Le diagnosticaron cáncer de lengua en el quinto mes de embarazo. Rechazó el tratamiento hasta el nacimiento de la pequeña. Bárbara Castro murió el pasado miércoles.
Su vida corre casi paralela a la de Chiara Corbella -a quien ya muchos italianos conocen como la beata Chiara-. Las dos son madres, a las dos les descubrieron un tumor maligno en la lengua durante su embarazo y las dos eligieron proteger a su hijo aunque ello supusiera retrasar el tratamiento que podía vencer a su enfermedad. Chiara -28 años- fue enterrada hace dos semanas. El funeral de la española Bárbara Castro García se celebra hoy en Córdoba.
Apenas un día después de la muerte de su mujer, Ignacio Cabezas atiende sereno la llamada de Gaceta.es, y no porque la profesión de Bárbara Castro -periodista en la delegación de medios del obispado de Córdoba- le haya hecho ser comprensivo con la prensa, sino porque siente que la temprana muerte de Bárbara -31 años- ha sido en cierto sentido “para esto. Para dar testimonio”.
Y merece la pena conocer la historia de este matrimonio que nació el 19 de septiembre de 2009, después de once años de noviazgo. “Estábamos locos por casarnos y, una vez casados, deseábamos muchísimo ser padres. Recuerdo el día que supimos que Bárbara estaba embarazada; estábamos los dos desayunando en una cafetería con una sonrisa boba imposible de borrar”.
Tenían la vida que siempre habían deseado y así vivieron, “en un sueño”, hasta que el 15 de julio de 2010 el diagnóstico médico cayó sobre ellos como una losa. “Bárbara llevaba un tiempo quejándose de una llaga en la boca. Por fin fue al dentista, que nos mandó al maxilofacial. Allí le dijeron que no tenía muy buena pinta”.
Era necesario hacer pruebas, iniciar tratamientos... y todo ponía en peligro a Barbarita, la niña que venía en camino. “Mi mujer dijo desde el principio que nuestra hija nacería el día que Dios quisiera, ni uno antes”. Solo se le pudo practicar una pequeña intervención en la lengua que le provocó, además, “dolores que ni siquiera imaginaba que existían”.
Ni un vaso de agua
La llegada al mundo de su hija, el 1 de noviembre de 2010, fue un oasis de alegría y paz en medio del desierto de la enfermedad. Pero solo una semana después los dolores se hicieron más fuertes. La pequeña se quedó con sus abuelos y Bárbara viajó a Madrid junto a su inseparable marido. El cirujano maxilofacial que les atendió no les dio muchas esperanzas. “No sé cómo has podido llegar hasta aquí. Voy a hacer todo lo que pueda, pero la situación es muy seria”.
Llegaron la operación - “se quedó casi sin lengua y sin una parte de la mandíbula. Desde entonces no pudo tragar ni un vaso de agua y se alimentaba por una sonda en el estómago”-, las sesiones de quimioterapia, los dolores...

Cuenta Ignacio que Bárbara y él intuían ya que su historia, su sufrimiento, serviría para dar testimonio, para hacer ver a los demás la fuerza que da el amor de Dios. Rezaban mañana y noche y soñaban con el final del desierto de sufrimiento. Pero juntos.
Ahora Ignacio recuerda aquellos duros momentos en una carta dirigida a su esposa: “Presentía que íbamos a sufrir mucho, que sería muy duro y probablemente muy largo, pero también te garantizaba que, por muy duro que fuese, más tarde yo me iba a encargar de que fueras la persona más feliz del mundo, que todo esfuerzo merecería la pena, que disfrutaríamos de nuestra hija y que nos teníamos que preparar para un tiempo indefinido y horrible. ¡Ganaremos vida mía, ganaremos! Hoy nos queda lo más difícil: buscarle sentido a todo esto que nos ha pasado”.
Invencible
Y, por difícil que pueda parecer, Ignacio lo ha encontrado. “He sentido una fuerza de fe que no había sentido nunca. Me siento invencible”, asegura con la serenidad que le da saberse sujeto por Dios - “me tiene agarrado y no me quiere soltar”- y con el dulce recuerdo de haber compartido su vida con una mujer “que ya sabía que era especial”.
Dice que ella dio su vida por amor. “Hacia su hija, hacia mí y hacia Dios”. Ahora, confiesa, solo le preocupa poder “honrarla como ella merece”.
Bárbara Castro García (1981-2012), madre coraje. Descanse en paz.
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57 Comentarios
Vaya ejemplo de sacrificio, serenidad, unidad y sobre todo AMOR, habeis dado tanto tú como tu esposa Barbara.
