Francisco Franco ha sido la personalidad política más decisiva del siglo XX en España. Sin duda es posible formular juicios positivos y, alternativamente, negativos sobre la persona y sobre su obra, pero parece indiscutible que el siglo XX, en la Historia de España, es el siglo de Franco, y que así debería ser recordado.
Porque la era de Franco representa, estrictamente, la incorporación plena de España a la modernidad. Franco recoge simultáneamente dos herencias del XIX: la del reformismo conservador y regeneracionista y la del pensamiento tradicional, ambas actualizadas en el primer tercio del siglo posterior.
Desde esa trayectoria, Franco encabeza el Gobierno del país durante casi 40 años. Bajo Franco se opera la gran transformación de la nación desde un paisaje casi decimonónico hasta una modernidad plena en lo social y en lo económico, con unas amplias clases medias y un elevadísimo grado de industrialización. Desaparecido Franco, el Estado queda bajo el gobierno de personas e instituciones por él designadas.
Todo eso acontece entre 1936 y 1978, si se acepta la convención de cerrar la era de Franco con la Constitución que restaura la monarquía parlamentaria. En definitiva, con Franco tienen lugar las transformaciones más importantes de la España moderna. Por eso es la figura política decisiva de nuestro siglo XX.
Reconocer esto no impide, por supuesto, formular valoraciones negativas. Desde una perspectiva monárquica, puede reprochársele no haber devuelto el trono a sus titulares una vez lograda la pacificación del país. Desde una perspectiva liberal, puede reprobarse que la España de Franco limitara el pluralismo de fuerzas políticas, que mantuviera un perfil tradicional en cuanto a normas y convenciones sociales y que otorgara un peso tan obvio al Estado dentro del tejido industrial. Desde una perspectiva democrática, puede criticarse que el régimen no se preocupara por establecer cauces para la participación política de los ciudadanos, ni siquiera bajo la forma –nunca bien asentada– de la democracia orgánica. Desde una perspectiva socialista o comunista, como es obvio, se podrá censurar a Franco por haber frustrado la experiencia revolucionaria del Frente Popular.
Objeciones de parte
Inversamente, desde una perspectiva tradicionalista podrá achacarse al régimen del 18 de julio su progresivo alejamiento de las formas sociales y políticas derivadas del prístino modelo tradicional, del mismo modo que, desde una perspectiva falangista, se le ha afeado su abandono de la “revolución pendiente”.
Todas estas objeciones de parte a la política de Franco son admisibles y pueden ser sometidas a discusión: todas ellas arrojarán luz sobre rasgos profundos de nuestra historia. Pero ninguno de estos reproches menoscaba la dimensión histórica del personaje, su cualidad de figura decisiva del siglo XX español.
Junto a las reprobaciones, sería de justicia consignar los méritos y las aportaciones objetivas, que podemos sintetizar en una sola afirmación: Franco contribuyó a resolver el tradicional “problema de España”. Desde la España invertebrada de Ortega, los principales puntos de quiebra del edificio nacional habían sido identificados con nitidez: la división entre las clases sociales, la división entre las regiones, la división entre los partidos –esa triple división que luego José Antonio recogería en un célebre discurso–.
Y la superación de tales divisiones era el horizonte esencial de todo proyecto reformador. La II República fracasó trágicamente en el reto: no fue capaz de resolver la cuestión social sino por la vía violenta de la lucha de clases, no fue capaz de solucionar el problema regional sino mediante cesiones infinitas al impulso de la periferia, y no fue capaz de solucionar el problema político –doblado, por cierto, con la cuestión religiosa– sino mediante la aniquilación física del contrario.
Franco no solucionó definitivamente estos tres problemas, pero, a su muerte, el balance era incomparablemente mejor que en 1939: las divisiones sociales se habían reducido decisivamente gracias al formidable desarrollo económico, que permitió el nacimiento de una anchísima clase media; en ese paisaje social, las divisiones políticas perdieron casi por completo su tensión revolucionaria; respecto al problema territorial, nadie podrá decir que en 1975 era más grave que 40 años antes o que 30 años después.
Una sociedad enferma
¿Quién fue, en fin, Franco? Esencialmente, un general que, por trágicos azares políticos, condujo a España desde una premodernidad traumática hacia una modernidad prácticamente completa. En este carácter mixto de militar y político, doblado por una mixtura paralela de reformador y conservador, se condensa toda la singularidad histórica y también individual de la persona de Franco y de su obra.
En lo que concierne a España, es sencillamente insensato que nuestra vida pública no ose mirar de frente a su propio pasado: es como si, de algún modo, nuestra democracia se avergonzara de sí. Lo cual tal vez explica esa descabellada operación, promovida por el anterior Gobierno, de retrotraer el debate público ya no a 1978, sino a 1931, como si tres cuartos de siglo de historia de España no hubieran existido jamás.
