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    Un centenar de carteles colocados por la ciudad daban cuenta del fallecimiento del escritor

    Miguel Delibes habita ya en el lugar de los escogidos

    13 MAR 2010 | EFE

    Los restos del escritor han sido depositados en el Panteón de Ilustres de la catedral de Valladolid.

  • El escritor Miguel Delibes, fallecido
    ayer a los 89 años, habita ya en el selecto lugar de los escogidos
    después del funeral oficiado este mediodía en la catedral de
    Valladolid, su posterior incineración y el depósito de las cenizas
    en el Panteón de Ilustres de la ciudad.

    El novelista y académico se ha llevado hoy al territorio de los
    inmortales el enésimo galardón de su dilatada y laureada carrera
    literaria: el del unánime reconocimiento social, institucional y
    popular recogido a lo largo del último día y medio, y lacrado esta
    mañana con un emotivo y masivo funeral.

    La herreriana catedral de Santa María, de trazo austero pero de
    sólida factura como la prosa de Delibes, ha albergado el último
    tributo a quien "nos enseñó a mirar", como reza la dedicatoria de
    una de las centenares de coronas de flores a él dedicadas y firmada
    por "Pacífico Pérez", protagonista de "La guerra de nuestros
    antepasados".

    "No sólo Valladolid tiene en él a su novelista más emblemático,
    sino España entera y también la amplia comunidad de
    hispanohablantes", ha reflexionado durante su homilía el
    administrador diocesano de Valladolid, Félix López Zarzuelo, delante
    de los siete hijos del escritor.

    La vicepresidente primera del Gobierno, María Teresa Fernández de
    la Vega, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, también
    han escuchado por boca del sacerdote la "reiterada condena al
    aborto" y la defensa "de cualquier brizna de vida humana" que
    siempre caracterizó a Delibes, y a una obra donde nunca ocultó la
    "dimensión trascendente del hombre y su relación con Dios".

    El celebrante se ha hecho eco de la "deuda impagable" contraída
    con un periodista y narrador "a quien no sólo debemos un sólido
    manejo del idioma, sino también el haber puesto su talento "al
    servicio de la verdad desde su encarnación en el humanismo
    cristiano".

    Se preocupó del hombre desde la infancia ("El príncipe
    destronado") y la adolescencia ("El camino"); se ocupó de la
    promoción de la mujer ("Cinco horas con Mario"); abordó los valores
    de la familia ("Mi idolatrado hijo Sisí"); no olvidó a los más
    desfavorecidos ("Los santos inocentes"); ensalzó la sabiduría del
    mundo rural ("El disputado voto del señor Cayo") y apeló a la
    concordia con quienes piensan distinto ("El hereje"), ha dicho.

    Al finalizar la Eucaristía, desde el mismo altar, el primogénito
    de Miguel Delibes, el biólogo del mismo nombre, ha agradecido las
    numerosas pruebas de afecto que ha recibido la familia y la figura
    de su padre, "que en los últimos tiempos tenía más ilusión en la
    otra vida que en ésta", según ha reconocido.

    Centenares de personas aguardaban en el atrio y en calles
    adyacentes al ataúd con los restos mortales del escritor para darle
    un último saludo.

    Entre ayer y hoy unas 20.000 personas mostraron sus respetos a
    Delibes en la capilla ardiente instalada en la Casa Consistorial y
    desde donde, este mediodía, ha partido el cortejo fúnebre en medio
    de un impresionante fervor popular.

    Más de una docena de libros de adhesiones, expuestos en el
    velatorio, han reunido gavillas de comentarios, elogios y
    agradecimientos con la sencillez de la inspiración, el calor de lo
    espontáneo y el candor de lo popular.

    "Aunque te vayas, sigue escribiendo", le ha pedido una niña a
    través de un deseo que encierra una precisa definición de la
    inmortalidad que ya habita Miguel Delibes

    Actores como María Fernanda D'Ocon (Desi en la versión teatral de
    "La hoja Roja") y Juan Antonio Quintana; escritores como Gustavo
    Martín Garzo y el académico José Antonio Pascual, además de amigos
    íntimos como el etnógrafo Joaquín Díaz, han despedido al novelista
    junto a un nutrido elenco de representantes institucionales.

    "El horizonte, la paloma, la perdiz roja, los campos dorados de
    Castilla... tu universo... SIGUE MIGUEL", reza a modo de epitafio
    otra de las dedicatorias contenidas en el anónimo libro de
    adhesiones ya cerrado. EFE

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