ENHORABUENA, por ser VALIENTES ANTE LA VIDA, cuando hay gente que quiere abortar, vosotros sois un ejemplo ante esta sociedad, corrompida.
Dios ha querido, que te dejase, pero te ha dado un Don, la FÉ en ÉL. Conservala y ya veras como NUNCA TE SENTIRAS SOLO, en la Tierra, tienes a tu familia y amigos, y sobre todo a tu hija, pero en el CIELO, TENDRAS LA AYUDA DE TU ESPOSA BARBARA Y SOBRE TODO DE DIOS Y LA VIRGEN.
Te acompañaran mientras vivas, en tus alegrias y luchas del dia día.
Habeis tenido una GRAN MUJER ENTRE VOSOTROS.
En conclusión: hay ciertos motivos por los que está justificado dejarse morir. El de está mujer era un buen motivo. Quizá otras personas también tengan sus propios motivos.
Estas noticias me hacen sentir absolutamente miserable. Preocupado por cosas banales mientras hay gente con esa inconmensurable capacidad de sufrimiento y sacrificio por los demás. Un olé por esa mujer, muerta en cuerpo pero más viva que nadie en la mente y en los corazones de la gente de bien.
Es verdaderamente admirable este espíritu de entrega en favor de su hija. A mi me ha conmovido y no tengo la menor duda de que esta mujer valiente y generosa es una buena intercesora para todos los suyos y todos nosotros, porque una persona así está al lado del Padre y lo que ella le pida al Padre, si nos conviene, nos será concedido.
Dios escribe derecho con renglones torcidos y lo que parece incomprensible para nosotros, tiene su significado para Él.
Gracias Bárbara por esta entrega en favor de un no nacido. Tú, humanamente hablando, se puede decir que tenías un motivo para "quitarte el problema" y cuidar tu salud. Tu Fe ha hecho que prefirieras a tu hija antes que a tu salud.
Gracias, gracias, gracias. Te pido que intercedas por todos nosotros.
...CLARO KEIK, MATAR A TU PROPIO HIJO (ABORTAR) ES IGUAL QUE DEJARLO VIVIR Y AMARLO ;). ELLA ES UNA MUJER DE LOS PIES A LA CABEZA, LA QUE MATA A SU HIJO ES OTRA COSA ;)
MANDAMIENTO DEL DIOS DEL AMOR Y LA VIDA ETERNA: NO MATARÁS ;)
elawelo, incrédulo leyendo a keik.
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Mira Keik, entiendo que estés abducido, que en tu cabeza en lugar de pensamientos racionales, solo existen doctrinas sectarias, y que tu incapacidad mental no es por falta de estudios, que se nota que eres inteligente, sino por exceso de adoctrinamiento sectario que te produce ceguera mental.
Este matrimonio era plenamente consciente de que solo podian ser dos.
Y lo aceptaron. Dos son el padre y la hija. La madre dio su vida por su hija.
A ti te han enseñado que hay que asesinar al hijo para seguir puteando en las discotecas, que follhar es muy bonito siempre que la golfa no sea tu propia hija, y si lo es, pues te pones en cola porque un chhocho es para eso.
Mira keik, jamas me meto en discusiones políticas, ni de broma. Y lo sabes.
Pero frivolizar sobre una mujer que se ha sacrificado por su hija, ni es de hombres, ni de izquierdas, ni de derechas. sencillamente... NO ES.
Felicito a La Gaceta por dar noticia de hechos como este heroico sacrificio de Bárbara Castro. Gente como ella es la que tendría que ser famosa, y no otra cuyos méritos son inexistentes. Nunca dejará de conmoverme una madre que lo da todo por hija. Bárbara Castro merece toda nuestra admiración y respeto.
PD.
Ya que dan noticia del sacrificio de Bárbara, ustedes disculpen, sospecho que a ella no le hubiera caído nada simpático que junto al texto aparezcan las fotos de una tal Victoria, rusa ella, de 21 añitos, y de otra individua, Raquel, española y con 35 primaveras muy bien llevadas; ambas de aspecto bastante agraciado. Como no he pinchado sobre sus fotos, no sé qué se les ofrece ni por qué aparecen al lado de esta noticia pero, no sé, creo que sus fotos quedarían mejor en otro sitio.
Por lo demás, enhorabuena a La Gaceta.
Gracias, Bárbara, por darnos ejemplo de Madre (Con mayúsculas).
Es estos momentos eres Feliz y los que dejas también lo son, pensando el haber podido vivir contigo.
Un pesar muy grande y felicitaciones a toda su familia y amigos por haber tenido a un ser de esa magnitud entre ellos.
Que Dios la tenga en su gloria.
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