Algo así sólo puede ocurrir en una sociedad enferma. Más exactamente: en una sociedad enferma de sí misma, como el neurótico que se mira al espejo y siente una profunda extrañeza de sí y un intenso odio de su propia imagen. Y dentro del diagnóstico, tal vez, quepa incluir ese rasgo patológico que consiste en negar quién y cómo incorporó a España a una modernidad plena. Negar, en fin, que Franco es la figura política decisiva del siglo XX español.
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130 Comentarios
Arriba España y viva por siempre el Caudillo.
Francisco Franco..... presenteeeee !!!!!
Lo demandó el honor y obedecieron,
lo requirió el deber y lo acataron;
con su sangre la empresa rubicaron
con su esfuerzo la Patria engrandecieron.
Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fiieles al juramento que empeñaron.
Por eso como valientes lucharon,
y como héroes murieron.
Por la Patria morir fue su destino,
querer a España su pasión eterna,
servir en los Ejércitos su vocación y sino.
No quisieron servir a otra Bandera,
no quisieron andar otro camino,
no supieron morir de otra manera.
Anónimo(No registrado)18:49 | 20 de noviembre, 2012
El mejor militar de toda nuestra Historia y el español más grande de todos los tiempos.
Viva España.
Arriba España.
Chinito, buenas tardes corazón. los rojos ya estarán afilando los dientes, largos, jajajaja
Buenas tardes, Ana, ....voy a decir dos cositas, y me voy,....
¿Cómo iba Franco a reponer en el trono a los mismos por culpa de cuyas ideas y de cuyas torpezas en buena medida España llegó a donde llegó? ¿Iba a querer Franco que se repitiera la Historia? ¿Otro 1931?
En cuanto a los partidos políticos, fueron también grandes culpables del colapso de la convivencia nacional y, en la actualidad, todo el mundo se queja de la partitocracia que vivimos en España.
Y, sí, bajo aquel régimen, los ciudadanos podían participar en política a través de los cauces establecidos por la democracia orgánica: por el tercio familiar, el tercio sindical y el tercio corporativo.
Las leyes del FUERO DEL TRABAJO
En base a esta ley fundamental, se aprueban las siguientes leyes:
1 de septiembre de 1939 Ley del Subsidio familiar.
23 de septiembre de 1939 Ley del Subsidio de Vejez.
13 de julio de 1940 Ley de Descanso dominical y días festivos.
25 de noviembre de 1942 Ley de Patrimonios familiares.
14 de diciembre de 1942 Seguro Obligatorio de enfermedad.
Para dar cobertura a la Ley del Seguro Obligatorio de enfermedad, se construyo una red hospitalaria,
dependiente de la Seguridad Social:
Residencias hospitalarias 292
Ambulatorios 500
Consultorios 425
Residencias concertadas 96
26 de enero de 1944 Contrato de Trabajo, vacaciones retribuidas, maternidad para las mujeres trabajadoras y garantías sindicales.
19 de noviembre de 1944 Paga extraordinaria de Navidad.
18 de julio de 1947 Paga extraordinaria del 18 de julio.
14 de junio de 1950 Reforma del I.N.P. para una mejor cobertura en la acción protectora.
22 de junio de 1956 Accidentes de Trabajo
24 de abril de 1958 Convenios colectivos
23 de abril de 1959 Mutualidad agraria. EN esta ley se encuadran 2.300.000 trabajadores del campo, por cuenta ajena y propia.
2 de abril de 1961 Seguro de Desempleo.
14 de junio de 1962 Ayuda a la Ancianidad.
28 de diciembre de 1963 Ley de Bases de la Seguridad Social.
31 de mayo de 1966 Régimen Especial Agrario.
2 de octubre de 1969 Ordenanza General del Campo, donde se establece la jornada laboral de 8 horas.
20 de agosto de 1970 Mutualidad de Autónomos Agrícolas.
23 de diciembre de 1970 Ley de Empleo Comunitario.
Que raro , no entra ningún rojelio , estarán con diarrea ? .
Así que en la ley del 9 de julio de 1976, todos los trabajadores españoles “YA” tenían cubiertas
las siguientes contingencias por el Estado
PASAMOS A ENUMERARLAS :
-Seguro de Desempleo.
-Subsidio de Vejez.
-Invalidez permanente total.
-Invalidez absoluta.
-Gran invalidez.
-Discapacitados y Disminuidos.
-Subsidio de Ancianidad.
-Enfermedad Común no laboral.
-Accidente Común no laboral.
-Subsidio familiar.
-Protección familias numerosas.
-Asistencia farmacéutica.
-Asistencia médica.
-Asistencia hospitalaria.
-Vacaciones retribuidas.
-Descanso Dominical y días festivos.
-Paga extraordinaria de Navidad.
-Paga extraordinaria del 18 de julio.
-Pagas sobre beneficios.
-Convenios Colectivos.
-Representantes sindicales (liberados).
-Jurados de empresa.
-Representación Consejos de la administración de las empresas.
....................
Chinito , no te vayas , guapetón .
12 3 ... 13
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