• Imprimir
    Enviar
    0 COMENTAR
  •  
     
    Carmen Cervera
    ÉPOCA

    La soledad de la baronesa

    30 MAR 2010 | Sara Olivo. Carmen Tortosa.

    La azarosa vida de Carmen Cervera da un vuelco vertiginoso en 1985 al contraer matrimonio con el barón Thyssen, poseedor de una fortuna multimillonaria. Tita ha necesitado muchas capas de pintura para disimular un pasado de escándalos que no le ha perdonado la alta sociedad. Repudiada por los nobles y distanciada del hijo, vive aquejada de soledad. Sola, frente al Estado, encara ahora las negociaciones sobre el futuro de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

  • Viuda en dos de sus tres matrimonios, del actor Lex Barker y del barón Thyssen -porque Espartaco Santoni resulto ser bígamo-, madre soltera porque Manuel Segura nunca reconoció a Borja, alejada de su único hijo biológico entre otros motivos por pedirle una prueba de paternidad de su nieto, madre adoptiva de gemelas engendradas en vientre ajeno, miss Cataluña y miss España en los sesenta... Todo eso y mucho más es Tita Cervera, que de actriz del destape en los setenta pasó a convertirse en la heredera de una colección pictórica de prestigio, ama de casas repartidas por medio mundo, dueña de un Rolls de coleccionista, propietaria de joyas de incalculable valor y una mujer que debe al museo Thyssen-Bornemisza su primacía social no reconocida como se debiera.

    “Es un mundo cruel que castiga al que no actúa limpiamente y ella no ha sido muy elegante con las armas empleadas”, afirma Esteban Mercer, periodista de Diario de Mallorca, quien añade que “siempre fue una mujer solitaria, con muchos miedos sociales porque sabe que no pertenece al mundo que ella cree pertenecer”. Y ese mundo le ha negado el pan y la sal. Se dice que Carmen esperaba un título cuando trajo a España la colección del barón, pero el Rey nunca se lo concedió.

    Ricardo Mateos, historiador y autor experto en nobleza y realeza europea, incide al afirmar que “está sometida a un ostracismo social y no pertenece a ningún círculo de los que serían los propios de una persona de su nivel de fortuna. Está muy sola. Es una mujer con buen fondo, sagaz y muy tenaz cuyo tesón y capacidad de gestión le han permitido encumbrarse en un mundo de tremenda dificultad en el que las dentelladas están a la orden del día”. Según este analista de la aristocracia, Tita quizá ha carecido de esa intuición más amplia que es necesaria para rodearse de los consejeros adecuados “y así nadar de forma más afinada en mares tan procelosos para conseguir entrar a formar parte de pleno derecho en la gran y exclusiva alta sociedad internacional, que muchas veces la mira por encima del hombro”.

    Sólo por su fortuna ocupa ya un puesto relevante entre la élite social porque la colección Thyssen, tanto la que inició la familia del barón, en 1920, y compró el Estado español en 1993 por 350 millones, como los 240 cuadros que incorpora ella en 2004 objeto de las negociaciones actuales, “es muy valiosa, por descontado”, al decir de la galerista Soledad Lorenzo, para quien “el museo es complementario a los otros, por su contenido, escaso y precioso, porque es muy difícil encontrar obras de arte moderno de hace un siglo. Cubre un territorio que no tenemos en ningún otro museo de España”. La misma baronesa ha señalado que su colección cuenta con muchos artistas de los que es casi imposible conseguir obras en el mercado.

    En el plano personal, Carmen Cervera es una mujer sencilla que lo mismo recibe en chándal y haciendo gala de uno de sus gruesos diamantes, que se deja ver de compras en un mercadillo sin ocultarse bajo grandes gafas oscuras. Dicen que su desmedida afición a lo esotérico le ha llevado a buscar en Cuba una santera porque su hijo peligraba. Es sabido que ella misma se peina y se hace las uñas, algo que evita ser víctima de algún tipo de magia.

    En su abrupto camino ha tropezado con una piedra de toque, su nuera, Blanca Cuesta, a quien hace responsable de la perdición de su hijo, un chico que dista mucho de ser aquel niño que asistió a la boda de su madre vestido de principito y quien mostró enseguida interés por el arte. Tita hace responsable a su nuera del alejamiento de su hijo, que ha cambiado el museo por el gimnasio y la pintura por los tatuajes.

