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La expedición Malaspina 2010 desembarca en el Real Jardín Botánico de Madrid. El desarrollo de la oceanografía es el auténtico hilo conductor de la exposición.
Hace más de 500 años España se convirtió en una potencia marítima. Desde que Cristóbal Colón diera el pistoletazo de salida, las expediciones en busca de nuevas tierras y rutas oceanográficas han permitido no sólo el descubrimiento del Pacífico por Núñez de Balboa en 1513, sino la exploración de territorios desconocidos en Asia y Oceanía tras la primera circunnavegación del planeta, protagonizada por Elcano y Magallanes.
Utilizando como hilo conductor los viajes de exploración marítima, el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid acoge, hasta el próximo 31 de marzo, la exposición España explora. Malaspina 2010. Es un recorrido por el desarrollo de la oceanografía a través de mapas, retratos, grabados, libros, instrumentos de calibración y medición, maquetas de buques y distintos recursos audiovisuales e interactivos que recrean el fondo oceánico.
Organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con la colaboración de la Fundación BBVA, la muestra ofrece al visitante un recorrido desde los orígenes de la oceanografía hasta el proyecto Malaspina 2010 –la mayor expedición que ha estudiado el impacto del cambio climático en los mares 200 años después del original, llevado a cabo por Alejandro Malaspina en el siglo XVIII–.
Corbetas pionerasEl 30 de julio de 1798 partían del puerto de Cádiz las corbetas Descubierta y Atrevida, al mando de Alejandro Malaspina y de José Bustamante y Guerra, respectivamente. A bordo viajaban importantes naturalistas, astrónomos y dibujantes, con el objetivo de recopilar información sobre las riquezas naturales del todavía extenso imperio español y conocer el verdadero estado de los territorios de Ultramar.
La expedición fue uno de los hitos de la Ilustración: durante cinco años, científicos y artistas describieron y catalogaron todo lo que encontraron a su paso en su viaje alrededor del mundo: mares, paisajes, flora, faunas, costumbres... A través del material artístico y científico recopilado podemos acercarnos a ese revolucionario discurso ilustrado donde el conocimiento era el catalizador de toda transformación política y social.
Más de 200 años después, coincidiendo con el bicentenario de la muerte de Malaspina, se llevó a cabo la expedición oceanográfica, con el objetivo de estudiar la riqueza biológica del océano profundo y ahondar en el conocimiento del cambio que ha producido la actividad humana sobre la biosfera.
Como en la expedición dieciochesca, fueron dos buques, en este caso el Hespérides y el Sarmiento de Gamboa, los encargados de llevar a cabo la misión, esta vez con criterios estrictamente científicos y bajo la coordinación del CSIC.
Durante los nueve meses de la expedición, esta nueva vuelta al mundo permitió a más de 250 científicos recoger 120.000 muestras con la inestimable ayuda de la roseta –una botella oceanográfica que se ha convertido en la pieza fundamental del proyecto y de la exposición– y registrar 6.000 gigabytes (GB) de datos que serán analizados en el futuro.
Este legado permitirá a próximas generaciones de científicos conocer los ecosistemas marinos, analizar los cambios del planeta y avanzar en la investigación en ámbitos como la energía, la alimentación y la biomedicina.
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1 Comentario
Buenas...
esta muestra debería ser itinerante (ignoro si lo es) y, casi también, permanente, con asistencia obligatoria de colegios...
Saludos
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