Se autodenominan los servidores de los guardianes de la paz. En el Ejército español se les conoce como los pater pero es una figura reconocida en prácticamente todas las Fuerzas Armadas. Se trata de los capellanes castrenses.
Esta semana se han reunido en Madrid 125 representantes de 35 países distintos y de confesiones diferentes: católicos, protestantes, anglicanos, judíos, musulmanes, ortodoxos y budistas con el objetivo de limar asperezas y tender puentes de entendimiento.
En su discurso de inauguración -momentos antes de que se conociera que el soldado Felipe John Menese había perdido la vida en un ataque en Afganistán- el Arzobispo Castrense de España, Juan del Río Martín, reivindicó que la religión dentro de las Fuerzas Armadas es parte de los derechos fundamentales. ”La atención religiosa se ha de realizar tanto en tiempos de paz como de conflictos, ya no es un añadido ni un adorno. Es una presencia sencilla, que acompaña y ayuda en cualquier situación, en particular, hoy en día, en las numerosas misiones internacionales en las que participan los ejércitos”.
En este sentido, el jefe del servicio religioso del mando estadounidense de la OTAN en Europa (USEUCOM), el coronel y a la vez reverendo protestante, Brian R. Van Sickle, explicó que este tipo de encuentros son fundamentales. “La clave es saber que unidos somos más fuertes. Al compartir y aprender las diferentes formas de ministrar estamos poniendo una base valiosa para cuando hay una crisis. En tiempos de crisis, como el que hay tras el terremoto en Haití, es demasiado tarde para desarrollar estos lazos de amistad”.
Van Sickle insiste en que, al margen de la religión de cada ministro, su trabajo, especialmente en un Ejército multicultural como el de EE UU, es facilitar que las tropas puedan practicar su religión. “Si estoy en Irak en una unidad donde la mayoría de los soldados son de religión católica y no tienen sacerdote; saldré y buscaré un sacerdote católico que pueda celebrar una misa”.
Estos encuentros se celebran de manera anual desde hace 21 años. Un reverendo luterano y capitán de marina de Dinamarca, que ha participado desde sus inicios, asegura que el mayor cambio que han experimentado ha sido la incorporación de los países de Europa del Este. “En 1990 éramos casi todos países de la OTAN, nadie del Este”.
El joven Viktor Iatsenko, un capellán ortodoxo de Ucrania, da fe de los cambios que ha experimentado su país. “El rol de la Iglesia ortodoxa dentro del Ejército todavía no está legalmente reconocido en Ucrania, pero tenemos buenas relaciones. El reto es servir a militares que tienen una mentalidad posatea”.
El delegado episcopal del Encuentro, Pablo Panadero, explica cómo han vivido los capellanes los profundos cambios que han experimentado las Fuerzas Armadas españolas en los últimos 20 años. Panadero asegura que los capellanes se han adaptado al lo que el Ejército demanda de ellos.”Si hay que salir a las misiones internacionales, salimos”.
En España sólo está institucionalizado el servicio de la Iglesia Católica. Sin embargo, en el marco de los acuerdos entre el Estado y las confesiones evangélica, musulmanas y judía de 1992, se reconoce el derecho de todos los militares a participar en las actividades de sus respectivas iglesias.
TEMAS RELACIONADOS: Sociedad
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.
Si ya lo estás, debes iniciar sesión.
Si aún no lo estás, regístrate aquí.
Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.
Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.