
Sólo la sala del muñeco, de Isabel Coixet, costó 2,5 millones. El conjunto de la exposición ha supuesto un gasto total de casi 12 millones
El Ministerio de Economía que dirige Elena Salgado ha pagado 500.000 euros por Miguelín, el bebé de material reciclado al que Zapatero ha equiparado con la economía española. Sin embargo, la presencia de la criatura no estaba contemplada en la propuesta inicial de Empty SL, la empresa que resultó adjudicataria por un total de 11,4 millones de euros del “Diseño, Elaboración de Proyecto, Producción, Suministro, Montaje, Mantenimiento y Desmontaje” de las tres salas que conforman el Pabellón de España en la Exposición de Shanghái.
La Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI), participada por el Ministerio de Economía y Hacienda, es quien adjudica los contratos relativos al pabellón español en Shanghái. Óscar Sáez, director de Operaciones de Empty, explica que “se aprobó la presencia del bebé Miguelín al tener que rediseñar la distribución interior del Pabellón de España por la reducción del presupuesto que solicitó la SEEI”.
Isabel Coixet fue elegida como directora artística de una sala cuyo coste de producción y montaje ha sido de 2,5 millones de euros, y que tiene como temática “El Futuro”.
Según Sáez, Coixet “entendió que la mejor forma de hablar del futuro era a través de un bebé animatrónico e hiperrealista que encargamos a Amalgamated Dynamics, una empresa americana que hace este tipo de trabajos para el cine de Hollywood. Coixet también consideró positiva la proyección de nueve cortometrajes audiovisuales que acompañasen a Miguelín en la sala”. El director de Empty apunta que “el bebé costó 500.000 euros y está sentado sobre una lluvia de burbujas de jabón de gran tamaño, para centrar la atención del visitante sobre el futuro que representan los niños”.
Fue la propia Isabel Coixet quien eligió, en un casting en Barcelona al que se presentaron 15 niños, al bebé modelo que encarna el gigantesco Miguelín, de 6,5 metros.
Los cortos, de un minuto y medio cada uno, tienen a Miguelín como protagonista y se reproducen junto a la entrada de la sala. Además, en las pantallas aparecen otros cinco bebés de seis meses diciendo “hola” y “bienvenido“ al visitante, gracias a una posproducción digital para ajustar el movimiento de la boca.
Los cortos son dibujos animados sin sonido e iconográficos. Sus temáticas se dividen en títulos como Un nuevo Urbanismo, Casa para el Futuro, Energías Renovables, Ciudades que reciclan, Mediterránea vs Fastfood, Educación y Tolerancia, Futuro Saludable, Español y Mejores Ciudades.
Las otras dos salas del Pabellón español fueron encargadas a los cineastas Basilio Martín Patino y José Juan Bigas Luna, y llevan por nombre Ciudades y Origen, respectivamente. La primera costó 2,6 millones de euros, y la segunda 2,9 millones.
El resto de gastos de Empty se distribuyen entre las partidas Diseño y Proyecto, con un coste de 1,8 millones de euros, y Equipo de producción, montaje, mantenimiento y desmontaje, que ha supuesto un desembolso de 1,6 millones.
José Bono, el presidente del Congreso de los Diputados, inauguró oficialmente el Pabellón de España en Shanghái con este discurso: “Yo declaro inaugurado el Pabellón de España, les agradezco mucho su presencia a esta hora de la mañana y puestos cara al sol les digo que no haya que prolongar en exceso las palabras”.
El pasado domingo, José Luis Rodríguez Zapatero defendió en China la modernidad y pluralidad de España, y aseguró que el futuro de España es “del tamaño del de Miguelín”.
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