José Miguel Mulet, investigador y doctor en Química. Mulet presenta ‘Los productos naturales ¡vaya timo!’, donde desmonta los tópicos de lo ‘eco’. “La agricultura ecológica apela a nuestras emociones para hacernos pagar más” .
P. L. C. Madrid
“Espero que este pequeño libro sea útil para darte cuenta de que, para salvar el planeta y cuidarte, no hace falta que te gastes un dineral. Para estar sano, come mucha fruta y verdura y poca bollería y carnes grasas. A nivel nutricional o de impacto medioambiental, da igual si la producción ha sido ecológica, kosher o si al agricultor le gusta David Bisbal”. Así termina su libro Los productos naturales ¡vaya timo! (editorial Laetoli) el profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia José Miguel Mulet, que se ha propuesto poner a prueba muchas ideas socialmente instaladas a las que no sometemos a mucha reflexión, como esa especie de culto a lo “natural” y lo “ecológico” frente a lo “artificial” y “peligroso”.
-¿Por qué nos parecen más seguros los cultivos ecológicos que se abonan con heces o bacterias como la temida cepa de E. Coli de la casa Merkel? La gente en el súper busca como loca los huevos de gallinas no estresadas por ejemplo...
-Hay quien dice que saben mejor, pero, cuando se han hecho pruebas de doble ciego, las diferencias de sabor no son muy evidentes. Puedes pensar que son más sanos, pero después resulta que, al hacer pruebas, no se llega a esa conclusión. Es obvio que, si las gallinas están sueltas, no tienes un control de lo que comen, mientras que, si están bajo supervisión, sabes perfectamente lo que comen en cada momento. Apelan a nuestras emociones para hacernos pagar más.
-Su libro ¿es una alegoría a lo químico?
-No, pero quien diga que la agricultura y la medicina se tienen que basar sólo en lo que viene de la naturaleza desde el punto de vista científico es meter la pata.
-También se atreve a decir que el único efecto demostrado del bifidus es multiplicar el precio del yogur.
-No, ese es un tema muy controvertido. Están exagerados los beneficios, pero no me atrevo a decir que sea un timo.
-Pero en el título del libro no se anda con muchos remilgos...
-El Vaya timo es una coletilla de la editorial; yo le hubiera llamado: ¿Qué hay de verdad en los productos naturales?
-El tema de la alimentación es serio. Imagino que se habrá ganado muchas críticas...
-El sector verde es muy poco dado a a la autocrítica y a la reflexión, es muy dogmático, y cualquier cosa que no sea decirles lo guays que son genera odio. Pero el libro está altamente documentado.
-Tampoco se salvan los productos homeopáticos...
-Que se venda en una farmacia no quiere decir que funcione. También se venden caramelos para la tos. Un producto homeopático nunca ha demostrado una prueba de doble ciego o un ensayo científico riguroso y, de hecho, la ley que los regula no es la ley del medicamento sino una especie de subterfugio donde lo único que tienen que demostrar es que no es nocivo. Sólo con demostrar eso, ya lo puedes vender contando que tiene las propiedades que te de la gana. ¡Como no tiene ninguna, seguro que no fallas!
-¿Qué recomienda al consumidor a la hora de comprar?
-Que compre lo que más le guste y lo que más se ajuste a su bolsillo, que no se deje influir por etiquetas de natural porque, a efectos administrativos, la agricultura ecológica es como la ITV del coche, pasas una serie de controles que se basan en una ley que lo único que te dice es que todo lo que le pongas al cultivo sea natural, pero no te dice que sea más sano, ni que sea mejor para el medio ambiente. Sólo te ponen el sello y te cobran más caro. Si te gustan y te sientes cómodo, perfecto, pero yo sólo digo que igual no estás comprando lo que tú crees.
-Esto ¿es una moda?
-Sí, pero está haciendo que suframos un atraso tecnológico cuyas consecuencias estamos pagando. En EE UU la campaña contra los transgénicos es de risa; ni se preocupan, cuando es el principal país donde se cultivan. Aquí muchos cultivos que antes exportábamos ahora los importamos porque, como están sembrándolos en otros países y aquí no podemos, pues no hay forma de competir.
-En un capítulo elabora una guía con siete pasos sobre “cómo forrarse en el fabuloso mundo de las seudomedicinas”. Dice: “Invéntante una terapia, por ejemplo ‘folkloreterapia’; pondrás en tus folletos: “Tu cuerpo te habla, sólo tienes que escucharle y darle lo que te pide”, podrás recomendar un ‘chotis’ para los compradores compulsivos o un ‘chotis’ para el mal olor corporal...
-Es una reducción al absurdo. Hablo sobre curanderos, que se hacen pasar por médicos y llegan a decir hasta que te curan un cáncer, no hay derecho a que siga pasando esto.
TEMAS RELACIONADOS: SociedadecologÃaproductos naturales
Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.
Si ya lo estás, debes iniciar sesión.
Si aún no lo estás, regístrate aquí.
Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.
PUBLICIDAD



