Alarma sanitaria en Internet

La botica ilegal de la Red

14:09 (08-03-2010) | 0

Once millones de españoles compran cada año medicamentos en Internet saltándose los controles médicos y sin tener en cuenta los riesgos que puede tener para la salud. Las farmacias ‘online’ no piden recetas, sólo un abono que dobla o triplica el precio oficial. Un engaño cuyo truco

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Internet se ha convertido en un paraíso para la venta ilegal de medicamentos. La Red ofrece todo tipo de productos y la posibilidad de comprarlos en cualquier país del mundo. Este mercado negro, donde entre el 50 y el 90% de los fármacos que se venden están falsificados -es decir, que su composición está alterada- mueve en Europa 10,5 millones de euros al año y uno de cada cinco europeos (77.000.000 de personas) accede a ellos, lo que pone en riesgo su salud. Según el último estudio Cracking Counterfeit Europe de la biomédica Pfizer, España es el cuarto país de Europa donde más medicamentos se adquieren a través de Internet. En total, 11.000.000 de españoles (29,8%) reconocen haber adquirido en farmacias virtuales píldoras que necesitan receta, mientras la media europea de quienes asumen este riesgo en Europa es del 21%.

Sólo se sitúan por delante Alemania (38%), Italia (37%) y Noruega (30%). Además, el negocio de fármacos falsificados mueve en España 1.500 millones de euros (el 14,5% de este mercado ilegal) y pese a que la legislación española prohíbe la venta en la Red de remedios que requieren prescripción médica, son los que más se compran (96%). Desde 2006 -por la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios-, sólo se pueden vender de forma virtual, a través de las webs oficiales de las farmacias y laboratorios, aquellos productos que no necesitan receta.

Pero las boticas online ilegales se aprovechan de la disparidad de las leyes internacionales y de las dificultades de las Fuerzas de Seguridad para interceptar a estos proveedores cuyas páginas están alojadas en dominios extranjeros. Lanzan ofertas que resultan muy tentadoras: desde casa, sin horarios, con discreción y confidencialidad se pueden adquirir, en un clic y sin necesidad de receta, fármacos que requieren ser prescritos por el médico y dispensados en farmacias para garantizar la autenticidad del producto. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) destaca que “la mayoría de estas páginas ofrecen la información sólo en inglés y envían los productos desde puntos tan dispares como India, Canadá, EE UU o Pakistán. Son países donde los controles de los medicamentos son más laxos que en la Unión Europea”.

Trankimazin, Valium, Viagra, Tamiflu, Aspirina, pastillas para abortar, contra el colesterol, para adelgazar y para tratar la alopecia son las más solicitadas por los españoles, que cada vez practican más el autodiagnóstico y la automedicación. Esto refleja, además de que España es un país de personas con problemas de calvicie, impotencia y con dificultades para dormir, que los preparados que más se falsifican y se adquieren ilegalmente son los que requieren una receta debido a los riesgos que pueden tener para la salud. ¿Los motivos? Muchas veces, destaca la OCU, “esto sucede para eludir controles médicos y farmacéuticos”, pero también por vergüenza a confiarle la enfermedad a un galeno, para ocultarlo a los familiares o simplemente porque se piensa que obtenerlos de esta forma es más rápido y barato. Según el estudio de Pfizer, en España el 29% lo hace para ahorrar dinero y el 11% porque es más rápido. Las farmacias virtuales ilegales cobran cada pastilla a precio de oro. Venden productos que no se comercializan en España o que aquí precisan receta, pero en el país al que se solicita no. Tan sólo se necesita una cuenta de correo electrónico, un nombre, un número de teléfono y una tarjeta de crédito para pagar.

Comprar en webs como mimedicfarm, todoenmedicamentos, farmacia112, abconlinepharmacy, farmaciaonline o pharmacyescrow una caja de Viagra de 12 pastillas de 100 mg tiene un precio de 159 euros (13,25 por píldora); una caja de Tamiflu de 150 comprimidos de 75 mg, 353 euros (2,35 euros por cápsula); una caja de Reductil de 180 preparados de 15 mg, 339 euros (1,88 euros por gragea) y una caja de Valium de 30 pastillas de 10 mg, 84 euros (1,88 euros por unidad). En total, la compra de estos cuatro productos sale por 935 euros. En farmacia, una caja de Viagra de cuatro comprimidos de 50 mg cuesta 53,50 euros; una caja de Tamiflu de 75 mg, 31,56 euros; el Valium de 30 comprimidos y cinco mg, 1,50 euros y el envase de Reductil de 28 cápsulas de 10 mg, 49, 95 euros (este fármaco, que se retiró del mercado hace un mes, se sigue encontrando en Internet). En total, la compra habría salido por 136,06 euros.

La diferencia, más que en el precio, se encuentra en la calidad del producto. La cantidad de cápsulas por envase no se corresponde con las que llevan las oficiales y en una misma caja se mezclan tabletas de pastillas originales con tabletas falsas. El principio activo de los comprimidos falsificados está alterado, a veces por exceso y otras por defecto: se mezcla con componentes tóxicos, como tiza o pintura; también se utiliza veneno para ratas, plomo y hasta ácido bórico. Asimismo, para que pasen desapercibidos en las aduanas se altera el embalaje. Los prospectos no informan correctamente de los efectos secundarios y no están traducidos. “La gran mayoría de los medicamentos que se venden por Internet son ajenos a la Unión Europea, por lo que no existe ningún control que garantice su seguridad y eficacia”, explica el doctor Eduardo Gómez-Acebo, vocal del Colegio de Médicos de Madrid, que advierte de que “la compra de estos productos por Internet supone asumir riesgos importantes de dañar nuestra propia salud”.

La OCU explica que se trata de un mercado “con más sombras que luces, ya que aún queda mucho que regular y controlar para hacerlo más transparente y seguro para el consumidor. Adquirir medicinas por Internet tiene muchos riesgos y genera problemas de salud pública, ya que fomenta la utilización incontrolada de fármacos, fomenta la automedicación y el consumo abusivo”. No es recomendable acudir a la Red para obtener medicinas, sobre todo si no se exige receta: ésta es la condición más clara de que se trata de algo ilegal. No obstante, antes de comprar en una farmacia online, es recomendable asegurarse de que la página pertenezca a una farmacia o laboratorio reales. Y se tratará de una web segura si en la dirección aparece la letra s https://www... También se recomienda no enviar datos bancarios a través de email y leer las políticas de privacidad, ya que a menudo se saltan la Ley de Protección de Datos vigente en España. Es preciso dar el mínimo de datos personales, sólo los obligatorios, que suelen ir acompañados de un asterisco; los demás son innecesarios: se refieren a los hábitos del usuario y su único fin es obtener información sobre el consumidor para llenar su correo con promociones que lo exponen a un peligro para su salud y a una acción de compra que participa del aumento de la economía de los mercados negros.



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