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Mientras Isabel Preysler prologa un libro en el que se considera una "buena ex", otros muchos famosos se declaran incapaces de tender puentes con él o ella tras la ruptura.
Un ex es para siempre. Esto es lo que dice la juez y abogada de familia Purificación Pujol en su libro Un divorcio elegante. O cómo desenamorarse con estilo (Grijalbo), recién publicado y que presentó Isabel Preysler, a quien la también presente Ana Rosa Quintana consideró la “maestra” en estas artes, pese a que algunos aún recuerdan cómo solucionó en su día los retrasos en el pago de la manutención de sus hijos llamando la atención a Julio Iglesias en la Prensa rosa. El libro de Pujol sostiene que el secreto para que Isabel haya salido indemne de sus divorcios ha sido “su inteligencia” y haber sabido mantener la “cabeza fría”, un requisito indispensable.
En el caso de Ana Rosa Quintana, la clave para acertar en la manera de divorciarse estriba en no hacer sufrir a los hijos poniéndoles “por delante del dinero”. Ella y Alfonso Rojo, colaborador de su programa, son un claro ejemplo. “Somos como hermanos”, dice.
Además de Preysler y Quintana, hay más personajes cuyas separaciones les han dignificado, como las de los sobrinos del Rey. Beltrán Gómez-Acebo, separado de la modelo Laura Ponte, y Simoneta Gómez-Acebo y José Miguel Fernández Sastrón han llevado a buen puerto sus diferencias. Y lo mismo se puede decir del piloto Fernando Alonso y la cantante Raquel del Rosario, que por sus declaraciones en Twitter pareciera que están a punto de reconciliarse.
El mismo buen ejemplo de separación ejemplar lo han dado los hijos pequeños de la Duquesa de Alba, Cayetano y Eugenia Martínez de Irujo, con sus respectivos ex, Genoveva Casanova y Francisco Rivera Ordóñez. Se llevan tan bien que hasta asistieron a la boda de Doña Cayetana con Alfonso Díez.
En el polo opuesto, otros no han respetado apenas los consejos que ofrece el libro de Purificación Pujol: “No existen los ex padres” y nunca se debe hablar mal a un hijo del otro progenitor. Lydia Bosch y Alberto Martín han protagonizado un auténtico culebrón, en el que la actriz denunció a su marido por un supuesto abuso a su hija, fruto del matrimonio con Micky Molina. Tras una larga batalla judicial, la antigua azafata del Un, dos, tres ha visto cómo le rebajaban los 350.000 euros que solicitaba de pensión (más los 7.000 de manutención), y se ha quedado con 2.800 al mes.
El diestro Rafael Camino ha tenido que lidiar con las acusaciones de “maltratador” de Natalia Álvarez, que todavía sigue dando guerra.
Completan la lista Palomo Linares y Marina Danko, que parecen haber saldado cuentas por el momento. Deudas, supuestos nuevos noviazgos (se dijo que ella salía con José Bono) y hasta infartos han sido los prolegómenos hasta llegar a un acuerdo económico rubricado con una cláusula de confidencialidad.
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