológico religioso. Giscard pasará a la historia, pero la Constitución que él parió pasó a la papelera, porque no tenía sentido.
TEMAS RELACIONADOS: Sociedaddeclaracionesentrevistaex portavozJoaquín Navarro-VallsPapaVaticano
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.
Si ya lo estás, debes iniciar sesión.
Si aún no lo estás, regístrate aquí.
Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.
Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.