    La baronesa hubiera querido una noble para Borja, en consonancia con los otros hijos del barón: Francesca, casada con el archiduque Carlos de Austria, y George, casado con la condesa Catalina von Meran. Compara Ricardo Mateos a Carmen Cervera con la Pantoja, “porque tienen muchos millones pero no han sabido educar a sus hijos, llevarlos a esos buenos colegios a los que van los hijos de las grandes fortunas”. Ella misma carecería de refinamiento: “La vulgaridad de Carmen Cervera y su falta de gusto daña la imagen cultural de España a nivel internacional”, dice tajante David R.L. Litchfield, autor de La historia secreta de los Thyssen, editado por Temas de Hoy.

    Ya es conocida la afición de Tita a la pintura, pero quizás no tanto su pasión por las joyas, de las que tiene ejemplares de gran valía como el prendedor-corsage de diamantes de la reina Cristina, madre de Alfonso XIII, que compró a una de las primas del monarca. La pieza dejó estupefacta a la princesa Margarita de Inglaterra cuando ambas coincidieron en una fiesta.

    La mujer combativa que se enfrentó a los hijos del barón por la herencia de su marido, que se encadenó a un árbol para evitar la tala proyectada a su puerta por Gallardón y que ha llevado a su propio hijo a los tribunales por revelación de secretos, inicia ahora la batalla por el alquiler, y opción a compra dentro de 25 años, de su propia colección.

    Su museo en la sombra, valorado por ella misma en 700 millones de euros y compuesto por 3.000 obras de las que 20 son piezas maestras absolutas, compete también a sus tres hijos, aunque permanece en nebulosa en qué medida les afecta. Tita ha confesado al diario El País que tiene tres herederos y “habrá que lograr acuerdos para que no haya sorpresas de última hora. Mi intención es dejar todo bien atado para que nadie se llame a engaño. Y, sobre todo, quiero que se cumpla la ilusión de mi marido: que la colección se exponga completa”. Y si no hay acuerdo, amenaza con sacarla de España. Las pretensiones económicas de la baronesa son uno de los secretos mejor guardados del bufete de Joaquín Garrigues Walker. Y en el Ministerio de Cultura se muestran muy discretos al respecto: “Hay que ser cautos, se está hablando de importantes cantidades de dinero y no es el momento oportuno. Los abogados de la baronesa y los del Ministerio están en contacto permanente”, señalan fuentes del departamento.

    “Lo que ella pueda decir acerca del valor de su colección no tiene ningún efecto porque cuando dice que vale 700 millones de euros no especifica el número concreto de cuadros de los que está hablando ¿700? ¿3.000? ¿900?”, ha manifestado Litchfield a ÉPOCA. El biógrafo de los Thyssen añade: “Es interesante, por ejemplo, que el Estado español tenga asegurados al parecer 655 de sus cuadros, cuando oficialmente ella sólo está mostrando 240 en el museo de Madrid”. Para este experto en la historia de la colección, “los principales problemas a los que se enfrenta Tita son su avaricia y la mala situación financiera de España. Tita está tratando de repetir el negocio-acuerdo que su marido Heini concluyó hace cerca de 20 años, pero ella no tiene sus habilidades o conocimientos. España cerró un pésimo trato con Heini Thyssen. Incluso alguno de los expertos españoles expresó su escepticismo acerca del acierto de España en la compra de la colección en 1993, como fue el caso de Eduard Castellet, presidente de la Fundación Miró”.

    Litchfield espera que Gobierno y baronesa no alcancen un acuerdo, “porque el Estado español no puede permitírselo y el museo de Madrid ya pierde dinero año tras año. ¿Para qué pagarle más dinero a un Thyssen rico? ¿Para que España pierda aún más dinero? No se me ocurre ninguna razón por la que su país quiera los cuadros de Carmen Cervera de tercera categoría cuando ya cuenta con gran cantidad de obras de primer nivel en muchos otros museos. No puedo entender por qué razón alguien, sin tener en cuenta su tendencia política, podría querer pagar por esos cuadros, algunos de los cuales el Estado español ya había rechazado anteriormente y otros se compraron con dinero que los contribuyentes españoles habían pagado a los Thyssen. ¡Sería algo así como pagar dos veces por lo mismo!”.
    La misma baronesa reconocía en su entrevista con El País que en el último ejercicio los gastos del museo ascendieron a 1,5 millones de euros y que se autofinancia en un 85%.

