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    Desfile de TCN

    La moda española busca su sitio

    05 FEB 2012 | Abigail Campos.

    Una edición descafeinada de la pasarela madrileña cierra hoy sus puertas con los jóvenes diseñadores.

  • La descafeinada edición de Mercedes Benz Fashion Week Madrid que hoy cierra sus puertas se ha caracterizado por una vuelta a la realidad de los diseñadores españoles. En plena crisis, a la que la moda no es ajena, hay que vender faldas y pantalones, y no sueños de pasarela, ni prototipos que se publican en Prensa, pero luego no se fabrican. Así ha sido en esta ocasión. Desfiles con ropa normal, más o menos bonita, para que la gente se la compre y se la ponga.

    Incluso los enfants terribles como Davidelfín y Carlos Díez parece que se han hecho mayores. Entre las excepciones, junto a Hanníbal Laguna, la madrileña Maya Hansen, que abrió la jornada del sábado con un desfile inspirado en la 5ª Avenida de Nueva York; una colección con el protagonismo del corsé, en el que es especialista, adaptado a toda una serie de trajes de noche sofisticados y muy lujosos, que vendrán muy bien si se va a recoger un Oscar.

    El día se completó con las muy comerciales colecciones de TCN, que aparcó su lencería por un prêt-à-porter que recupera del baúl del abuelo los pijamas y los abrigos grandes; Sita Murt, con su fuerte apuesta por el punto en tonos neutros; la más que correcta propuesta de mujer futurista de Sara Coleman; los estilismos unisex de Carlos Díez; las líneas depuradas e inspiradas en la redondez del círculo de María Barros –tras su parón por maternidad–, frente a las líneas rectas y coloridas de María Escoté; o los looks británicos de Martín Lamothe y las pieles de Miguel Marinero inspiradas en Gustav Klimt. Se entregó también el Premio L´Oreal, que ganaron merecidamente la diseñadora Teresa Helbig y Bea Saladich.

    Los participantes en la antes llamada Cibeles –que hoy celebra su última jornada con los jóvenes diseñadores de El Ego– han tenido un claro objetivo, la internacionalización. “Hay que vender la marca España”, dice Modesto Lomba, presidente de la Asociación Española de Creadores de Moda. De momento, se ha comenzado con el cambio de nombre y fechas. Y a ver qué pasa ahora. Porque al final, dentro o fuera de España, se trata de vender y los diseñadores buscan fórmulas para conectar con la industria. “Nuestro trabajo no es sólo hacer una colección atractiva en la pasarela. Tiene que estar en la calle. Y si no lo está, no puedes pedir a la industria que apueste por ti”, advierte Roberto Verino. Por ejemplo, el siempre elegante Miguel Palacio ha presentado su tercera colección hecha enteramente bajo el paraguas de la firma Hoss Intropia. De no existir esta asociación, “yo estaría en mi taller, haciendo cosas a pequeña escala para mis clientes”, reconoce. “Estoy contento”.

    Ana Locking tiene su propia fórmula: apostar por la venta online adaptando su colección a una segunda línea más económica –no más de 300 euros– y no descarta trasladarse a Nueva York. Y subraya que desfilar supone un esfuerzo económico importante. La organización y los patrocinadores de la pasarela costean servicios generales como las instalaciones y el casting, y cada diseñador aporta una cuota de 5.000 euros. Pero calculan que hacer una colección les cuesta alrededor de 100.000 euros. “Y eso es importante que se sepa”, dice Roberto Torretta.

  • TEMAS RELACIONADOS: SociedadMercedes Benz Fashion Week Madrid

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