    Los datos están sobre la mesa de negociación y Borja espera agazapado. El hijo de la baronesa Thyssen afirma ser cobeneficiario de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza y ha manifestado que, como contraprestación a su renuncia como heredero del barón Thyssen, habría recibido una serie de bienes y derechos a título personal de los cuales afirma no haber tenido noticia hasta el año 2007, incorporados a una estructura societaria, el trust Caravaggio, controlada por el entorno de su progenitora, que gestiona, entre otras, la colección de cuadros Carmen Thyssen-Bornemisza. Fuentes autorizadas por Borja Thyssen han manifestado a ÉPOCA que éste, “como su madre, tiene interés en que la colección Carmen Thyssen-Bornemisza se quede en España, pero él tendrá mucho que decir, ya que es cobeneficiario de una parte significativa de la misma. En el Ministerio de Cultura tienen constancia al más alto nivel de que esto es así y confiamos en que las autoridades públicas no van a dar pasos en falso. Si van a llegar a un acuerdo con Tita, tienen que contar con él”.

    El pasado 29 de octubre, Borja Thyssen se personaba en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid acompañado de un abogado y un notario con la intención de reclamar dos cuadros que figurarían catalogados bajo su titularidad, El bautismo de Cristo, de Corrado Giaquinto, y Una mujer y dos niños junto a una fuente, de Goya. En el museo se negaron a entregárselos alegando que para los administradores, según público la revista ¡Hola!, el único interlocutor válido es Omicron Ltd., una entidad perteneciente al trust Caravaggio.

    Tita, en declaraciones a Abc, ha manifestado: “Mi colección, como en su día la del barón, se lleva según las leyes de Bermudas, que son leyes inglesas y no establecen la legítima para ningún heredero. Los cuadros son míos”. Sin embargo, es indudable que las divergencias que mantiene con su hijo no benefician ni a su imagen pública ni a las negociaciones de Tita con el Ministerio de Cultura, cuyas posiciones de partida, según comentan fuentes jurídicas, “están muy alejadas en lo que pretenden ambas partes”.

    Tal vez nos encontremos ante el momento más oportuno para que madre e hijo lleguen a un acuerdo. Fuentes cercanas a Borja lo corroboran, pero señalan que “en las actuales circunstancias, es completamente imposible por el odio feroz que siente hacia Blanca. Borja no puede explicárselo. Fueron novios durante 10 años. No ha sido una chica que se presentara en casa en el último momento antes de la boda".

    Cuando se produjo el reparto de la herencia artística del barón en el año 2002 mediante el Pacto de Basilea, Borja se reveló como un joven desprendido y desinteresado. Renunció a todos sus derechos para que se pudiera llegar a un acuerdo entre Tita y los cuatro hijos mayores del barón, que se oponían a que Borja figurara en el reparto. Urgía firmar para poner fin al que fue llamado el pleito más caro del mundo, la disputa legal multibillonaria que durante cuatro años mantuvieron en Bermudas los abogados del barón y su primogénito, George.

    Borja aprendió mucho por aquel entonces. No está haciendo nada que no haya visto en su propia familia con anterioridad: luchas cainitas, difamaciones, litigios legales interminables… Su madre, en declaraciones al diario Abc, ha manifestado que “mientras esté mal aconsejado no debe contar con nada. Es cierto que el barón murió arruinado. Y que cada cinco años se le pasan a Borja cinco millones de dólares, además de 300.000 dólares al año. El 24 de julio cumplirá 30 años. De momento no va a tener nada; a lo mejor se queda sin su asignación”.

    Hace ocho años Tita luchó como una leona para proteger sus intereses y los de quien algún día sería su heredero. Borja, que ya se da por desheredado, casado con una mujer lista y ambiciosa, es ahora un padre dispuesto a todo por defender los intereses de sus hijos. Como dijo Lord Byron, el mejor profeta del futuro es el pasado. Y los que no lo recuerden están condenados a repetirlo. La saga continúa...

  • TEMAS RELACIONADOS: SociedadCarmen Cervera

  • Imprimir
    Enviar
    0 COMENTAR
  • PUBLICIDAD


    PUBLICIDAD

    PUBLICIDAD





    Para comentar debes registrarte

    Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.


    Si ya lo estás, debes iniciar sesión.


    Si aún no lo estás, regístrate aquí.


    Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.


    Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.


    Sepa más sobre nuestra política.